Capítulo 121.1- Segunda Oportunidad

Acto I-Presente y Pasado Sobrepuestos Parte 1 (Cady) ~

Aquel sueño reciente me parece tan real que podría jurar todavía oler el café, aun puedo sentir el vapor del té entre mis manos frías, aferradas al calor de la taza como una lagartija sobre una roca caliente para sobrevivir.

Lo recuerdo todo, cada parte de la conversación, mi respiración, incluso cierto malestar que aún me punza en el pecho.

—Por aquí, Luna.

Lina es mi Beta, por tanto tiene los mismos privilegios que Rockbone. Basta con una palabra suya para que los guardias nos permitan pasar a las mazmorras, no hay ningún impedimento ni siquiera preguntas o la razón por la que estamos ahí.

El sonido del tacón bajo de mis zapatos resuena como si estuviera dentro de una cueva por el gran silencio que hay. Lina se ha quedado en una esquina a vigilar, permanece alerta en caso de que sea necesario que intervenga.

Ambas nos miramos, no son necesarias palabras ni siquiera gestos. Continúo con mi camino sin dejar de mirar al frente.

Mientras recorro con mis pasos cada celda recuerdo al joven Edward Eardwulf. El café dentro del centro comercial a pocos pasos de la tienda, exactamente a tres tiendas del anexo que lleva a la isla de perfumería.

Aunque la mazmorra está completamente en silencio,  estoy viviendo una kenopsia, en aquella cafetería que se va esbozando entre las celdas. Voy escuchando los murmullos, las voces de personas platicando entre ellas así como el chocar de cubiertos, platos y tazas.

Ahí está esa persona sentada frente a mí.

Solíamos encontrarnos en la perfumería por "casualidad" y como se hizo costumbre platicamos muchas veces en la misma mesa, en el mismo lugar pidiendo exactamente lo mismo como si pensáramos al unísono.

Excepto esa última vez.

No dejaría que me invitara el café, yo me ofrecí a pagar.

Tampoco nos encontramos en la perfumería, le llamé personalmente. 

Aunque la niebla espesa de recuerdos incompletos no me permite recordar la razón, estoy segura que le tengo cierto resentimiento a Edward y también al señor Eardwulf. 

“Todo o nada” me dije a mi misma. Jugué con el destino dejando como si tratara de una moneda de dos caras la decisión de mi siguiente movimiento. 

—Hola, cuñada.

El café desaparece regresando momentáneamente a ser una mazmorra.

Lina me lo ha contado todo, los ataques de un sanguinario que apuñaló a Jerome y quien asesinó a más de 10 guerreros en una sola noche.

Un vampiro.

—Escribí otra historia ¿Quieres leerla?

Está demasiado tranquilo.

Me cuesta creer que él lo haya hecho aunque el puñal con acónito fuera una daga con el escudo Avery incrustado.

—Veo por tu falta de respuesta que ya lo sabes.

— ¿Es cierto? —Pregunto observando atentamente el destello carmesí que atraviesa la oscura celda.

Al mismo tiempo la oscuridad se convierte en luz y la mazmorra vuelve a ser una cafetería de moda donde sirven bebidas caras con decoraciones que te deslumbran para hacerte creer que valen ese precio.

“Este eres tú ¿cierto?”

Él no deja de mirar a la pantalla en mi teléfono donde claramente se ve a “Bloody Duke” El vampiro sádico de la velocidad.

Finalmente tuerce la boca y responde con una mentira.

“Por qué yo habría de participar en esa clase de vulgares---“

¡BAM! Golpeo con mi mano mi teléfono en cuanto noto su intención de tomar el aparato, posiblemente su intención fuera eliminar esa fotografía.

“Cuando decidí que Etzel sería un vampiro no creí que fueras uno realmente, duque” afirmo torciendo la boca.

—Responde, Etz.

— ¿Acaso eso cambia lo que creas de mí? —Me responde con una sonrisa.

Incluso su respuesta se parece demasiado a la de Edward.

“¿Decepcionada?” Le dice Edward a mi yo de todavía 23 años de edad.

Su sonrisa es la de siempre sin embargo es la primera vez que noto su falsedad.

Créeme, maldito, tengo peores razones para estar decepcionada de cierto par de hermanos que me han jugado sucio por varios meses. Pero no es momento para pensar con el hígado, debo continuar con mi plan.

“¿Por qué habría de estarlo? Mayor decepción siento por la familia del afamado corredor quienes ignoran por completo los deseos e identidad secreta de alguien que ha vivido oprimido por años”

Ed abre demasiado los ojos, no se esperaba una respuesta como esa.

Aunque lo he dicho para elevarle los humos en realidad si es algo que habría pensado de él si no fuera un desgraciado que se burló de mí.

“Soy adoptado, señorita Beckham. Usted no sabe lo que es tener que hacerse de un nombre, una reputación, una máscara de perfección para no ser considerado defectuoso”

Maldigo que haya dicho esas palabras y cada una de ellas me haya calzado como un guante en cada dedo. ¡Por favor! Si se trata de máscara yo soy la que más ha usado una por demasiados años.

“Estás viendo a una experta en ello, Ed”

Nuevamente Edward se sorprende demasiado.

“¿Me llamaste “Ed” señorita Beckham?”

El hermano menor de ese hombre vuelve a sobreponerse sobre el lobo “Falso”  tiene la misma mirada Etzel a través de esos barrotes.

— ¿Puedo tomar ese silencio como una respuesta?

Niego con la cabeza mientras las voces distantes, la mía y la de Edward continúan reproduciéndose en mi cabeza.

“Por supuesto. Ya que tenemos algo muy interesante en común te diré algo, acércate”

Ed quisiera desconfiar de mí, hace bien. Sin embargo no puede negarse pues sé su secreto y aún no está seguro de lo que haré con ello. Le muestro la imagen de un hombre lobo al lado de un vampiro más clásico.

Al mismo tiempo le tiendo a Etzel un papiro tan viejo como el tiempo.

— ¿Para qué me muestras eso?

Presente y pasado suceden en uno solo, Edward responde con la misma expresión entre desconfianza y repudio.

“Para ser un editor estás flojo en literatura, apuesto a que incluso tu muy querido hermano mayor sabe algo tan básico”

Cadence y el cuerpo de Candace se superponen como una sola, una sentada en una cafetería frente a su nuevo enemigo, la otra frente a la celda donde está encerrado el hermano de su novio.

— ¿Ves esto?— Él asiente y me mira a los ojos, lo tengo justo donde lo quería orillar.

—Se dice que en las primeras versiones de los mayores vampiros del mundo estos eran cambia formas. No sólo por poder tomar la forma de un murciélago, también los hombres lobo se derivan de uno.

El joven Edward/Alfa Etzel inhala hondo y me mira sorprendido.

—En resumen, un vampiro criado por lobos también puede ser un lobo.

Incluso si Etzel es adoptado, ha convivido con la familia de lobos lo suficiente para tomar sus hábitos y su esencia.

—Eres un Eardwulf/Avery, no necesitas ocultarte detrás de una máscara para merecerlo.

Traga saliva y sus ojos emiten un brillo como si estuviera a punto de llorar.

— ¿Estás segura que no quisieras ser mi novia/pareja? Mi hermano mayor es tan perfeccionista que jamás podrá apreciarte como yo.

Edward y Etzel hablan al mismo tiempo, misma expresión, mismas palabras. Incluso el mismo brillo como si fuera a llorar mientras lo reprime por completo.

La reacción de Cadence en mis recuerdos no es la misma, ella responde de manera negativa mientras en mi pecho cargo la culpa al recordar lo que hice.

Cadence Beckham del pasado se ríe, es con ironía pero logrado disimularlo de manera que parezca natural y no una burla llena de repudio como quisiera liberar justo en este momento cuando el recuerdo se antepone con el presente.

—Ya dije que no, eres lindo, no se niega que seas apuesto. Pero el hecho que tengamos un lado oscuro en común nos hará miserables.

Cadence del pasado mira hacia la puerta de la cafetería, no tiene razón alguna en particular, no espera ver entrar a nadie. Es lo que quiere hacerse creer.

—Es porque toda oscuridad necesita un equilibrio de luz o acabara por destruirse.

Todo lo que digo es cierto. Incluso Cadence del pasado es sincera, aunque está en sus planes destruirlos a ambos hasta hacerlos añicos imposibles de volver a pegar, no puede evitar ser sincera por los viejos tiempos.

Mis razones son diferentes. Yo no siento odio, tampoco quiero vengarme de ambos sino lo contrario.

— ¿Mi hermano mayor es luz para ti? —Preguntan Etzel y Edward.

Lo es/ Lo era.

Ambas pensamos al mismo tiempo.

—Es el sol, es el mar, es algo que me hace bien y me perjudica a la vez.

Cada palabra es malditamente cierta. 

Cadence del Pasado aún late en mi interior compartiendo ese sentimiento contradictorio.

Deseo destruirlo y a la vez lo quiero, lo detesto más porque de nuevo, como la estúpida Beckham que soy, tomé una mala decisión y me atrajo una escoria.

No, esa era Cadence de 23 años.

La Cadence presente tan solo quiere a Terrence Gian Avery, tanto que es doloroso pensar en el después y en los obstáculos que esperan justo a la vuelta de cada esquina.

—Entonces déjalo.

—No puedo.

Porque entre más veo en su mirada más me gusta.

“Dijiste que no puedes amar” Dice Edward.

— ¿Lo amas? —Me pregunta Etzel sin poder disimular su dolor.

Es la diferencia entre esos dos, el primero ama a su hermano y el segundo fue forzado a creer que me ama.

En la cafetería nuevamente Cadence del pasado se vuelve mi presente.

Jamás lo amaré” responde mi otro yo “No porque me crea incapaz de hacerlo sino porque nunca debo hacerlo" 

Este sentimiento confuso no puede ser amor, piensa con desesperación mientras se hace una promesa “Me aseguraré de que antes de que acabe de germinar se ahogue en las profundidades del mar”

— ¿Amas a mi hermano, cuñada?

Vuelve a preguntarme mientras mi pecho late con gran fuerza hasta que la respuesta más sincera sale desde mis entrañas.

—No lo sé—De verdad que no—Pero esto solo lo puedo sentir por él y nadie más.

—Es porque él es un lobo…

— ¡NO!

Mi voz resuena rebotando entre cada celda.

—¡Hombre, lobo, podría ser una quimera, lo quiero a él y a nadie más!

—No estás segura de lo que sientes, entonces puede cambiar—Me insiste aquel joven confundido.

Cadence del pasado vuelve a tomar mi presente.

Mira a las personas entrar y salir por la puerta con el alma a punto de salir por el pecho a pesar de que su decisión es firme.

“No puede cambiar porque sé lo que siento” apretuja entre sus manos la taza que comienza a enfriarse privándole del poco calor que resta entre sus dedos “Pero como dije, nunca lo aceptaré”

Aceptarlo es permitir una derrota que acabe por derrumbar lo poco que le queda para poder continuar.

“Además, ya te dije que provocándole conmigo no te funcionara”

Ambas Cadence Beckham comparten una misma sensación.

En ese momento lo que yo siento por él es completamente unilateral. Incluso el deseo de destruirlo como él me destruyó a mí, no importa cuántas veces desee olvidarle vuelvo a quererle sin poder evitarlo, por eso debo alejarme.

“Por cierto, Joven Edward. Esta será la última vez que nos veremos”

“¿No te agrada mi compañía?”

Seré sincera.

“Me agrada, es por ello que pondré mi límite. Porque a partir de ahora me haré de dos enemigos poderosos y no me mediré con lo que haré”

Quizá lo haya entendido pues ha bajado la mirada.

“Debieron hacer algo muy malo”

¿Qué fue lo que hicieron? No puedo recordarlo por más que intento encontrar esa respuesta.

“Así es. Por eso voy a cobrar venganza a mi modo”

Cadence Beckham del pasado desea vengarse con la misma fuerza con la que quiere a ese hombre.

“Lo dices con tanta tranquilidad que me da algo de curiosidad saber quién fue”

Ella abre los ojos con sorpresa, la taza ya está completamente fría.

“Ya veo, esa es su respuesta” Piensa sintiendo sus ojos arder.

Sin embargo jamás llorará frente a una escoria.

“Descuida. Lo sabrás pronto, más pronto de lo que crees”

La alarma del teléfono suena una vez más, Cadence lo percibe como un espejo de la misma decepción que sintió cuando él falló aquel todo o nada, presiona el botón rojo rápidamente.

De nuevo perdió la apuesta consigo misma.

“Parece que se terminó el tiempo. Fue un placer hablar con usted, joven Edward”

Él intenta decir algo, eso ya no importa, Cadence del pasado se ha levantado del asiento dejando el dinero del té que nunca bebió en la mesa incluso ha puesto el costo total del café.

Sus pensamientos giran como una espiral en mi cabeza, por momentos incluso yo siento su molestia y comparto su deseo por aplastar aquello que le hace daño.

“Edward Eardwulf, te di la oportunidad de expiar tu maldad. No lo hiciste”

En mi libreta Cadence escribe unas palabras dejando que la tinta sangre dejando suciedad en la página que puedo ver escurrir entre mis dedos como si sucediera en el presente. La tinta se marca como un sello por los dígitos de su pulgar e índice como una firma de sentencia.

[Etzel Avery: Híbrido]

La calle desaparece así como la luz del sol, todo regresa a ser una húmeda, oscura y solitaria mazmorra.

Yo... Le di ese cruel destino a Etzel.

—Si yo fuera un lobo de verdad o un solo ser completo quizá la diosa me habría---

De inmediato le tapo la boca con la punta de mi dedo apenas rozando su labio.

—Me agradas, como el hermano mayor que siempre quise tener.

—Debes estar enterada del ataque, también de que esa daga es mía.

—Lo sé.

—Soy una abominación, no pertenezco ni a uno ni al otro.

Lo recuerdo perfectamente. Cada trazo, cada palabra, la decisión mía de hacer de esos dos hermanos enemigos para un desenlace brutal donde sólo hay lugar para la tragedia.

—Por supuesto que no lo eres.

—Puedo ver mi reflejo en un espejo, pero el deseo por la sangre es parte de mí, bajo el disfraz de un lobo incompleto me es posible escabullirme sin que nadie lo sepa.

‘Los híbridos son más peligrosos porque suelen tener menor control sobre sus impulsos, no solo obedece a su lobo guía… que estoy segura que lo tiene pues le hemos visto transformarse, pero puede que también le controle su instinto chupa sangre’

Chiara intenta advertirme pues no confía en Etzel ni un poco.

¿Cómo podría juzgarle sin escucharle primero? No importa si fue algo que hice en el pasado, quería que fueran enemigos mortales, descubrir el secreto de Edward me abrió los ojos con respecto a su naturaleza.  Al principio lo pensé pues es lo más cercano a un lobo, pero no esperaba que fuera cierto.

Edward tampoco es un "lobo" pero fue criado por ellos, incluso si no comparte sangre alguna con ellos tiene algo de cada uno de ellos.

—Responde con sinceridad—le miro firme usando el comando de Luna.

Aunque es un vampiro también es un lobo, esa parte debería obedecerme.

— ¿Tú fuiste quien atacó a Gamma Stronghold y asesinó a esos guerreros?

Etzel niega con la cabeza sin siquiera parpadear.

—Puedo asegurarle a mi Luna por todo lo que soy y poseo que yo no ataqué a mi manada.

Suspiro con algo de alivio. Sabía que es inocente, pero eso no es suficiente para probar que es inofensivo.

— ¿Sabes quién lo hizo?

Silencio completo, Etzel se ha quedado completamente callado a pesar que mi pregunta es una orden.

—Así que lo sabes.

Etzel permanece callado, solo un miembro de la familia real puede usar su propia sangre y veneno de vampiro para controlar lobos y cadáveres como marionetas.

El vampiro maestro o rey tiene poder y control sobre todo su clan. Incluso un híbrido, en especial los impuros.

Un lobo se deriva también de un vampiro pues ambos son criaturas nocturnas. Sin embargo, desde hace mucho tiempo, ambas razas están en riña constante por territorio así como supremacía.

Puede que Etzel sepa el nombre de su señor, pero no puede revelarlo por mucho que se le intente obligar a entregar esa información.

—La daga que se usó fue la tuya —Afirmo y él asiente lentamente.

—Fue con mi daga pero yo no empuñé contra nadie.

'Si es un híbrido vampiro eso significa que Hilde o el verdadero padre de Etzel es vampiro'

Así es.

'Un vampiro es enemigo mortal de los nuestros'

Eso también es cierto.

'Está mintiendo'

No.

Yo le creo.

Chiara exclama sorprendida.

'¡¿Estás loca?! ¡Sabes perfectamente el papel que escribiste para él!'

Eso fue por venganza.

Por mi culpa la relación de ambos hermanos se deterioró.

¡Edward solo desea que su hermano lo vea, incluso si es adoptado ambos se aprecian!

No importa lo mucho que el señor Eardwulf lo quisiera aparentar. Ambos se llaman de una manera como solo una familia de verdad puede hacer.

***

Estuve en otro sueño largo, ausente tres días mientras que para mí solo pasaron unas cuantas horas. Mi corazón palpita como un loco, el vínculo me hace anhelarlo más que antes hasta el punto que me siento vacía. 

Sin tocar la puerta, abro de par en par encontrandole tan apuesto como es, demasiado atento a sus propios asuntos como para notarme.

No, sabe que estoy aquí. 

Aunque no hay contacto directo, por alguna razón puedo olerlo y sentir su propia duda. 

—Debemos hablar, Alfa.

Él sigue inmerso en lo suyo evitando veme a los ojos, sumerge su pluma en la tinta y continúa con lo suyo. 

—Es sobre Etzel ¿me equivoco?

—Así es.

—Crees en él. 

—Por supuesto.

Su mano se detiene. Aprieta el puño por un momento antes de finalmente mirarme de manera directa y profunda. De inmediato siento como si la gravedad amenazara con abandonarme pues casi caigo como si sus ojos me hubieran disparado directo y sin reserva.

— ¿Podrías jurarlo a costa de tu propia vida?

—A estas alturas no estoy segura del valor de mi vida—Evito verle—Pero si tengo certeza de algo, Etzel no lo hizo.

Ery deja su pluma y empuja la silla que emite un chirriante crujido. 

— ¿Tiene que ver con el hermano de ese hombre?

Asiento.

Ery me toma un mechón del cabello justamente desde la punta haciendo que me sienta más intimidada y vulnerable a pesar de que es el único hombre con el que podría estar a solas y confiar plenamente en que estoy segura aunque sea un lobo.

—Pienso liberarlo.

—Así que solo porque sospechas un poco de él vas a---

Paro en seco.

¿Dijo que lo liberará?

—Eso mismo dije.

¿Así sin más?  ¿No me preguntará mis razones?

—Me basta con la palabra de mi Luna. Haré lo que mi novia dicte y creeré en su decisión así como en su muy valiosa intuición. 

Gian...

Su nombre tiembla en mis labios incapaces de pronunciar siquiera una letra.

—A cambio solo pido...

Ahora lo entiendo, no es que crea en mí sino que quiere ponerle precio a ese "favor"

—Que me permitas continuar siendo tu aliado.

Mis ojos se abren de par en par hasta sentir que no pueden agrandarse más. 

— ¿Qué has dicho?

—Estamos juntos en esto, desde el principio así fue y lo seguirá siendo. no importa lo que suceda después. Nada cambiará lo que eres para mí. 

—Gian...

No le tengo miedo a él pero 

—Si necesitas dormir un día, una semana o hasta un año para encontrarte a ti misma y los preceptos que te faltan yo seré quien proteja tu cuerpo mientras sueñas.

Da un paso hacia mí.  Me mantengo sin moverme atrás ni adelante, simplemente estoy aquí, segura de lo que hará sin impedirlo.

—Pero ten esto muy en cuenta, Cadenza. Si ese sueño no es por ti, si alguien atenta contra tu vida o tu cabeza, voy a aplastar a quien intente perjudicarte.

Acomoda un mechón de cabello detrás de mi oreja, su respiración roza la punta de mi nariz, cierro los ojos esperando que lo haga. Pero el calor de sus labios nunca llega.

—Cuatro días, dame ese tiempo.

¿Tiempo para qué?

‘El festival, Cady’

Ah... Eso...

El mismo día fijado para el compromiso.

—No deseo a nadie más que tú.

Sus palabras son como unas ráfagas que me atraviesan el pecho letra por letra.

Sin pensarlo ni una sola vez, casi como un instinto o más bien una respuesta rápida le tomo por el cuello de la camisa para reclamar lo que no me ha entregado.

El calor de su piel suave contra los míos es como besar un melocotón tierno y maduro.

—Yo tampoco—Respondo separando mis labios—Nadie más, solo a ti te a---

¡BAM!

Milo entra a pasos apresurados, descubriendo que ambos estamos demasiado cerca del otro y que quizá haya interrumpido algo importante.

—Más te vale que sea importante.

—Está listo para confesar, Alfa Ery—Se le escucha tragar antes de continuar— Además, recibimos otro “mensaje” con un contenido similar---

Ery suelta mis manos y me acaricia la mejilla con demasiada ternura. Luego de besar mi frente sin importarle que Milo sea testigo de una muestra tan pública de nuestra relación su semblante cambia por uno más serio, mira a Milo con una gran determinación. Probablemente compartan una conversación por enlace mental, acaricia mi cabeza antes de salir por la puerta cerrando suavemente detrás de él. 

— ¿Por qué siento que el Alfa querrá despelucarme pelo a pelo más tarde?

— ¡Porque eso mismo va a hacer! —Responde Lina abriendo la puerta, Hershey también está detrás de ella

¿Estuvieron escuchando todo desde afuera de la puerta?

—También tú nos interrumpiste no hace mucho, Lin.

— ¡Interrumpir a un Beta y Alfa no es mayor crimen que interrumpir la apasionada declaración de amor de mi Luna a su Alfa!

¡¿Qué?!

¡Espera, yo en ningún momento...! ¡Es decir yo jamás...!

— ¡No fue una declaración! —Exclamo sosteniendo con ambas manos mi pecho pues siento que se me quiere salir el alma en forma de vapor.

— ¿Entonces qué le ibas a decir?

"Solo a ti te..."

Una ola de calor cruza apresuradamente desde el puente de mi nariz hasta los pómulos extendiéndose hasta mis oídos.

— ¡TE...ABRAZARÉ! ¡ES JUSTAMENTE ESO LO QUE LE IBA A DECIR!

Ambas me miran como si quisieran ver a través de mí. Estoy segura, lo que le quiero decir es que solo dejaré que él me toque porque solo con él tengo esa confianza.

No hay más que eso.

—Beta Rockbone, lo arruinó por completo—Bufa Lina logrando de manera involuntaria que Milo le mire con horror mientras intenta en vano alargar su mano hasta Lina quien me ha tomado de las manos.

—La próxima vez seré un centinela. No permitiré que interrumpan más a mi Luna. Yo seré su celestina. 

¿Mi qué?

—Puede que a Gamma Leandersen no le agrade, pero yo los apoyo a ambos desde el fondo de mi corazón.

Me guiña el ojo mientras empuja a Hershey, en cuanto cierra la puerta Milo reacciona tardíamente exclamando algo que ni siquiera puedo escuchar mientras me desplomo en el suelo cayendo de rodillas por la impresión sin dejar de mirar la puerta y la tranquilidad incómoda que le precede.

¿Por qué siento como si Lina tuviera una idea extraña de lo que hay entre el Alfa y yo?

El olor cítrico y fresco como una ventisca de mar continúa en el aire mientras me hago una pregunta.

— ¿Qué le iba a decir?

Las palabras de mi madre me envuelven mientras comienzan a cobrar sentido “Cuando él me abraza siento que mi corazón florece como un gran prado” por un momento siento la primavera soplar sobre mí al mismo tiempo que otras palabras me hacen temblar “Temo que lo sea”

Al mismo tiempo las palabras distantes de mi pasado se sobreponen como una sola repitiéndose como si fuera un dialogo que he aprendido de memoria.

—Sé lo que siento, pero no puedo aceptarlo.

En la misma posición que yo, Cadence Beckham de 23 años observa desde la ventana del departamento #166, su mirada fija en la calle, se levanta atraída un poco hacia la luz, sus manos apoyadas contra el vidrio, cuenta cada automóvil rojo al pasar, en sus ojos no hay nada, de repente repite las mismas palabras de su madre “Porque toda Beckham se enamora de hombres escoria sin excepción”

Una vez ha contado exactamente 30 automóviles rojos, cierra la cortina enfocando su vista en el computador.

[Acércate a mí, Alfa]

El nombre en el documento ya no pesa en su pecho como antes.

Era una pequeña historia que había escrito una mañana en que sintió su corazón ligero mientras veía el rostro durmiente de quien creyó su estro.

Es una lástima, casi estaba completa.

El piso se siente frío contra sus piernas casi desnudas, aun no es invierno pero el departamento ahora parece un congelador. Quizá podría acomodar su cuerpo en un lugar más acogedor, pero no se atreve a tocar el sillón donde él durmió temiendo compartir un sueño o imaginar su abrazo.

La historia que le iba a entregar es obsoleta, sus sentimientos también lo son, debieron serlo desde el día que lo conoció en su oficina. Con el cursor en forma de flecha arrastra entradas de su diario que envía a la papelera, finalmente entiende aquellas palabras.

Mientras la presencia de él continúa creciendo, algo dentro de ella muere, muy lentamente hasta marchitarse. Por eso debe arrancarlo de raíz a como dé lugar.

[El Alfa Cretino y la Omega Tonta]

—Si, ese es un mejor título.

El fuego de su odio le mantendrá caliente esta noche y las demás, eso es lo que piensa satisfecha al escribir una historia con la que pueda asesinar aquello que jamás debe llamarse amor.

Maika Maese

A pesar de que Cady de 23 años tiene tiene una evidente molestia por los hermanos Eardwulf, La Cady de 24 años con otro tipo de experiencias y catarsis vividas cree en las segundas oportunidades. Sin saber lo que pudo pasar piensa en Ery y en Etzel, en su relación como hermanos pendiendo de un hilo por aquel ardid. Creyendo en que su "vendetta" afectó al curso de la historia que cada vez se torna en algo más complejo y retorcido, la joven autora intenta unir a los dos protagonistas masculinos para evitar el final trágico que contiene la historia original. Aun así no puede evitar que los sentimientos se antepongan entre el pasado y presente.

| 1
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP