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Capítulo 120.3- Decisiones / Ery Avery en Escena 38

Acto III- Las decisiones correctas no siempre nos hacen felices (Cady) ~

Toda vida se conforma de tomar decisiones. Aquello que somos, para bien o para mal, comienza por un camino. Es lo que elegimos sin importar las consecuencias futuras. 

Su decisión fue hacerse una maldita prueba de embarazo justo en el baño de mi habitación. 

Mientras que la mía...

"¡MALDICIÓN!"

Fue estúpidamente volcar ese bote de basura.

Un boligrafo plano y rosado se asoma entre los papeles y toallas higienicas usadas. Levanto este de mala gana para echarlo de vuelta al basurero, cuando me percato que no es un bolígrafo sino una de aquellas cosas que nunca creí que vería en persona al menos por ahora. 

Entre los papeles tirados todavia hay un instructivo. Dos lineas...

Y con esa segunda decisión de mirar algo que no me pertenece, todo mi mundo ha cambiado para siempre. Apretujo esa cosa entre mis manos al mismo tiempo que rechino mis dientes con rabia. Otra vida miserable que traerán al mundo... 

Espera, esa mujer dijo que se está enamorando de otro hombre ¿será de él? Ese hombre cuyo nombre y apariencia me son completamente desconocidos.

Suspiro con fastidio.

¿Qué debería hacer?

Tampoco puedo señalarla como una adúltera porque mi padre también lo es, de hecho él fue el primero en faltarle a su compromiso. 

Así surge una tercera decisión, fingirme dormida, escuchar otra confesión de mi madre, quedarme callada y dejar que sus palabras me continúen hiriendo.

Cuarta decisión, decirle a mi madre sobre el sucio secreto de mi progenitor.

"Mi padre te está engañando" Finalmente me armé de valor una mañana en que mi abuela salió, se lo he contado mientras ella se hace cargo de su jardín. El petricor y el rocío matutino así como el ambiente y aquel cielo nublado parecen un preludio de que algo malo sucederá, sin embargo no me importan las consecuencias. 

Atrévete a seguir fingiendo ser la mártir despues de esto, quiero ver que te atrevas después de saber que tu hogar que tanto finges proteger es un montón de basura y cartón. 

Pienso saboreando su derrota.

Camelia, esa mujer que tengo desgracia de llamar mi madre, me sorprende aún más cuando tranquilamente sacude la tierra húmeda de sus manos enguantadas y retira el látex de sus dedos dejando aquellos objetos amarillos caer al suelo.

"Lo sé" Me responde sin mostrar ninguna señal de querer llorar.

¡¿Entonces por qué sigues con él?! Aunque ardo por dentro en gritarle mi pregunta suena más suave al salir por mi boca.

En lugar de responderme con palabras, saca su estúpida sonrisa, la siempre ensayada y nunca sincera. Creo que ha notado mi molestia pues he cruzado los brazos, suspira y me da la espalda.

"Yo nunca tuve un padre. Él se fue cuando yo era aún un bebé, toda mi vida crecí con la inseguridad de que me había abandonado."

Por más que quisiera odiarla, esas palabras me calan demasiado. ¡No! ¡Siquiera el admitir que esa mujer fría, quien se ha encargado de perforarme el corazón cada maldito año, acaba de conmoverme un poco es caer bajo! ¡Aprende de buena vez, Cadence Dawson, esa mujer es un hígado!

"Yo era muy joven cuando conocí a tu padre" Comienza a hablar mientras hago mis ojos en blanco, si no fuera que intento convencerla de huir con su amante y largarse de aquí, no me estaría aguantando las ganas de regresarme pegando un gran portazo. 

"Si, eso me lo dijo mi abuela. Apenas 15 años de edad, un año menor que yo" Cuando por fin le hablo con honestidad, el estómago me quema y no puedo evitar ventilar todo aquello que llevo guardado "Por eso odias verme a los ojos, porque soy lo que más detestas---"

Escucho unos trastos caer, satisfecha de por fin obtener alguna reacción, veo a mi madre quien para mi decepción, me mira con su estúpida sonrisa mientras intenta alcanzar mi brazo. 

"¿Quién te dijo eso? Yo jamás podría odiarte"

No respondo, me río con sarcasmo y aparto su brazo. 

Esa mujer no se rinde, a pesar que siempre se ha mantenido callada observando el cómo nuestro hogar se derrumba como si las paredes fueran hechas de galleta a lo Hanzel y Gretel, esta vez insiste en que la escuche. 

"No sé quién te ha estado alimentando con esas mentiras" Me dice la muy cínica "Verte a los ojos me recuerda a mí misma a tu edad, 16 años sin otro futuro que un mal hombre como Donovan y una bebé en brazos que ni siquiera podría cargar sin sentir que se me caería de las manos por lo debil que soy..."

¿Por qué me dice esto? ¿Por qué hasta ahora? Después de todos esos años en que nunca le importé... ¡¿Por qué?! Debe ser una trampa... ¡Por supuesto! ¡Sabe mis planes por eso finge ser una madre preocupada!

"Si la hija de esta madre creciera sin faltarle un padre, entonces ella podrá seguir un nuevo destino" Me sonríe, por primera vez en mi vida no me parece que sea falsa cuando su mano acaricia mi mejilla "No irá detrás de la primera figura masculina que encuentre en la calle" tuerce la boca.

Me ha dejado callada, a pesar de que me habla en tercera persona y eso lo detesto con toda mi alma, sus palabras tienen el suficiente peso para que por un momento sienta compasión por ella.

"Un mal hombre jamás será buen padre, ni para ti ni para..." Cierro la boca un momento, ella no sabe que ya me enteré de que está embarazada, maldicion. Por lo mucho que se ha guardado el secreto haciendo la prueba a escondidas en mi baño significa que no desea revelarlo todavía, puede que lo niegue. Entonces debería preguntárselo sin más rodeos "¿Lo amas, mamá? A ese otro hombre"

CLANK

La pala de metal cae en seco al suelo. Por fin logré sorprender a mi madre y borrar su estúpida sonrisa. 

Aunque parece dudar el cómo lo supe, traga saliva y vuelve a mostrarme esa sonrisa pre-fabricada.

"No sé si es amor del todo, temo que lo sea"

"¿Por qué no?" Pregunto sintiéndome curiosa por sus razones.

"Porque toda Beckham se enamora de hombres escoria sin excepción"

El cielo truena, el olor a humedad aumenta, probablemente lloverá muy pronto.  

"Si me enamoro de él, temo descubrir que también lo sea" Me dice con una sonrisa a medias entre resignación y amarga aceptación.

Querida antepasado sin nombre, a quien quisiera maldecir por el resto de mi vida si no fuera porque al ser descendiente tuya me estaré condenando más, dime... ¿Qué fue lo que hiciste para que se te castigara con una maldición así condenándonos a todos? 

Enamorarse y elegir hombres escoria. 

No puedo evitar pensar en aquel niño lobo. Incluso a los seis o siete años estuve a punto de interesarme por una pequeña sabandija, tenía tan poca dignidad que dejaba que me tratara como su mascota.

¡Maldigo ser Beckham!  

Mientras pienso en todo aquello mi madre interrumpe mis madiciones con un gran suspiro, veo con asombro como abraza su cuerpo y sus mejillas adquieren un color carmesí como fuego vivo. 

"Me hace sentir tanto, Candy Cad. Cosas maravillosas y buenas, cuando me abraza siento que mi corazón florece como un gran prado repleto de muchas especies de plantas y flores de colores"

Mamá...

Con esas declaraciones y ese brillo en sus ojos es imposible que no sepa lo que siente.

"Si me enamoro de él significa que es una escoria. No quisiera arruinarme esos únicos recuerdos bellos de los mejores momentos de mi vida ni mancharlos con algo que asesine mi sueño"

"Los mejores" momentos de su vida... Cierro el puño pero no es por rabia.

Ni siquiera me considera un poco dentro de su felicidad, solo desea que viva su sueño de tomar una mejor decisión que ella. Debería enfadarme, es una mujer demasiado egoísta. Pero esta vez no siento molestia sino una extraña y dolorosa paz.

Del cielo caen un par de gotas, mi madre camina hacia la puerta y me señala que entre, le sigo como un pollito perdido a mamá gallina. 

CREAK 

La pequeña rejilla de metal que protege la puerta se abre con cuidado mientras ella continúa hablando como jamás había conversado conmigo antes.

"Además, él no me piensa para algo futuro"

¿Por qué no? Eres tan guapa que incluso el socio de mi padre parece sentirse atraido por ti, te ve como su hijo me ve a mi y eso me incomoda mucho. Por supuesto no me atrevo a decir nada de eso.

"Su prometida me fue a buscar, me dijo que debo saber mi lugar. Ella tiene razón"

Lentamente abre la gaveta y saca de una lata de café vieja hierbas secas. Vaya escoria, está comprometido y se ha metido con una mujer casada el muy sin verguenza ¡No necesita aceptar que lo ama para saber que es una completa basura!

"¿Quieres un té de flores?"

Aunque parece decidida de su propia elección, no se ve del todo feliz. Eso si, la veo un poco más "viva" que hace unos meses. Definitivamente ese hombre desconocido la ha cambiado. 

"No volveré a verlo" Su mirada se pierde observando caer la lluvia como un torrente en la ventana. 

"¿Cómo se llama ese hombre?" Pregunto suave y casi en un susurro. 

"Le digo Sius" Me responde mientras me acomoda, delicada como ella misma, una taza para mí. El calor entre mis dedos y el vapor se extienden por mi cuerpo como una sola pregunta.

Sius...

No me parece el nombre de una escoria.

Me pregunto si yo también me enamoraré un día, si mis ojos brillarán como los de mi madre con solo mencionar el nombre de aquel que comienza a cautivar su corazón.

También... si tendré la mala suerte de que este sea... 

Una escoria.

*** 

"¡Por favor llévame contigo. señor Lobo Elegante!"

Aunque me he prometido jamás enamorarme, no pude evitarlo. Ese hombre no parece ser como ningún otro, él es mi héroe. Es cierto, es un lobo feroz, pero tiene porte, viste elegante y sus ojos bajo la máscara son hermosos. No es necesario ver su rostro para confirmar lo apuesto que es.

Su voz me cautiva, incluso cuando me remarca con sarcasmo nuestra diferencia de edad evidente.

Le gusta leer, puede hablar de muchas historias y cuando menciona sobre los lobos y sus parejas destinadas aunque me parecen historias ridículas como las que lee sarah, por primera vez deseo que sean verdaderas. 

No puedo evitarlo, creo que me enamoré.

"¡AQUÍ ESTÁS MALDITA P*RRA!"

Pero esa felicidad no me dura mucho, esa misma noche la helada oscuridad ha reclamado mi vida. No quiero morir, tengo mucho que decirle a él, quiero saber lo que es enamorarse.

Al igual que cuando ella murió y mi hermano menor también, mis manos están rojas solo que esta vez proviene de mí. Es irónico, pienso en ella por la situación pero mi corazón y mi mente solo pueden verlo a él.

¿Será una escoria? 

No puedo creer que se pueda convertir en automático en una si acepto que me enamoré de él. Ah... creo que lo soportaría incluso si lo fuera. 

Quizá estoy condenada a morir sin amor recíproco en esta vida.

Es injusto, habría deseado que durara un poco más...

Mis ojos se cierran lentamente a pesar de los gritos de Sarah que se hacen cada vez más distantes, dejo que el manto de la muerte me cubra, aunque hace frío, el recuerdo de mi primer y único amor me da un poco de calor mientras agradezco haberle conocido. 

“¿Deseas vivir, pequeña?” Aquella voz me despierta de mi letargo.

Una mujer de ojos azul verdoso, más azules que verde, casi tan claros como el mar de una isla paradisiaca, me sonríe con ternura. Su cabello tiene un tono marron y cobrizo, no es pelirroja pero le falta muy poco para serlo. Si un día puedo renacer me gustaría ese color en mi cabello. 

“¿Quién eres…?” Pregunto debilmente.

Su tierna sonrisa no se borra ni siquiera cuando lleva su dedo a los labios señalándome un secreto.

“¿Si te doy lo que me resta de vida lo aprovecharás?”

¿Eh? ¡No podría vivir sabiendo que tomé la vida de alguien más!

De inmediato niego con la cabeza y sacudo mis manos con nerviosismo, la mujer se ríe, es una risa encantadora. 

“Yo no voy a vivir mucho, en realidad no me importaría dártela si me prometes que lo harás feliz”

¿A quién?

“Al hombre al que amas”

¿Lo amo? 

Pienso en él, su espalda, esa mano alargada lista para que tome de ella y huir de ese horrible destino. No sonríe mucho pero me encantaría mucho ser yo quien logre sacarle alguna. Le debo mi vida y le hice una promesa. El calor se extiende como el fuego desde mi pecho hasta cada rincón de mi cuerpo.

"¡Por supuesto! ¡Si tuviera la oportunidad de vivir, no dejaré pasar un solo día, le diré lo mucho que lo amo hasta que se me termine la voz de tanto usarla!"

“¡Bien, esa es justo la respuesta que esperaba!" Se detiene un momento y se lleva los dedos a la barbilla "Oh, pero todo deseo debe tener su precio”

Me dice la mujer sin perder su jovialidad y tranquilidad que de alguna manera me contagia con su serenidad. A pesar de que acabo de pasar por un momento horrible, donde mi propio padre tomó mi vida, esta mujer me hace sentir que todo estará bien.

“Dijiste que me ayudarás si prometo hacerlo feliz” Pregunto incrédula.

“Cierto, pero el que te de algunos años de mi vida solo engañará a la muerte durante ese mismo lapso de tiempo, o quizá un poco más dependiendo de que tan desaparcibida logres pasarle, si conservas tus recuerdos no funcionará”

Ladeo mi cabeza de lado a lado intentando entender a esa mujer tan extraña que a pesar de que me confunde demasiado me inspira confianza. En realidad, aunque fuera un demonio haría un trato con quien fuera para poder ver de nuevo a mi Señor Lobo Elegante.

“Cinco años, sin recuerdos, sin ninguna pista más que tus propias palabras, esas que tienes escritas en el cuaderno que te dio tu lobo elegante. Enamórate de él de nuevo, si lo haces---“

¿Si lo hago, qué pasará?

“Es un secreto”

¡¡Agh!! ¡Quisiera decirle que los secretos me desagradan pero está cambiando mi destino, así que no puedo quejarme o seré una malagradecida!

“¡Sí a todo! ¡No necesito saber sus razones para ayudarme, estoy agradecida de tener una oportunidad de terminar lo que apenas comencé!”

Ella sonríe y luego golpea su frente.

“Ah, pero debes saber que tiene una maldición”

¿Cuál maldición, quién?

“Es un secreto”

Me quedé sin palabras, mi abuela me enseñó que si no quiero meterme en problemas me lo piense tres veces antes de responder con sarcasmo.

“¡No importa, lo averiguaré yo misma!” Me digo en voz alta.

Ella se ríe “¡Esa es la actitud!”

Cinco años no son nada, no me será dificil encontrarlo mucho menos enamorarme de él una y un millón de veces, no tengo miedo de amarlo porque no será como los otros hombres en la vida de mi abuela y mi madre. 

“¡Estoy segura, es él quien romperá la maldición Beckham!” Exclamo en voz alta con el puño a la altura de mi cuello. 

“Pero, si quieres engañar a la muerte, Cadence Dawson debe morir también”

¿cómo hago eso?

"Agh, me encantaría poder tomar una cerveza justo ahora" Me dice ignorando mi pregunta "Asegúrate de llevarme una, pero no te perdonaré si es light ¡Prefiero una buena cerveza!" 

¡Es una mujer de lo más extraña! 

"¿A dónde debo llevarla?" 

Me pega con la palma de la mano en el cuello y su mirada serena cambia.

"¡Pues a donde descansan mis huesos, dónde más! ¡Me dijo que eres muy inteligente! ¡Piénsalo un poco!"

Ah... ahora se ha molestado conmigo. Creo que pregunté algo que no debí. 

"¡Lo prometo, averiguaré el nombre y lugar en donde estés, te llevaré la cerveza más fuerte que encuentre! ¡No era mi intención ofender con mis preguntas absurdas!"

La mujer vuelve a reirse y me saca la lengua.

"¿Por qué me enfadaría con la nuera que recuerde llevarme una buena cerveza?"

¿Nuera?

Creo que escuché mal esa parte... 

"Aunque en este momento soy más como un hada madrina o una traviesa bruja, bueno hay quienes piensan que sus nueras son brujas" Rie dando saltitos alrededor de mi, por su actitud tan jovial y animada creo que puede estar un tanto demente pero me agrada.

Lentamente una sonrisa se dibuja en mi rostro, no me molestaría tener una suegra así.

Ella exclama "¡Es un trato entonces! ¡Los maldeciré al doble si no es buena cerveza!" 

Me está ofreciendo su vida y lo único en lo que piensa es en lo mucho que desea una cerveza ¡Supongo que todos tenemos nuestras prioridades!

"¿Y cómo haremos el intercambio?"

Deseo tanto creer en un milagro que lo he aceptado sin dudar, pero no estoy segura de cómo pueda intercambiarse una vida por otra. La mujer no responde a mi pregunta, en su lugar me dice algo que me deja más dudas.

"Cierto, escucha bien que esto es muy importante, aunque todos digan que eres un conejo debes descubrir lo que realmente eres" 

¿Qué soy?

“¿Quién se ve mejor con un lobo feroz?” Palmea mi cabeza “Bueno, eso lo podrás aprender después, incluso si no lo recuerdas estoy segura que encontrarás la respuesta”

¿Qué necesito para estar al lado de un lobo?

La pregunta hace eco en mi mente al mismo tiempo que cierro mis ojos, no importa si tengo que olvidar, estoy segura de que me enamoraré de él una vez más...

***

En el parque de siempre espero sentada en la misma banca, a una hora habitual, eso es lo que procuro. Espero a alguien que no conozco, a quien solo recuerdo por testimonio de alguien más.

Del otro lado de la acera escucho unos pasos, mi corazón late al mismo tiempo que sus pisadas.

Un hombre con una máscara me observa desde el otro lado, aunque es un completo desconocido algo me dice que debo ir hacia él.

¿Quién eres? Quisiera descubrir tu rostro y verte, comprobar si eres un ángel o un demonio. Espero que seas un demonio porque los ángeles pueden parecer inocentes pero son crueles. Un demonio es cruel pero no pretende bajo una máscara de bondad, además no siguen las reglas y yo lo que más deseo es dejar de seguir las reglas, recortar sin seguir la línea punteada, destrozarlo todo para comenzar de nuevo.

Ah... siempre divago en mis pensamientos. 

¡No debo perder el tiempo!

Camino sigilosa hacia el hombre que me mira con intensidad desde el cielo nocturno de sus ojos, no importa si está lejos, puedo notar en su constelación algo que deseo tocar, con un respiro de valor estoy lista para alargar mi brazo cuanto pueda y alcanzarlo, descubrir su máscara. Sin embargo, justo cuando doy unos cuantos pasos largos, una luz inmensa detrás de mí me detiene.

“Cadenza”

Su voz también me cautiva lo suficiente para girar y verlo.

Es un joven de 21 años, él también me mira, sus ojos son iguales. Observo confundida hacia ambos lados sin saber qué hacer hasta que una voz femenina me habla en el cielo.

“¿A quién escoges?”

Miro de lado a lado, incapaz de dar un paso en reversa o hacia adelante.

“Si solo pudieras escoger a uno ¿A quién le darás tu corazón?”

¿A quién?

El joven me mira sonriendo con su mano extendida esperando que la tome, parece seguro, mi interior se estremece, quisiera correr y abrazarlo. Volteo hacia él dispuesta a tomar ese camino.

“No te vayas, Candace” Me dice el hombre con máscara. Aunque ese no es mi nombre, algo dentro de mi me recuerda que fue él quien me lo dio, por eso lo atesoré y se lo entregué a la protagonista.

Volteo de nuevo hacia él, titubeo una vez más ¡No sé lo que hay debajo de esa máscara, ni siquiera le conozco para saber si es sincero!  Miro al lado opuesto, vuelve a llamarme, mi cuerpo entero se estremece, aunque sea incierto me inspira confianza y a la vez temo que de seguirle me lleve hasta el mismo destino que mi madre.

¡Son demasiadas contradicciones! 

¿Y si es una escoria disfrazada? Quizá si no elijo correctamente seré alguien infeliz como mi madre.

“No todas las elecciones correctas nos hacen felices” Me dice la voz, parece serena pero tiene algo de advertencia en ella.

Resignada cruzo los brazos, no lo sé, no sabría cuál elegir, ambos me atraen, los quiero a los dos.

“Piensa bien tu respuesta, pero no te tomes demasiado tiempo”

La voz se aleja lentamente hasta volverse un eco al final.

“Si no te das prisa, ese ser desagradable elegirá por ti”

¡Los dos me son desconocidos! ¡Ambos me gustan! ¡Dijiste que puedo decidir, dame un momento para pensarlo!

¡AAAAH!

En medio de mi indecisión caigo por el hueco de una alcantarilla, como soy incapaz de elegir un camino terminé en la oscuridad.

***

PLOP, PLOP…

Caen las gotas invisibles de agua  dejándome una sensación empapada en mi frente y mis mejillas.

Al abrir un poco mis ojos logro ver un par de brazos que me tienen rodeada, el mismo joven de mi sueño me llama hasta notar que recupero algo de conciencia.

— ¡CADENZA!

Me dice abrazándome con fuerza.

—Gian…

Mi rostro está húmedo, no estoy segura si estoy llorando, pero siento algo pesado y espeso en mi corazón. Como el humo del cigarro de Sieg que me recuerda lo que él ha dejado por mí. Debo protegerlo, pienso para mis adentros. Aunque mi voluntad es firme mi cuerpo y mis ojos no me obedecen haciendo que me zambulla nuevamente en el abismo.

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Acto III Las decisiones correctas no siempre nos hacen felices (Ery) ~

Un Alfa no puede temer, jamás muestra su debilidad ni siquiera cuando sabe que tiene un punto vulnerable. Pero yo, Terrence Gian Avery comienzo a sentir un gran temor. Al ver a la mujer que amo nuevamente perder el conocimiento no puedo evitar el temor a perderla. 

Cady yace sobre la lápida de mi madre y sin saber lo que ha pasado no dudo en correr hacia ella y revisar que tenga signos vitales.

— ¡CADENZA!

Hace unos momentos sentí de nuevo en la marca de mi cuello la alerta de peligro en mi pareja.

La Diosa Schadenfreude no me dijo nada, no se ha mostrado desde hace días, fue como si hubiera desaparecido después de encontrar a Cady en la cueva ¡No la necesito de todas formas, es mejor que no se entrometa y nos deje en paz un tiempo!

—Gian...

La tranquilidad que siento con su sonrisa se esfuma de enimediato cuando vuelve a desfallecer en mis brazos.

¡CADENZA!

Es irónico, digo no necesitar a esa diosa pero una parte de mí le maldice por no avisarme a tiempo que Cady se encuentra en peligro.

¿Cómo sucedió? Cady se debilita lentamente, cada día parece empeorar. Fue por eso que le pedí que nos quedáramos unos días más en la playa hasta que pudiera sentirse más enérgica.

Acerco mi oído a su rostro, escucho atentamente desde los latidos de su corazón hasta su respiración. Suspiro aliviado. Su respiración parece normal, quizá solo esté dormida, obligada por la Diosa a ser parte de su escenario. Seguro le estará mostrando algún sueño que podría empeorar o mejorar su estado anímico.

¿Será eso?

¡Ya no lo sé, todo lo que tiene que ver con Cadenza es impredecible! ¡Un momento todo puede parecer tranquilo, completamente en calma y al siguiente... es un completo desastre!

Shawn también se preocupa por ella, aunque quiere aparentar fortaleza puedo sentir el temblor en sus palabras. Después de todo para mi lobo ella es su madre.

Cuando Cady estuvo en la cama de la posada recuperándose, Shawn permanecio a su lado tomando mi cuerpo pero manteniendo su forma de lobo. Durmieron lado a lado, ella amaba acariciar su cabeza y sentirlo cerca. Aunque deseaba estar con ella como yo mismo entendí que Shawn era lo que ella necesitaba para poder superar su dolor.

Quizá creí que había mejorado, tal vez solo vi lo que quise.

'No fue tu imaginación, Ery’  Me responde con algo de sospecha ‘Mi madre realmente había mejorado'

¿Qué puedo hacer? Todo este asunto solo le abre más la herida que apenas cicatriza, ese consejo de inútiles continúa molestando a mi pareja, exigen algo que ella no puede darme y eso la agobia demasiado.

No puedo hacer nada. Aunque soy un Alfa y debería ser inmune, descubrí que no tengo el poder para protegerla como se debe. El consejo y esa diosa, en especial la Diosa, tienen en jaque cualquiera de mis movimientos.

"Gian..."

Me dijo ella con su voz débil, aún puedo sentir sus manos temblorosas y frías. Como no capaz para evitarlo, todo esto ha arrastrado a mi pareja a tomar una decisión drástica. No dejaré que renuncie a mí.

Incluso si toda la manada estuviera en contra, no permitiré que nos separen. No importa el costo.

***

El doctor Yeha hace una revisión física y después utiliza su mana para buscar anomalías internas. Tanto Shawn como yo observamos atentos, esperamos lo peor al igual que lo mejor, más que nada una confirmación de que ella no corre peligro.

Niega con la cabeza.

—Todo parece bien.

Podría solo estar durmiendo entonces, pero eso no fue lo que la marca me dijo.

—Doctor, sea completamente sincero ¿Puede ver si mi Luna es...?

— ¿"Infértil"?—Me pregunta sin rodeos.

Shawn me gruñe por hacer esa pregunta.

El hombre lobo que me vio nacer, aquel que ha servido a todo líder Avery viéndole crecer e incluso guardar múltiples secretos, remueve sus lentes falsos que usa únicamente por fines estéticos porque los lobos no tenemos problemas de vista, me mira directamente y sé que me dirá algo desfavorable. 

—Lo es, será imposible para su Luna Concebir. 

Imposible, el mismo Milo me dijo que Cady estuvo en celo meses atrás.  Le pareció extraño todo esto y me confirmó todo lo que sabe. Quizá alguien estuvo interviniendo, haciéndole creer que no puede concebir para apartarla de mi lado. Tenía esa esperanza, no porque deseo un cachorro sino porque ella se ve afectada al no poder tenerlo.

—Aunque los síntomas fueron exactamente los mismos, había algo en todo eso que me pareció sospechoso, Alfa. Me encontraba distraído debido al “extraño” comportamiento de ambos pero últimamente lo he pensado con detenimiento.

Recuerdo esos días, me comporté como un idiota con ella, incluso caí en la trampa con el acónito.

—Ese celo... era algo inducido, Alfa. Desde entonces no ha tenido otro, eso no es común.

Inducción...

Esa Diosa me amenazó durante las misiones con iniciar el celo a su voluntad. No dudo que aquella vez lo haya hecho así aunque no fuera verdadero.

—Quizá lo mismo que haya inducido ese celo le haya provocado los síntomas que le hicieron creer que podía estar esperando…

Es culpa de esa Diosa, estuvo jugando con los sentimientos de mi pareja. Le hizo creer que tenía posibilidad de hacer aquello que nunca podría como humana. Fue demasiado cruel.

Incluso si desea entretenerse, ha ido demasiado lejos al torturar emocionalmente a Cady.

—El consejo me ha pedido llevar a cabo un examen de fertilidad, me preguntaron la razón de que su Luna me haya visitado tantas veces de manera tan reciente---

Solo escuchar eso es suficiente para hacerme gruñir y desear tenerlos frente a mí para romperles la cara.

—Si me entero que ha salido de tu boca algo de esto---

—Yo jamás divulgaré algo que perjudique a mi Alfa. Mucho menos si se trata de su Luna.

—Puedes retirarte.

Yeha me hace una reverencia dejándome a solas con Cady. Con su testimonio no tengo dudas de lo que sucede en el interior de mi novia.

No es una enfermedad física, es mental.

Cady tiene estrés, demasiado. Desde que llegó aquí ha pasado por penurias y situaciones peligrosas. La mayoría debido a mí porque no sé comportarme adecuadamente.

Saber que uno de sus sueños jamás se cumplirá fue aquello que acabó por hacerle colapsar. Todo lo que ha soportado hasta ahora le ha caído encima.  Sé que es fuerte, pero su mente todavía es frágil y su corazón sigue sangrando a herida abierta.

Culpándose por un crimen que no cometió, con sentimientos confusos que vuelven a resurgir por Eardwulf, también comienza a sentir algo más por mí... estoy seguro de que desde entonces me ve con otro ángulo, uno que se asemeja al de mi rival.

Pero no puedo celebrar esa pequeña victoria.

Pareciera que entre más nos acercamos una poderosa sombra nos acecha con mayor insistencia. Debe ser ese maldito topo causando estragos desde lo que cree mis puntos vulnerables.

Ese idiota, ni siquiera con su zozobro y calumnias dejaré a mi pareja.

Debe ser muy débil si requiere artimañas sucias, no me preocupa ese roedor pues puedo aplastarlo en cuanto descubra su identidad. Pero si me es muy molesto, comienza a estorbarme los días tranquilos que quisiera disfrutar con mi novia antes de que encuentre los preceptos que faltan. Es algo que también comienza a germinar como una mala semilla pues todo continúa apuntando hacia nosotros, desea separarnos, eso jamás se lo permitiré. 

Quizá si supiera sobrellevar las cosas por mi cuenta ella no---

‘Si haces eso mi madre jamás te lo perdonará’

¿Qué debo hacer entonces? Apenas logra recuperarse un poco, todo continúa colapsando a su alrededor dejándola acorralada.

'¿No habías dicho que serás su fortaleza?'

Es cierto, lo dije...                           

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*Hace unas horas*

Con un último beso que duró tan poco como apenas saberme en la boca, Cady me advierte lo que debo hacer. Ni siquiera ha terminado de cerrarse la puerta cuando alguien muy indeseable entra sin siquiera saludar.

—Así que por fin vienes arrastrándote ¿me suplicarás que sea tu segunda esposa?

Shawn gruñe en mi interior, tampoco le gusta esa hembra. Quisiera echarla de solo escucharla decir las primeras cinco palabras.  

—Si no fuera porque Cady me lo ha pedido jamás volvería a meterme en este tipo de líos.

Mi lobo se queja en mi interior, le cuesta saber por qué Cady tiene que pasar por tantos problemas como si fuera castigada por la mala suerte que le arrastra a la desgracia cada oportunidad posible, mientras otros pueden andar como si nada en su prepotencia sin recibir ningún castigo a pesar de que claramente lo merecen.

Como esa hembra loca quien habla extraño como si venerara la muerte y el caos, la misma que besó frente a mí a mi novia sin importarle lo que esa ofensa le costaría frente su Alfa.

—Te dije que lo harías—Tu naturaleza de lobo malo te impide dejar la comodidad de un Alfa---

—No tengo por qué darte mis razones pero puedo asegurarte que ser un Alfa es la menor de mis preocupaciones.

— ¿Un Alfa admite que está preocupado? ¿Es esto la señal divina del fin del mundo o qué? —Se ríe. 

—Lo anormal seria no tener preocupaciones como tú. 

Por supuesto que me preocupo por mi pareja. No solo porque soy un lobo y es parte de mi naturaleza buscar a mi complemento, también amo a esa mujer como un hombre.

Vuelve a reír.

—Admitir una debilidad solo hará que todo aquel que desee perjudicarte vaya directo por ella.

—Preocuparse y ser débil son conceptos completamente diferentes, Freya.

—Pero van de la mano, Alfa. En especial si esa pequeña, quien es demasiado buena para un lobo feroz, tiene demasiadas debilidades que le hacen vulnerable.

Shawn gruñe con disgusto.

—No importa si hay lados vulnerables, me encargaré de cubrirlos a todos.

—Por supuesto, usando a una bella amiga de la infancia como yo de escudo.

—A ti también te atrae.

Freya se mofa en seco.

— ¿Qué te hace creer que sea atracción?

—Nada, solo la besaste en mi oficina sabiendo que lo vería.

Vuelve a reírse, me toma por la camisa y me la abre de un tirón. Ahí va mi camisa favorita, gruño a  mis adentros.

— ¿Y qué ganaré yo si acepto tu propuesta?

—No me acostaré contigo ni tampoco Cady.

—Qué aburrido —Desliza su mano tocando mi pecho—Igual no me eres mi tipo.

‘¡¿Entonces por qué nos está manoseando?!’

Shawn se eriza y me pide tomar mi cuerpo para poner a esa loca en su lugar.

—No me toques, solo mi pareja puede decidir lo que hace conmigo.

—¿Entonces que haces aquí? Detesto que me hagan perder mi tiempo.

Paciencia… Esto lo hago por Cady, estoy siguiendo sus deseos aunque repudio con todo mi ser esta situación.

—Vengo a proponerte una alianza. 

— ¿Una alianza? —Vuelve a burlarse, es tal su molestia que incluso aparta su mano— ¿Por qué me habría de interesar? Quien me necesita eres tú, no al revés.

‘¡Que se decida de buena vez, dice que no eres su tipo luego que le interesas!’

Mi hijo comienza a perder la paciencia.

‘¡QUE NO SOY TU HIJO! ¡NECIO! ¡NO ES MOMENTO PARA TUS PÉSIMAS BROMAS!’

Cierto, hablaremos sobre tu mal comportamiento hacia tu segundo padre después.

—No te equivoques Freya, no te necesito. Pero si puedes hacer todo más fácil si lo aceptas. Si te niegas entonces una vez comience no me mediré ni siquiera por el pasado, te arrastraré con ellos---

— ¡Oh, Alfa! sabes que podrías atarme o encerrarme en un calabozo, intentar cualquier método y jamás voy a flaquear ni un pelo. Además de que no temo a nada, tampoco tengo debilidades ni nada que me haga vulnerable.

Una sonrisa siniestra se dibuja lentamente en mis labios. Sabía que me diría eso, lo que no sabe es que estoy completamente preparado para voltear su juego.

—Pero yo si conozco tus debilidades—Freya deja de reír—Incluso a un Dios se le puede castigar, Freya. Aunque eres una hembra que tiene influencia y poder por ser parte de la familia real, no eres inmortal ni tampoco puedes esconder tus debilidades.

Pero esta mujer nunca flaquea en su sonrisa que se empeña en parecer triunfal.

— ¿Ah sí? De conocerme tanto, quiero escuchar lo que supuestamente cree saber, Alfa.

—Puedo verlo, Freya.

No eres inmune como aparentas ser.  ¿Me equivoco?

—Dices que aquello que desees puedes tomarlo sin esfuerzo alguno, sin embargo lo que realmente quieres no lo has podido obtener jamás.

La seriedad en sus ojos y esa mirada venenosa delatan su molestia.

—Aquello que deseas te ayudaré a conseguirlo siempre y cuando no implique dañar a mi pareja, acostarme contigo ni herir de gravedad a los míos.

Esta vez la loca suelta una carcajada.

— ¿Entonces dices que puedes golpear a tu Beta a cambio de que esté de tu lado?

—Mi Beta entenderá lo que haga su Alfa y lo tomará sin rechistar.

— ¿Me darás lo que quiero? —Vuelve a acercarse a mí invadiendo todo espacio personal.

—Nombra tu precio y si es razonable haré que se cumpla.

— ¿Y si quisiera tu vida?

Shawn no emite sonido alguno pero si se ha quedado de piedra. Siento ganas de estrangularla aquí mismo a pesar de mi promesa de jamás golpear a una hembra Cuando dibuja con su uña espirales en mi pecho.

— ¿Me la darás, Esposo?

Maika Maese

¿Ese fue un sueño o realmente sucedió? Quien extendió su vida fue... ¡¿Esa persona?! Mientras Cady nuevamente se sumerge entre los recuerdos que resurgen en sus sueños, Freya le pide a Ery algo inesperado.

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