Mundo ficciónIniciar sesiónActo IV-Una Luna en medio de una tormenta de Ego~
El príncipe licántropo, Hagen Van Stumble es el mismo lobo que encontré esta misma mañana. Dios… su olor es el mismo de Ery solo que tiene algo más fuerte, algo mucho más masculino e irresistible en él que no puedo describir.
—Volvemos a encontrarnos, Pareja.
¿Cómo es posible que alguien sea tan apuesto? ¡Ery es guapo pero este lobo lo lleva a otro nivel! Dios, el tono plateado en su cabello… De pies a cabeza pareciera que fue hecho con plata, brillante y sobresaliente como su propia presencia entre sus súbditos.
Como si Chiara y yo nos sintiéramos atraídas lo suficiente a él, quedamos embelesadas por su belleza mientras este se arrodilla, toma mi mano y besa el dorso.
Atrás ha quedado nuestra vergüenza y sentido de culpa al sentir aquellas descargas que nos provoca un simple beso en la mano.
—Pensé al verte en el lago que tu belleza no puede ser superada por nadie pero te has superado a ti misma. Debo estar ante una semidiosa pues eres la perfección y la elegancia encarnada.
‘¡Este adonis debe ser un Dios completo, mira nada más esos abdominales y lo enorme que es!’
El calor no solo se extiende por mis mejillas, baja por mi cuello, toca mi clavícula, mi pecho, recorre la línea hasta mi vientre bajando más hasta transmitirme descargas a las piernas y cada dedo de los pies.
Mi pecho sube y baja mientras libero varias bocanadas rápidas al respirar agitadamente. Si no deja de hablar creo que me voy a desmayar aquí mismo.
¿Qué puedo responderle a tal elogio? Creí que nadie más que Ery podría tocarme sin hacerme sentir nauseas pero este lobo me hace sentir igual o más emociones internas que las que experimento con mi pareja…
Pareja…
Espera, yo ya tengo una pareja.
Antes de poder decirle algo a ese hombre lobo tan irresistible, Gian me cubre con su espalda y separa mi mano de aquel bello extraño.
—Majestad, debe estar en un error, ella ya tiene pareja y ese soy yo.
Ery lo ha sabido llevar demasiado bien, aún no ha gruñido como la bestia incivilizada que es. Pero nada me libera del trance de aquel encuentro, todavía puedo sentir el calor en mi mano que cubro contra mi pecho. Me ha sorprendido porque de nuevo casi me olvido de mi novio ante la presencia de otro lobo. Aunque sigo molesta con él y sé que le dije muchas cosas hirientes al hablar con las entrañas de mis celos, le sigo queriendo.
Lo quiero demasiado…
Más que eso, a este hombre lobo idiota que se hace llamar Alfa Ery, quien me pide que le llame por su nombre de pila mientras hace revolotear todo en mi interior; A él más que nadie, creo amarlo hasta el punto de dolerme que no pueda corresponderme igual.
— ¿No será más bien un error que la Diosa te haya dado ese inmerecido privilegio? —Responde el príncipe con una sonrisa torcida que lo hace ver más atractivo de lo que ya es.
Ery responde con una sonrisa tan vibrante que ni siquiera parece estar molesto, luego descubre la marca en su cuello jalando con su dedo el dobladillo mientras me abraza contra su pecho.
—Por el contrario, somos muy compatibles—acaricia mi cabeza haciendo que el príncipe tuerza la boca mostrando una sonrisa apenas visible.
— ¿Compatibles en qué sentido? —Le pregunta mientras me toma de la mano e intenta jalarme hacia su pecho, riendo en seco Ery vuelve a jalarme hacia él y le responde con una voz más baja e imponente de lo normal.
—Ich weiß alles, was sie mag, von Kleinigkeiten bis hin zu Erwachsenen (Sé todo lo que a ella le gusta desde lo más pequeño hasta los asuntos de adultos)
No sé lo que le dice pero su voz es tan atractiva que me hace ruborizar. El príncipe licántropo me mira como si le hubiera crecido una segunda cabeza a mi novio, claro, en esta historia nadie entiende lo que su alfa dice cuando habla en alemán.
—Ich spreche sogar Deutsch, den sie liebt, bis sie nass wird, wenn sie es hört (Incluso hablo alemán, el cual le gusta tanto como para mojarse al escucharlo)
¡Ery eso es trampa! hablarle en otro idioma cuando este no puede entenderte es…
—Deutsch? Gefällt es ihr? Glück gehabt (¿Alemán? ¿Eso le gusta? Qué suerte tengo entonces)
Sorprendido, Ery deja caer su mano, abre la boca en una gran indignación al mismo tiempo que yo me llevo las manos a las mejillas. Mentiría si dijera que Chiara y yo no estamos sonriendo por dentro, completamente fascinadas con lo bien que se le escucha hablar en un alemán más fluido que el de Gian.
—Meh, en realidad no lo hablan tan bien. Lo hace mejor Josh Bury—Me dice Hershey recargándose sobre mi cuando Ery me hace a un lado para seguir discutiendo con diplomacia al príncipe.
— ¿De verdad? A mí me parece que lo hacen muy bien.
Hersh mueve su palma de lado a lado haciendo una señal de “más o menos” mientras vemos a dos Alfas imponentes discutir un tema que parece demasiado serio.
— ¿Qué es lo que dicen?
—Ni idea, Sarah tampoco sabe alemán. Seguro asuntos de macho Alfa.
Ella tampoco entiende lo que dicen pero cree tener una idea.
Así que asuntos de Alfa...
Están tan ensimismados que incluso Shawn me busca en nuestro enlace mental pidiendo que le de fuerzas para no intervenir.
—Verdammt! Was zum Teifel bist du, Stück Scheiße?! (¡Maldición! ¡¿Qué demonios eres tú, pedazo de m#erda?!)
—Was du in deiner Nase siehst, ein Lykaner Prinz. Viel besser als jeder kleine, unbedeutende Wolfie wie du (Lo que hay arriba de tu nariz, un príncipe licántropo superior a cualquier lobito insignificante como tú)
—Ich wage es dir, diesen Scheiß zu wiederholen! 4rshchl0ch (¡Atrévete a repetir esa m#erda, p3ndj0!)
—Schwören wird die Wahrheit nicht ändern, Junge. (Maldecir no te va a cambiar la realidad, niño)
—Sie braucht einen echten Mann (Ella necesita un hombre de verdad) Kein Wunsch Kindskof (No un niñato)
—"Kind", sagst du, was? Sind wir nicht gleich alt, Van Stumble! (¿Niñato? ¿Eso me dices? ¡Si tenemos la misma edad, Van Stumble!)
Al menos entendí que dijo su nombre.
—Du bist so ärgerlich wie immer (Eres tan irritante como siempre) Selbst wenn du jetzt ein Prinz bist, scheinst du deinen Platz vergessen zu haben (Incluso si fueras un príncipe ahora, te has olvidado de tu lugar)
Dios... cómo quisiera saber alemán para entender lo que dicen. Ery parece divertirse pues se ríe mientras se señala a él mismo y golpea su pecho alzando su barbilla.
—Nun, dieses "Kind" bringt sie dazu, seinen Namen ununterbrochen zu jammern. 22 cm drin klopfen die ganze Nacht. (Pues este “niño” la hace gemir su nombre sin parar. Son 22 centímetros golpeándole dentro toda la noche)
—Bist du stolz auf das kleine? (¿Solo eso?)—Se señala con el pulgar— 24cm bis 25cm hängt davon ab, wie aufgeregt ich bin. (24 a 25cm dependiendo mi estado de ánimo)
Oh, Ery se ha puesto pálido por unos segundos.
—Wichtig ist nicht die Länge, sondern die Leistung! Was ist, wenn du gut ausgestattet bist?! (¡No importa el tamaño sino saber usarlo! ¿Y qué si lo tienes grande?)—Señala al príncipe— Du kannst sie nie zum Orgasmus bringen (¡No sabrías provocarle un orgasmo!)
—Willst du wetten, Junge? (¿Quieres apostar, pequeñín?)
¿Qué es lo que están diciendo, Shawn?
‘—Es mejor que jamás lo sepas, madre’
—Und lass dich anfassen, was mir gehört, du Dummkopf? Träum weiter! Sie gehört mir! (¿Y dejarte tocar lo que es mío para probarlo? ¡En tus sueños! ¡Ella es MÍA!
—Sie gehört auch mir (Ella es mía también)
—Über meine tolle und kalte Leiche! (¡Sobre mi muy sensual y frío cadáver!)
El príncipe licántropo se ríe y responde con una hermosa sonrisa en los labios mientras que Ery parece estar muy alterado. Me pregunto qué tanto estarán hablando esos dos. Más que por mí y aquel vínculo repentino, debe ser por una conversación intelectual sobre responsabilidades de Alfa y estrategias para la manada como sugirió Hershey.
‘A veces envidio la gran facilidad con la que logras girar y evadir situaciones al interpretarlas en tan conveniente ingenuidad’
Me dice Chiara al mismo tiempo que Shawn asiente con la cabeza.
Mientras ambos Alfa se enfocan en discutir con el otro , Freya llega de sorpresa y me toma del hombro, luego me gira acercando su cabeza a la mía.
—Nur eine Frau (Solo una mujer) —Interrumpe a ambos quienes la miran con asombro—WeiB Wie Man (sabe cómo) Eine Frau (A una mujer) glüklitch macht (complacer)
Luego pone su afilada uña debajo de mi barbilla. Sin dejar de mirarme a los ojos sonríe y me repite lo mismo con una fluidez tal que ambos Alfa se han quedado callados, para mi mayor asombro y el de Hershey, Freya me besa la mejilla causándome escalofríos. No tengo idea de lo que ha dicho pero les ha causado una impresión tal que ambos han palidecido.
Hersh también abre los ojos tanto que parecen grandes platos blancos.
— ¿Te gusta el alemán, Liebling? Puedo hablarlo para ti toda la noche si quieres.
Por alguna razón la manera en que me mira me causa algo de escalofríos.
— ¡No te quieras pasar de lista, Belcher! —Le dice Ery alejándome de ella con un solo brazo para después frotarme la mejilla como si estuviera contaminada.
—Exacto, agradecería que te abstengas de tocar a mi pareja así en el futuro—Responde Van Stumble.
Ery vuelve a gruñir y habla a regañadientes.
—“Pareja” dice este cabrón---
— ¡En ese caso---!
Unos pasos rápidos como galopes de tacón delgado se aproximan a nosotros mientras una voz que solo me trae problemas me llama interrumpiendo a todos ellos.
— ¡Lobita gazapo! ¡Yo también te puedo hablar todo el alemán que quieras, mi adorable Hasiwolf!
Entonces una mujer pelirroja de cabello medio corto me toma en un fuerte abrazo empujando lejos a Gian haciendole gravitar con un solo movimiento giratorio de su dedo. Luego, sin previo aviso ni permiso también me besa la mejilla, justo donde Freya lo hizo unos pocos minutos atrás.
Este beso es incómodamente largo con un sonido tronado en mi piel que la misma Chiara acaba de quedar estupefacta. Mi piel se eriza a cada segundo y no es hasta que me suelta que puedo sentirme menos incómoda.
‘¿En qué momento nos pusimos un afrodisiaco? ¿Esas fresas tenían algo o por qué esos cuatro parecen ser cada vez más atrevidos?’
Hagen Van Stumble alarga su mano intentando alcanzarme cuando Alexia Andria Harper se lo impide haciendo que al joven príncipe suspirar resignado para luego cubrirse la frente avergonzado mientras niega con la cabeza.
—Perdona a mi bruja, Mein Liebe. No tiene modales.
—Por supuesto que los tengo—muestra el meñique en su mano—incluso lo levanté ¿ves?
Hershey observa todo con curiosa atención mientras Lina se une a la moción tendiéndole unos bocadillos que ambas se comparten por turnos perfectamente sincronizados.
Freya también parece enfadarse pues frunce el ceño al ver a la bruja Alexia directamente a los ojos como si hablaran por enlace mental o algo parecido.
—Hasta que volvemos a vernos “Alexia” —Dice Freya con una risa seca pero sofisticada.
—Lo mismo digo “Freya” —Al decir el nombre de Belcher me abraza aferrándose con más fuerza, su olor es empalagoso como ella misma—Es todo un placer encontrar a una vieja colega.
—No podría decir que sea un placer, tampoco que seamos colegas—Belcher mira de arriba-abajo a la bruja pelirroja y sonríe acariciando su labio inferior— pero concuerdo con lo de llamarte vieja.
Veo a ambas rápidamente sin dejar de sentir algo gélido en el ambiente. Frida y Martha eran muy unidas, es muy extraño ver a sus personajes en Silivia dirigirse a la otra como si fueran rivales.
—Puedo asegurar que estoy mucho mejor conservada que tú—Responde con una sonrisa que hace vibrar cada palabra entre sus dientes—Al menos yo si estoy rebosante de vida.
— ¿De verdad? Yo creo que hoy te ves de muerte—Responde Freya con una sonrisa y tono iguales a los de Alexia Andria. Incluso sus ojos destellan verdes como los de la bruja con la que discute.
Quizá el festival del aullido sea lo que les vuelva territoriales entre ellos. Me siento como si estuviera en medio de una gran tormenta de ego donde el objetivo es dejar callado al otro. En medio de la extraña conmoción, Van Stumble me toma de la mano haciendo brotar una sensación de cosquillas como chispas entre mis dedos
—Si no se han visto en tanto tiempo—Tose en el puño de su mano—Deberían esas dos buscarse un lugar cómodo para sentarse a conversar.
Sin soltar mi mano señala al cielo.
—El evento de laullidos comenzará en un momento, ven conmigo y aullemos juntos, Mein Liebling.
Asiento con mi cabeza siguiéndole como si nada a mi alrededor tuviera más importancia.
Chiara no se opone, aunque ambas sabemos lo que significa aullar con un macho. Es algo que se hace solo con nuestra pareja…
Mi pareja…
Shätzchen.
No.
Ery es mi pareja, mi novio, no debería hacer esto con otro macho, sea hombre o bestia, de Silivia u otro reino…
Qué más da si el sistema le ha llamado el protagonista, solo Gian puede ser mi protagonista ¡Lo quiero a él a nadie más!
Apenas abro mi boca para negarme, Gian y Freya se plantan justo en medio de la manada, ambos van tomados de la mano. Él me mira a los ojos, sigue sonriendo el muy estúpido mientras acomoda un mechón suelto en el cabello de Freya y ambos reciben aplausos alentándoles a abrir el festival con los primeros aullidos.
Mis ojos arden, siento como si me estrujaran el corazón con fuerza y mi cuerpo tiembla. Ese maldito…
— ¿Qué decías, Candy?
Detesto que me llame así, pero mi enojo es tan grande que podría dejar de lado lo mucho que me desagrada ese sobrenombre. Sé que a Gian le molestará verme sonreir a otro hombre lobo, así que tomo su mano y entrelazando sus dedos con los míos miro firme al príncipe.
— ¿Quieres aullar conmigo? ¡Hecho! ¡Que sea antes y más fuerte que el de ellos! —Señalo a Ery y a Freya quienes apenas están listos para hacerlo, entonces los dos aullamos al unísono.
La leyenda dice que si dos lobos aúllan en una sintonía misma ellos serán bendecidos por la luna quien les brindará su prosperidad eterna.
—Yo no necesito pedir un deseo—Dice él tomando mi mano y apretujando esta mientras me mira con una ternura que me ruboriza—agradezco a la diosa Luna porque encontré a mi pareja, mi princesa y Luna.
Todos notan nuestras manos enlazadas y llevan sus manos a la cara sorprendidos. Luego cada uno de los guerreros que escoltan al príncipe, aúllan en aprobación.
El rostro de Ery no tiene precio, pareciera que nos acabara de encontrar teniendo sexo pues está más pálido que si le hubieran embadurnado talco o le hubiera estallado uno en la cara.
Se lo merece.
Si fuera más inteligente este habría sido nuestro momento, quería decirle "te amo" cuando dijera su deseo, ver su cara de sorpresa y negarle esas palabras cuando me pidiera repetirlo. Dejar que me llame cruel para besar su mejilla y repetir todo desde nuestro enlace mental.
—Mi deseo no es otro que permanecer al lado de quien elegí como mi compañera—Dice él mirándome.
Pero esa satisfacción no me dura lo suficiente pues el desgraciado toma la mano de Freya y ambos aullan, completamente desiguales pero sus llamados son potentes.
—Yo no necesito pedir nada, tengo justo lo que quiero aquí—Pongo mi mano en el pecho del príncipe mientras saboreo cada reacción de ese Alfa idiota.
Logré perturbar sus planes, la satisfacción de verlo así, pero justo antes de reirme noto que Hershey y Lina se cubren la boca, parecen demasiado sorprendidas mientras me envían un alarmante enlace mental.
‘— ¡Cady Cad! / ¡Luna!’
‘—Sé que estás molesta con ese Alfa idiota pero eso que acabas de hacer---/ ¡El príncipe se acaba de comprometer con mi Luna!
¡¿QUÉ?!
‘—Un aullido en pareja no es simplemente hacer la relación pública/ ¡Es un compromiso!’
¿Pueden repetir eso último?
—Parece que tendremos dos ceremonias pronto. Se va una Luna para casarse con el príncipe licántropo uniendo a nuestras manadas y fortaleciéndonos mientras que nuestro Alfa se unirá a Freya quien no solo es hermosa sino muy hábil con la espada y el combate cuerpo a cuerpo.
¿Qué carajo están diciendo todos ellos?
— ¿Entonces destituirán a nuestra Luna? —Dice una joven loba sosteniendo su copa mientras sus amigas continúan la conversación en forma de rumores que creen verídicos.
— ¿No has visto su cuello? Nuestro Alfa jamás la marcó.
—Mejor, aunque son famosos por ser muy “activos” no se ha anunciado algún heredero en camino.
—Lo más seguro, honestamente yo también me iría con un apuesto príncipe si tuviera la oportunidad.
No, yo jamás acepté casarme con él.
Además de que sigo casada con mi Alfa, tengo un novio que es mi esposo. Una gran mano se posa en mi hombro y para mi horror el príncipe me sonríe mientras dice una barbaridad.
—Mañana iremos con tu Alfa a solicitar la separación de ustedes, luego que se hayan rechazado haremos nuestra unión inmediata.
¡Espera!
¡NO!
¡Yo solo quería humillarlo un poco y hacerle probar lo mismo que me hizo a mí! ¡No voy a casarme con un extraño!
¡¿Por qué nadie me dijo que el aullido significa unirse en matrimonio?!
¡NOOOOO!
¡Malditos lobos y sus costumbres extrañas!
— ¿No le parece demasiado precipitado, majestad? —Alexia interfiere mientras casi suspiro de alivio—Alfa Ery solicitó el permiso de tener dos esposas a la vez y en Silivia esto es completamente---
— ¿Dos esposas? En mi reino los licántropos nos unimos a una sola pareja para toda la vida—me pone las manos en los hombros y casi siento que voy a estallar—Mis antepasados castigaban el adulterio haciéndole beber al lobo acónito y ser ejecutado públicamente por lapidación.
Vaya que eso es extremo.
No sé si pueda castigar a Ery de esa forma pero es mejor aclarar que él no lo hizo por gusto sino deber… aunque me pudra por dentro de celos esa es la verdad.
—Fue una decisión del consejo y esa unión es un deber, una formalidad para---
—En mi consejo no hay viejos sino jóvenes con ideas frescas, una Luna elegida por la diosa se respeta porque fue la misma decisión que hizo la madre de todos los lobos. Si alguno sugiriera tal blasfemia, se le castiga cosiendo su boca.
Por dios, aunque sea muy guapo su manera de castigar es la de un completo tirano. Si bien me agrada que respeten los designios de pareja me parece un poco violenta la manera en que obligan a seguir las reglas en aquel reino.
—En ese caso me temo que incluso si la Diosa se ha equivocado y nos ha unido---
—No existen los errores---
Un fuerte gruñido nos interrumpe.
Ery tiene el cabello hecho un desastre y me mira como si le hubiera hecho la peor de las traiciones.
—Cadenza—Me gruñe bajo distorsionando su voz para que nadie escuche mi verdadero nombre—Tenemos que hablar.
—No tenemos nada de qué hablar, Alfa Ery. Ambos cumplimos con nuestro deber, eso es todo.
El Alfa ríe seco con un gran aire de sarcasmo.
— ¿"Alfa Ery"? ¿Cumplimos nuestro deber? ¿Cuál maldito deber estás cumpliendo si no es este el humillarme frente a mi propia manada?
Pero su actitud es contagiosa o quizá estoy igual de idiota pues le respondo con el mismo tono imitando su risa ufana.
—El deber de una pareja destinada ¿no es así?
Eso deja callado a Ery quien luego de saltar hacia atrás sacude su cabeza y me muestra sus ojos de un rojo intenso.
—Estás jugando con fuego—me advierte.
—Pues yo controlo el fuego así que no me da miedo jugar con este un poco.
—Bien, si tanto deseas jugar dejaré que lo hagas hasta que te quemes las manos—me gruñe con fuerza y luego se aleja a zancadas.
No deja pasar ni un minuto antes de golpear su copa para hacer un anuncio frente a la manada.
—Yo, Alfa Ery Avery doy por finalizado el festival—me mira unos segundos a los ojos y con una sonrisa maliciosa llama a Freya—Su Alfa debe ir a cumplir con sus “deberes” esta noche.
Mi respiración se detiene mientras apretujo el dobladillo de mi vestido hasta casi enterrarme las uñas en la carne de las palmas de mis manos.
Ery y Freya chocan sus copas cruzando luego cruzan los brazos para dar de beber de la copa del otro. Luego lleva la copa con el labial de Freya aun fresco y bebe de este dejando sus labios del color de ella.
El solo imaginar que van a acostarse me causa náuseas y una rabia inmensa.
‘—Adelante, yo tengo quien caliente la cama por ti’
¡CRASH!
El sonido de su copa al estrellarse contra el suelo no es suficiente, no es nada a comparación de lo mucho que deseo aventarme sobre él y morder su cuello hasta que la sangre le recuerde a mí, aquel pensamiento que no es más que veneno en mis venas que se alimentan por todos estos pensamientos y deseos peligrosos.
Así que cuando veo al príncipe empinar el contenido del vino en su boca tomo esta sin pedir primero y bebo de ella también.
‘—Incluso su saliva sabe tan bien, no puedo esperar para probarlo todo’
Le digo como último mensaje antes de bloquearlo y alejarme con el príncipe licántropo.
Que esta noche no sea yo la única que se torture imaginando lo que se puede hacer en una cama con alguien más.
Porque si yo no duermo esta noche, él tampoco lo hará. Es mi deseo egoísta y retorcido, una espina que se me clava en el corazón y con la que deseo apuñalar directo al pecho.
Lo odio.
Odio sentir estos celos que me hierven en la piel.
Odio a Freya, la detesto, odio que hayan aullado juntos, odio que no pueda evitar las ganas de llorar y que sepa que al regresar a mi habitación quizá no cierre los ojos ni una sola vez. Que a cada minuto imaginaré todo lo que hemos hecho él yo, con ella siendo la protagonista en sus manos. Tal vez cuente cada segundo hasta llegar a un minuto y pensaré en cómo cobrarle cada hora.
¿Es cierto que cuando un lobo se aparea con otra el vínculo se profana causando un dolor demasiado insoportable como si te desgarrara como un cuchillo?
¿Qué es más doloroso que esto?
Me odio tanto a mí misma por sentirme de esta manera y no poder frenarlo.
Porque me enamoré de él, del Alfa que no puede ser mío.
— ¿Te ocasioné algún problema con tu primer pareja?
—Para nada—miento casi tragando cada gota de ironía entre mis dientes—Es su noche, va a celebrarlo con su prometida, tal como lo permiten nuestras propias---
Entonces él me voltea hacia él tomándome de los hombros.
—Yo jamás tendría una segunda esposa. En Sor Orentia cuando un Alfa toma una pareja es para toda la vida, solo una.
—No somos pareja, majestad. El vínculo es un error, será mejor que me vaya.
—No es un error, Candy.
—Por favor no me llame así.
No puedo culparlo ni tampoco perdonarlo. Es su deber como Alfa y yo no quiero que deje de serlo por mi. Aún así le hago daño y me vengué como una niña caprichosa.
—Los licántropos no somos como los lobos, no nos guiamos por una pasión de momento sino por nuestra inteligencia. También somos más leales que cualquiera.
Toma mi mano y besa el dorso.
—No existen los errores, solo lo inevitable, Mein Liebe. Tú eres mía y yo soy tuyo.
De inmediato arrebato mi mano y llevando está a mi pecho siento este subir y bajar con mi respiración.
—El príncipe acaba de ser claro “solo una pareja para toda la vida” Yo estoy casada, tengo una pareja. Sus mismas leyes dictan que alguien como yo no es adecuada.
Nuevamente toma mi mano y no puedo evitar que las lágrimas que tanto he evitado derramar caigan.
—Entonces conóceme, incluso si tengo que compartir a mi pareja con otro de manera temporal, haré lo que le haga más feliz.
Dios… Si tan solo Ery y yo pudiéramos ser así todo sería más sencillo para todos. Ambos nos podemos destruir por celos, nos hacemos daño y aunque sé que no es mío desearía mucho que lo fuera. Al punto que quisiera destruirlo para que nadie más lo desee.
Esto no es sano para ninguno de los dos.
Quiero que él sea feliz y por eso le pedí que aceptara a Freya, para que siga siendo el protagonista.
Pero este otro lobo ahora es considerado el protagonista.
Significa que le entregué a mi rival a Ery en bandeja de plata por nada porque de igual manera parece que su papel acaba de cambiar ¿Qué sentido tiene todo esto entonces?
Sea como sea estoy segura de algo.
Esto que siento no lo he tenido por nadie más, no este dolor sofocante que se convierte en dicha cuando dice que me ama. Son las espinas que duelen pero que demuestran que él es así de importante
—Usted acaba de decirlo, un licántropo no tiene dos esposas ni tampoco su Luna puede dividirse entre dos Alfas. Este vínculo es un error.
No puedo echar por la borda la aterradora palabra con "A" por un personaje que apareció de la nada.
***
Después de dejar al príncipe licántropo con las palabras en la boca y una torpe disculpa mía a medias, regresé al edificio de la manada y subí las escaleras. La mayoría de los sirvientes sigue celebrando afuera y ellos han decidido mantenerse fuera pues saben lo emocionado que puede llegar a estar su Alfa y romper cosas en su apareamiento bestial.
Desearía que los rumores de su vigor fueran una exageración, pero yo misma sé que es un jodido semental.
Quizá hagan demasiado ruido, tal vez les escuche, yo tampoco debería estar aquí. Pero aquí sigo, subiendo cada peldaño esperando escuchar sonidos obscenos que aún no suceden y alimentando así mi ansiedad y un poco de esperanza.
Cuando finalmente tengo la puerta de nuestra habitación enfrente trago saliva y respiro hondo. Tonta yo, aún tengo el delirio egoísta de que él esté ahí esperándome. Pero toda esperanza muere cuando abro de par en par encontrando la misma oscuridad de una habitación completamente sola.
La cama tiene esparcidos pétalos de rosa que hacen un corazón y hay un camino de rosas hasta ella.
¿En qué estaba pensando cuando les pedí a Lina y a Hershey que hicieran eso?
Veo el vestido que llevo puesto y desato del cuello este hasta verlo caer, llevo una ropa interior a juego en un color blanco y rosa aperlado como a él le gusta. Observo mi cuello sin marca y recuerdo los comentarios de todos presentes al mencionar que Ery y yo no somos una pareja de verdad.
Que tonta, de haberlo sabido... debí insistir esa noche en que marqué su cuello que él tambien lo hiciera.
CREAAK
La puerta del armario rechina en el silencio mientras busco la camiseta que él me dio al mismo tiempo que me estableció como obligatorio que lo use para dormir.
¿Por qué habría de importar? Él no sabrá si lo hice o no, ni siquiera debería ser tan complicado tomar una decisión. Devuelvo la camisa al armario aventando este dentro de mala gana y tomo un camisón de encaje en su lugar.
Es de color negro, como el abismo en mi pecho.
Apenas acabo de jalar el dobladillo hasta mi muslo cuando su voz autoritaria rompe el sielncio y el hielo en mi interior.
—Te dije que debes usar mi camisa si quieres seguir robando mi almohada.
Mi corazón da un salto o quizá es mi cuerpo entero, volteo por completa inercia y ahí está él mirándome sentado sobre el barandal del balcón. Su torso está completamente desnudo. El viento mece suavemente la delgada cortina y la luz lunar le hace ver tan apuesto que casi me hace caer al suelo rendida.
Sus ojos se ven negros llenos de deseo y enojo.
—Te dije que estás jugando con fuego, Cadenza.
—Qué haces aquí...
¡Es la noche de Freya!
Ery camina con sus pies descalsos, sus pantalones están rotos, probablemente por una metamorfosis de lobo.
—Soy el Alfa. Yo soy quien decide con quien pasar la noche, a quien beso, a quien anhelo, quien es dueña de esto (señala su pecho) y por supuesto esto (se señala debajo del vientre)
Luego pone la palma de su mano justo por debajo de mi vientre.
—Mío—Me dice acariciando hasta que se escapa de mí un gemido—Lo que hay debajo, cada grito de placer, aliento ahogado, gemido de todo tipo, todo esto es mío.
Intento alejarme pero empuja con más firmeza su mano caliente.
—Ya basta. ALFA... Esta noche es para su segunda esposa y yo...
Yo solo puedo imaginar y torturarme por lo que hacen para cumplir con su deber y traer un heredero como lo requiere la manada.
—Al carajo todos, esposa solo tengo una. Todo mi cuerpo te pertenece, mi pene es solamente tuyo.
Me toma por la muñeca y obliga a esta a tocar en medio de sus piernas.
Caliente...
—No solo mi cuerpo—Me dice usando mi mano para acariciarse el rostro, bajando esta lentamente por todo su cuerpo hasta llegar a su valor y hombría—Mi alma, todo mi ser, lo visible e invisible, todo lo que tengo incluso lo que soy es tuyo.
—Si dices eso mientras está erecto me cuesta tomarlo seriamente, lobo pervertido.
Ery suelta una risita chasqueando la lengua.
—No importa lo que le diga a ese consejo de m****a ni las palabras que usé para complacer a esos miembros de la manada insolentes llenos de traidores y ambiciosos.
Su respiración se agita mientras usa mi mano para complacerse. Luego vuelve a tomar esa misma mano y sube esta a su pecho.
—Eres mi pareja—besa mi mano—Mía.
Tramposo...
¿Cómo puedo resistirme a algo así?
No, si me dejo engañar de nuevo solo dolerá más la caída cuando él no pueda corresponderme.
—En este y cualquier mundo nadie conoce mejor que yo la voz que haces cuando llegas al más puro éxtasis. Tu voz temblorosa cuando no sabes si pedir que pare o te dé un poco más.
Dice todo esto porque está celoso, no me eligió a mí sino a su ego. Si no fuera por eso ya estaría disfrutando de la compañía de otra mujer como Freya Belcher.
Lo odio y me odio por ese lado mío que se emociona con estas migajas.
—Vete con tu prometida—Insisto arrebatando mi mano de él aunque cada palabra se me clave como espinas.
— ¿Eso deseas? —Su voz suena molesta mientras él observa su mano vacía y cierra el puño.
No.
—Sí, eso deseo.
—Bien, entonces voy a complacer tu deseo.
Está molesto, lo ha dicho todo a regañadientes.
Tonta, tonta, tonta…
Soy un estúpida, estoy celosa y no puedo admitirlo. No solo por orgullo sino porque aceptarlo es como descubrir un horrible lado de mí. No quiero que lo vea nunca.
Ery se aleja y sale por el balcón mientras me dirijo a la cama y hundo mi cabeza en su almohada. Quiero llorar pero no tengo ese derecho.
¿Por qué es tan difícil decir lo que siento? No dije mentiras porque una parte de mí tan solo desea dejar de sentir para que esto no me haga más daño mientras que otro lado de mí lo desea tanto que es insoportable cuando peleamos
Me digo a mi misma varias veces que esto es lo que yo elegí, no tengo derecho a enfadarme porque fue lo que yo le pedí. Duele, duele demasiado…
Entonces comienzo a llorar lento conteniendo cada sollozo hasta que algo me acaricia la cabeza muy suavemente.
Sorprendida levanto mi rostro rápidamente y ahí está él otra vez.
— ¿Qué debo hacer para que creas en mí? —Me dice con un rostro lleno de preocupación—Eres la única, Cady.
Aunque intento con todas mis fuerzas evadir su mirada y no ser atraída hacia el mar embravecido, él se acerca, me toma por la barbilla cono siempre hace y tan solo necesito ver sus ojos para desarmarme por completo.
—Parece que tendré que recordártelo toda la noche con todo lo que te gusta.
Besa mi mejilla. Luego besa mi lagrimal saboreando mis lágrimas como si fueran un manjar que relame entre sus labios.
—Haciendo vibrar en tu alma y dejando que cada parte de mí retumbe en tu cuerpo.
Su mano sube por mi pecho, tocando justo en el lugar donde mi corazón comienza a latir como un loco mientras su boca se aproxima a la mía.
Cierro los ojos, contrario a lo que esperaba su beso es tierno, suave, demasiado inocente para ser suyo.
Apenas un roce.
Cuando retira sus labios le veo a los ojos, me ha dejado sin aliento. A pesar de que no ha durado casi nada ni me ha profanado la boca con esos besos que me hacen olvidar que existe el piso lo siento más que nunca. No es nada del otro mundo sin embargo me ha dejado con el corazón desbocado.
Luego, como si supiera lo que deseo, vuelve a besarme. Nuevamente lento, muy suave, disfrutando poco a poco en este la suavidad del ligero acercamiento de labios.
Este beso tiene mayor duración pues vuelve a acercar sus labios ejerciendo un poco más de presión con ellos.
Vuelve a separarse de mí, se inclina y besa mi frente, mi lagrimal, mejillas, barbilla.
—Mía.
Repite firme, con esa voz que me hace estremecer cuando lo hace.
—Mía—Lo dice más alto, más que una orden es una convicción.
Completamente en trance, envuelvo mis manos en su cuello, quiero decirle la palabra "tuya" pero este maldito orgullo tiene más poder incluso en un momento como este. Pero Gian insiste al tomar mis manos y llevarlas hasta su pecho.
El solo contacto de su piel emite unas ondas y descargas indescriptibles que me hacen ver momentos del pasado, su arrogancia, aquel primer beso arrebatado y un “Pegas fuerte, me gusta” días que parecen un mal sueño porque ahora le veo desde otro ángulo.
—Repítelo. Eres mía, yo soy tuyo.
Esta vez choca sin piedad sus labios con los míos, abre mi boca con la fuerza de su mandíbula, busca mi lengua con la suya, ejerce su dominio y marca con su saliva cada espacio dentro incluso reclama mis dientes.
Poco a poco él desliza su mano por mi cadera, suave sin ninguna prisa comienza a bajar hasta llegar al dobladillo. Sus dedos se escabullen por debajo de la tela tocando mi muslo.
Mientras tanto mis manos ya se han apropiado te su pecho, acaricio cada línea que ha dejado Freya y beso su cuello. Lamo mi marca para recordarle que él es solo mío. Luego mi mirada se pierde en el otro lado de su cuello que nadie ha reclamado todavía.
Quisiera morderlo ahí también para que nadie pueda hacerlo pero la marca solo puede hacerse una sola vez en un solo lugar.
Es una lástima que solo pueda marcar a mi pareja una sola vez pues de tener elección habría mordido otro lugar más íntimo que solo yo pueda ver y que nadie más podrá reclamar porque lo habría abarcado con toda mi boca como un anillo con mis dientes.
—Si me hubieras mordido ahí me habrías matado, Cady— me dice riendo.
Yo también suelto una pequeña risita, había olvidado que puede leerme el pensamiento, que escucha lo que pienso la mayor parte de las veces que lo hago debido al vínculo que se ha fortalecido.
—Se ha fortalecido porque me enamoré de ti y tú pronto me amaras también. Mein Liebe.
Creí haberlo bloqueado.
Parece que no pude hacerlo al final, así como no pude evitar que me gustara este Alfa arrogante que esconde tantos secretos y puertas en una fortaleza que se cae poco a poco. No conozco todos sus secretos pero acabé por adorar los que descibrí.
—Te amo… apresúrate, no puedo esperar más para escucharte—Me besa varias veces rápidamente, la manera en que lo hace me recuerda a los pericos australianos—Cuando me lo digas no habrá lobo ni hombre más feliz y afortunado que yo.
Esas palabras son suficientes para frenarme. Es cierto, tengo que decirle algo muy importante. Aquello que desea escuchar que muero cada vez más por decírselo.
—Gian... yo te...
TOC, TOC, TOC
Alguien toca gentil pero con algo de autoridad y una firme convicción.
Ery gruñe molesto.
—Sea quien sea dile que se vaya— me dice en el oído permitiendo que me libere de él, apenas logro bajar de la cama cuando él cambia de opinión y me abraza por la espalda depositando un beso debajo de mi nuca.
—Gian... no puedo hacerlo si no me sueltas.
Ery me deja ir suspirando de mala gana y apresuro el paso hasta la puerta para terminar con ese pendiente antes de que me enfríe el deseo.
Justo cuando abro la boca para preguntar quién anda detrás de mi puerta, el extraño me responde con una voz suave sin restarle lo varonil.
— ¿Estás despierta?
De inmediato siento un salto en mi corazón y el como alguien me observa como cuchillas por la espalda, intenso, posesivo. Las feromonas de Ery no se hacen esperar, el olor que emite es más fuerte y el peligroso brillo en sus ojos es el de un macho a punto de gruñir con furia.
Entiendo la razón por la que ha reaccionado así.
El dueño de esa voz no me llamó por un título, ningún rango ni siquiera por mi nombre. Me habla como un igual, alguien que tiene el permiso de portarse demasiado cercano.
'—Respóndele'
Me dice Ery por nuestro enlace, su voz parece serena pero el poder con el que lo dice y su mirada me dictan que más que una orden es una advertencia. Admito que es algo descarado y de lo más atrevido tocar a la puerta de la habitación de una mujer casada a tan altas horas de la noche.
Hace un momento allá en el festival hice algo sin saber otra de las costumbres extrañas de los lobos, aun así le aclaré a ese macho que no puedo aceptar el vínculo. Debo ser cuidadosa con lo que diga, no puedo permitirme más errores.
— ¿Qué hace afuera de mi puerta, príncipe Van Stumble?
—Dime Hagen.
La respiración de Ery parece el de una bestia analizando cuando abalanzarse sobre su presa. Por dios… no es bueno para mí estar en medio de dos machos dominantes ¿Por qué es tan fácil para mí meterme en estos problemas?
De acuerdo, solo debo ser firme.
—No puedo llamar por su nombre a un miembro de la realeza.
—Eres mi pareja, mi nombre es tuyo para decirlo cuando quieras.
Maldición.
La respiración de Ery es un manojo de agitación y pérdida de paciencia cada vez más imposible para él de contener.
—No lo soy. El vínculo que cree tener es un error.
—No hay errores, Candy... Cierto, me pediste que no te llame así; entonces sí aún no me he ganado el privilegio de llamarte por tu precioso nombre, si me permites, quiero darte algún nombre por el que pueda llamarte.
'—Ese cabrón está pidiendo a gritos que lo mate'
Gian se está impacientando.
—Por favor, estoy casada y usted está en la puerta que le pertenece al lugar donde mi esposo duerme por las noches.
— ¿Al menos me permite contarle una pequeña historia? Hace un momento me prestaron un libro en la manada y me llevé la sorpresa de que fue escrito por la misma Luna Var Sansa. A mí también me fascinan las historias interesantes.
"Permita que le comparta una" Me dice como una súplica.
¿Por qué es tan insistente?
De algún modo me recuerda a Ery en su manera de hablar aunque parece más gentil tiene cierto tono autoritario. Después de todo es un príncipe, no es como si pudiera mandarlo a volar.
'—CADENZA Dile que se largue'
Su voz me hace estremecer como un temblor intenso.
Es un comando Alfa.
—Majestad... Príncipe Van Stumble no es buen momento ni son horas para---
—Desde hace tiempo tengo un sueño que se repite una y otra vez. Una joven muy pequeña de ojos amarillos como el ámbar, su cabello tiene adornos de fresas y a veces girasoles, su amor por las fresas es tan inmenso que siempre lleva en su ropa motivos de estas y come unos caramelos de color rosado claro y brillante.
Esa... soy yo...
Me está describiendo demasiado detallado como para ser un simple sueño.
—"Fresas" así llamo a esa pequeña cachorra que no deja de perseguirme de un lado a otro.
A este punto mi propia respiración se ha detenido, ni siquiera escucho a Ery.
Si no estuviera tan distraída podría notar que él ya no está esperándome sentado en la cama sino justo atrás de mí preparado para destazar a su rival.
—Aunque sus ojos y color de cabello son diferentes, creí verla cuando te vi cerca del río. Comiendo fresas con el mismo entusiasmo. Supe de inmediato que había encontrado algo que estuvo ausente toda mi vida.
Quiero hablar, una gran mano cubre mi boca y unos labios besan mi cuello. La otra mano recorre mi espalda hasta llegar al dobladillo de mi camisón que levanta sin ningún aviso y jala de mi ropa interior hasta romperla.
— ¿Puedo llamarte así? Fresas.
Fresas...
Una parte de mí sigue atenta a lo que dice mientras la otra se pierde con Ery.
Mi cabeza es un completo caos, por un lado estoy intentando recordar a ese niño, todo lo que me dice Hagen me recuerda a él.
A ese pequeño lobo...
—Aaah~
¿Cuál era su nombre?
Algo caliente se posiciona entre mis piernas acariciando entre los pliegues desnudos, su dureza intenta agresivamente reclamar su interior pero es lo suficientemente paciente para solo deslizarse recolectando la miel que sale de ellos y usando este para lubricarse.
—No quiero incomodarte, solo quería decirte esto porque siento la necesidad de hacerlo.
—Aaah...Aaaah...
Su nombre era... Poco común.
La gran longitud gruesa y dura resbala perfectamente con el líquido espeso y caliente que se derrama desde los pliegues hasta mis muslos goteando hasta el suelo.
—Creo que es un lindo nombre, quisiera tu permiso para llamarte "fresas" así---
No escucho nada más.
La sensación deliciosa debajo de mi es irresistible, debería darme vergüenza que Ery me tenga contra la misma puerta donde justo detrás se encuentra el príncipe licántropo.
Podría escucharnos e incluso podría estar sintiendo nuestra excitación...
—Eres mía —Me susurra tan suave como un secreto.
—Si...
— ¡De verdad! ¡No sabes lo feliz que haces a este humilde príncipe! ¡Atesoraré tu nombre, Fresas!
No, espera. Ese sí no era para...
—Ngh~
Gian me pellizca con una mano el pezón, lo hace con fuerza mientras me obliga a abrir mis piernas e inclinar mi cuerpo para penetrarme con una sola estocada.
Antes de que mi voz salga delatando lo que sucede dentro al mismo príncipe licántropo, Ery jala mi rostro hacia él y me besa ahogando por completo mi voz que solo escapa dentro de él.
—Entonces me voy, Fresas. Hablaremos mañana, mi princesa.
Si tan solo supiera, cada palabra suya significa una estocada bestial de Ery quien me empala sin piedad.
— ¡Mmmn~!
Su lengua nuevamente reclama mi boca con una intensidad brutal.
— ¿fresas?
Apenas logro liberarme de la boca de Ery respondo con una voz agitada que quizá acaba de revelarle que estoy teniendo sexo.
—Si... ngh...después...
Hagen dice aún entusiasta con una voz serena que nos veremos mañana en el mismo lugar donde nos conocimos.
Ery golpea con su mano la puerta demasiado tarde pues Hagen ya se ha retirado como dijo.
Mis pechos chocan contra la dureza de la puerta.
Es una nueva posición, Gian me ha levantado de las caderas posicionándose de tal manera que pueda penetrar profundo hasta que su vientre y pubis chocan contra mí trasero.
Ambos gemimos como uno solo, mi voz delgada y suave en un hilo a punto de perder la cordura, él una bestia hambrienta con una voz gutural como su deseo de poseerme por completo.
El sonido pesado de algo golpeando contra la puerta debe escucharse por todas partes, dudo mucho que sea invisible para todos cuando él me lo hace con esa fuerza.
Justo cuando creo que no puedo sentirme más alejada del cielo y el infierno Ery lame mi cuello y chupa de él.
Luego emite otro gruñido gutural que sale de entre su pecho y garganta hasta soltarlo todo dentro de mí en un chorro caliente que acaba por escurrirse.
Apenas puedo recuperar el ritmo cardíaco y de mi respiración cuando Ery me voltea y envuelve mis piernas contra su cadera penetrándome nuevamente.
Sin soltarme de él me embiste cinco veces más en la puerta y me despega de esta para caminar en reversa sin liberarme de él hasta llegar a la cama donde se sienta y abriendo mis piernas tanto como puede me penetra sin detenerse.
—Te voy a marcar, Cadenza. Voy a eyacular hasta que mi esperma se quede dentro para que tu coño huela solo a mí, reclamaré lo que es mío.
Su miembro entra y sale golpeando con fuerza hasta el punto que desearía fundirme a él para siempre y estar en esta posición hasta que nuestros huesos se vuelvan polvo.
Si...
Quiero que me marque.
Dame tu mordida, hazme tuya.
—Márcame…
Él me besa el cuello y lame con gusto preparando el lugar en donde va a reclamarme como suya.
— ¿Quieres mi marca, Cadenza?
—Si…Hmmm…muérdeme…
—Paciencia amor…ya casi…
¿“Ya casi” qué?
—Voy a venirme dentro—jadea dejándome su aliento caliente en el cuello— y en ese mismo momento te haré completamente mía.
¡Sí… soy tuya, soy tuya!
Arriba-Abajo el sonido húmedo y nuestra piel chocando inunda mis sentidos, el olor en el aire de sexo, deseo y algo más es irresistible.
—Hagámoslo juntos, Cadenza….Ngh… grita mi nombre.
¿Cuál nombre? Tiene tantos y todos son tan bonitos. Ery es demasiado corto… Siempre le digo Gian pero el primero es Terrence.
— ¡Hmmm… aquí voy, Cadenza!
¿Por qué los hombres son tan complicados? Tienen tantos nombres y apodos que hacen imposible decir uno solo. En realidad no son “los hombres” sino los únicos cuyos nombres he dicho muchas veces mientras crecía mi afecto.
El señor Eardwulf a quien a veces le llamaba “Wolf” su asistente y….
“¿Si no te gusta que te diga Candy puedo llamarte fresas?”
Ah… creo recordar el nombre de ese niño mayor…
Su nombre contrario a cómo resultó ser todo un demonio era algo irónico.
— ¡Edén!
Ery se detiene.
Completamente, su cuerpo, respiración, incluso su corazón se han paralizado como sus colmillos apenas rozando en mi piel donde se hundirían hace tan solo unos pocos segundos atrás.
Sus dientes se alejan de mi cuello y todo parece enfriarse hasta ser una fuerte ventisca de invierno en sus ojos. Ery me levanta y sale de mi cuerpo en silencio luego se lleva las manos a la cabeza barriendo el cabello de su frente hacia atrás.
En mis muslos todavía sigue saliendo en un hilo caliente de la unión de nuestros fluidos. Quiero hablar pero cada palabra se atora en mi garganta, así que solo puedo acercar mis manos a él que rechaza como si fuera un molesto mosquito.
Luego mira sus manos mientras su rostro cambia de sorpresa a una ira contenida que se refleja en el destello carmesí desapareciendo por completo el azul como cielo nocturno luego me mira y pregunta con mayor fuerza entre cada palabra.
— ¿CÓMO-ME- LLAMASTE?
Me tardé demasiado en darme cuenta de que le he llamado como al niño lobo de mi infancia. El maldito silencio es tan espeso que podría cortarlo con el filo peligroso en la voz de mi novio quien me mira como si quisiera destazarme.
Luego me sacude de los brazos con fuerza.
— ¡RESPONDE! ¡¿CÓMO CARAJO ME LLAMASTE?!
Desde el rechazo a sus sentimientos en el acantilado no le había visto tan alterado. También hacía tiempo que yo no me arrepentía tanto por decir algo en voz alta.
Nada arruina más el momento que un orgasmo llamando el nombre de otro. Si Cady supiera mentir podría decir que se refiere al paraíso pero Shawn la delataría de inmediato. Esta fue la reconciliación más candente y corta del oeste. Apenas lograron dar un paso han retrocedido diez más...







