Mundo ficciónIniciar sesiónActo I- Blanco y sucio (Cady)~
Creo que más que "ayudar" acabé por incomodar a Milo. No pensé en nada, solo seguí la sugerencia de imaginarme a alguien más para no ver una forma extraña hecha con figuras básicas gigantes.
¿Cómo iba a saber que al darle un rostro en mi imaginación el efecto sería permanente?
¡Ugh... lo que fuera que viera Milo no era para nada lo que terminé dejando en su casa! Una copia de Lina que habla como si le hubieran lavado el cerebro, respondiendo solo preguntas con respuestas básicas que dejarían satisfechos a los miembros del consejo por lo machistas que son.
Cielos...
'Nunca vi a ese Beta tan alterado'
Ni que lo digas, casi me expulsa de su casa a empujones.
"¡Con lo que ha hecho mi Luna es más que suficiente!"
Quise revertirlo pero fue demasiado tarde, al instante en que esa pareja suya se robó el rostro de Lina, el sistema Schadenfreude hizo que mi libro reescribiera a Windy Marcel agregando su nueva apariencia. Es decir, nos jodimos todos.
'En especial Milo'
Ambas suspiramos. Definitivamente no podrá unirse a nosotras nunca, quizá sea más sencillo explicarle a Hershey que metí la pata y que le di otro rostro de manera accidental, con ella todo estará bien porque es mi aliada y sabe que no soy del todo ordinaria.
¿Pero Lina? ¡Cómo carajo le explico que la pareja de Milo ahora tiene su cara y habla peor que un telegrama!
Bien, creo que lo mejor será que encuentre la manera de cambiar de nuevo la descripción. Le preguntaré a Milo su ideal en una mujer o "hembra perfecta" y la imaginaré tal cual.
Pero…
¿Y si eso no funciona? Después de todo no es agradable ni siquiera para las conversaciones, da igual si cambio su apariencia no tiene ninguna personalidad.
— ¡Luna! ¡Traje el té tal y como le gusta!
Lina entra muy entusiasta a mi habitación y deja la taza.
Es muy amable y le encanta servir, sin embargo tengo dos problemas...
—Ah... Decidí dejar de tomar té, fueron las indicaciones del doctor Yeha.
Por un lado tengo esta presión con respecto a “ese tema” y por otro me siento un poco culpable por tomar su rostro, ahora tiene un doppelgänger de ella viviendo en casa de Milo. Aunque es un mito y quizá sean puras falacias, no quiero arriesgarme a que Lina corra peligro al encontrarse con alguien igual a ella salvo por el color de cabello.
Existen numerosas historias que pueden asegurar la posible catástrofe que se avecina al encontrar a tu doble.
No solo Lina corre peligro, cuando Milo quiera besar a su pareja la verá a ella y cuando la toque como hace Ery conmigo...
Golpeo mi cabeza varias veces contra la mesita, no lo hago con mucha fuerza porque tampoco es mi intención matarme por descalabro pero si hago la suficiente fuerza para sentir esos golpecitos esperando castigarme o tener una buena idea, lo primero que suceda.
La taza da pequeños saltos al igual que la cuchara que choca contra la porcelana dejando un tintineo con cada golpe.
— ¡Qué lienzo más inusual tiene aquí, mi Luna!
Ella señala el color predominante y se pregunta si el artista está obsesionado con el amarillo. Verla poner su atención en ese mentado cuadro lascivo que hicimos Ery y yo es suficiente susto como para liberarme de mi trance.
— ¡Ah, no veas mucho ese cuadro! ¡Te vas a marear----!
TOC-TOC-TOC
¡Quién sea me ha salvado de este bochorno!
—¡Yo abro!
Lina da unos saltos y abre la puerta sin preguntar quién anda ahí primero, de todos modos es mi Beta, ha probado su fuerza numerosas ocasiones. Nadie se atrevería a intentar algo con ella cerca después de verla en acción durante el juicio contra Rizz.
En cuanto abre la puerta veo por un muy breve fragmento de segundo a Milo quien da un salto hacia atrás y cae contra algo pesado o eso parece suceder pues se escucha tremendo alboroto afuera.
— ¡Beta Milo! ¿Se encuentra bien?
La voz de Lina se asoma desde el pasillo al igual que un grito ahogado asegurando que lo está o algo así. Todavía suenan más trastos y cosas rompiéndose hasta que unos pasos muy pesados se alejan corriendo.
Lina entra de nuevo por la puerta que ha dejado abierta y me entrega un sobre.
—Dijo Beta Milo que es para mi Luna.
Ella no deja de sonreír mientras abro el sobre. Le parece gracioso Milo o algo así dice, tengo demasiadas cosas en mi cabeza como para escuchar lo que sea que piensa de la reacción de ese Beta.
Lina se sienta en una silla y acomoda sus manos golpeteando en sus piernas, sin moverse de su asiento me mira como un perrito esperando una nueva orden. El movimiento de su mano parece el meneo de una cola animada e inquieta.
Suspiro y vuelvo a enfocar mi atención en lo que llevo en mis manos, me bastó con el nombre del remitente para saber de qué es exactamente su contenido.
[Para mi muy traviesa y candente NOVIA]
¡Agh...! Me tomo unos segundos para ventilarme con las manos, me siento peor que Sarah cuando recibía una llamada de Bury y casi pegaba el grito después de terminar la llamada.
Respira muy hondo… solo es la carta muy probablemente llena de palabras pervertidas de mi novio, no es para tanto.
De acuerdo, veamos lo que quiere Ery.
[ME ES DE GRAN AGRADO INFORMAR QUE TU ALFA YA TIENE LA RESPUESTA.
VEN A MI OFICINA, NO ES PREGUNTA. PROHIBIDO HACER TRAMPA, NO TE SERVIRÁ ESTA VEZ.
A PARTIR DE LA ENTREGA COMENZARÉ A CONTAR LOS SEGUNDOS. POR CADA SEGUNDO DE ESPERA PENSARÉ EN DIVERSOS CASTIGOS.
-TU NOVIO, QUIEN YA COMENZÓ A CONTAR EL TIEMPO]
Chiara comienza a gritar de emoción mientras me ruborizo de pies a cabeza. El contenido es bastante tranquilo a comparación de lo que ese depravado puede escribir, aun así no puedo evitar sentir el mensaje oculto en todo esto.
Me va a comer.
—Sí, te voy a devorar hasta que no puedas ni caminar.
Dice Lina y luego añade señalando con su dedo justamente donde viene escrito.
—Eso dice en la parte de atrás.
Mi Beta es muy eficiente aunque un poco inocente cuando habla, creo que será muy necesario enseñarle a leer en voz baja.
'Tambien a no leer cartas ajenas'
— ¿Quiere que le lleve su respuesta?
'Se ha quedado como un guerrero esperando a que le des una orden o la envíes como mensajero'
—Ya puedes retirarte, Lina. Ve a descansar...
Sin insistirme un poco ella asiente y sale de la habitación, su voz parece tararear una canción con letra inventada mientras vuelvo a leer la parte de atrás de su nota.
— ¡Ánimo, Luna! ¡Si necesita después que la ayude a caminar puede enviarme un enlace mental! ¡No importa la hora!
Me grita Lina muy contenta haciéndome ruborizar.
***
Tan pronto como toco su puerta me responde con una voz muy seca y algo siniestra.
—Adelante.
Ha quitado el seguro por lo que es muy fácil entrar.
En cuanto abro la puerta su oficina se encuentra en completa penumbra.
¿Qué demonios pasó aquí?
—Señorita, Beckham la estaba esperando.
¿Me acaba de hablar formalmente? ¿Ery? De inmediato se enciende una vela y el Alfa extraño con un rostro completa y sospechosamente serio me señala un asiento que ha dejado justo en medio de su oficina.
—Cuando te conocí por primera vez frente a la fogata llevabas un vestido blanco de plebeya…
Su voz no solo es seria, tiene cierto corte rasposo como si acabara de cambiar por completo su papel de Alfa por el de otra persona.
— ¿Esa es tu respuesta? —Pregunto arqueando mi ceja mientras me insiste en tomar asiento. Para mi sorpresa el asiento está volteado y también ha dejado uno frente a la puerta donde se sienta de manera opuesta como en aquellos viejos programas del policía bueno y el policía malo—Recuerda que si fallas---
—Paciencia, señorita Beckham. Aquí quien hace las investigaciones soy yo.
Otra vez está actuando extraño este Alfa impredecible.
—Ery, deja de jugar ¿Quieres? Dijiste que ya tienes la respuesta---
—Esa actitud solo la hará más sospechosa, Señorita Beckham.
Me doy, de tanto jugarle a la seducción ya le hice perder el piso.
—Tu manera de caminar, el cabello recogido mostrando la espalda, tus pasos seguros mientras salías por la puerta. Como escritora y amante de las buenas historias con misterios sabías perfectamente a dónde llevar cada uno de tus movimientos.
‘¡Oh, mi diosa! ¡Creo entender que está haciendo! ¡Te acaba de ambientalizar la oficina y habla como en esas novelas de detectives que tanto te gustan!’
Lo hace fatal.
No sé si emocionarme o sentir tremendo cringe. Esto más que una película o historia de misterio y detectives parece otra cosa, no diré qué pero si empieza a desvestirse mientras habla saldré corriendo.
'Ojalá sus interrogatorios lleven nalgadas, no me molestaría que nos ate. Si lo hace finge que no vas a responderle---'
¡Deja de corromper mi mente con tus ideas!
'Ya lo estas imaginando, que rico'
Pellizco el puente de mi nariz mientras intento mantener la paciencia, entre esa loba pervertida y este Alfa que actúa demasiado extraño no sé qué esperarme.
—Ery, Deja ya de jugar—respondo seria pellizcando el puente de mi nariz— si no respondes pronto el sistema dará por perdida la misión.
<< ¿Bromeas? Esto es entretenimiento de primer nivel, sigan. Le doy el tiempo que necesite >>
Estoy rodeada de gente pervertida y demente.
No puedo creerlo, mi loba es una cachonda, el sistema un pervertido y mi novio...
—Hagamos esto más interesante para el Dios Schadenfreude, harás lo que te ordene, descuida no haré nada que exponga tus bragas.
Un depredador.
—Ahora desata de nuevo tu vestido, puedes hacerlo sin levantarte debo observar más de cerca la evidencia.
—Me temo que no tiene ninguna orden para interrogarme, detective.
—No es interrogación, estás aquí para que desnude por completo tu enigma.
Esto es de lo más vergonzoso…
***
—Así que en conclusión: Las llevas todavía puestas.
— ¿Está seguro de su respuesta, Alfa?
Completamente
—Podría no llevarlas, entonces perderás tu recompensa.
—Puedes intentar hacerme desviar con tus juegos mentales para hacerme fallar, pero no te va a servir esta vez.—Sin acercarse demasiado pero sin olvidar irrespetar mi espacio personal se ha tomado muy en serio su papel—Aquí tengo todas mis pruebas y bases irrefutables hacia la única respuesta a tu enigma.
Por favor que no esté imitando una novela sucia...
—Prueba A: Anoche mientras lo hacíamos mencioné lo mucho que me gusta cuando llevas ropa holgada que pueda quitarte con facilidad. Hoy llevas no solo un vestido fácil de quitar sino del color que hablamos.
—Que el vestido sea blanco no prueba nada.
— ¡Prueba B!
Tu nota "esta noche lo ensuciaré sola" fueron exactamente mis palabras.
Te dije que el tono amarillo ámbar va contigo sin importar lo que uses pero que hay un color que deseo verte puesto más que ningún otro ¡El blanco!
"Porque así puedo pensar en una gran cantidad de opciones pata ensuciarlo" Si que lo recuerdo, después de todo no había parado de repetirlo desde hace días.
—De nuevo, Alfa. Mencionar ese color no prueba nada.
— ¡Prueba C!
El sujeto con el que mantuviste una conversación seria anoche en cuestión, es decir yo, hizo la petición "completamente de blanco"
Tus botas y el corsé también son blancos.
Por tanto la siguiente prueba---
—Esto es ridículo—Bufo caminando hacia la puerta— si no vas a responder con seriedad entonces tomemos esta semana para descansar del otr---
— ¡D! ¡Las bragas negras no encajan con el tema todo en blanco!
— ¿Te haces llamar artista y no sabes lo que es el punto de tensión en una composición? Bien pude elegir ese color para que creyeras eso---
—Por supuesto que no, Cady—A pesar de su sonrisa fanfarrona muy apenas disimulada, no se ha reído como suele hacer—Porque ambos sabemos lo mucho que te avergüenzas con gran facilidad.
Me acorrala con sus brazos contra la pared más cercana, justo debajo del cuadro de lobos.
—Unas bragas negras debajo de una ropa holgada con tela de una textura y color tan delicado y delgada seria como poner una gran bandera roja sobre el escondite del bando enemigo en pleno terreno llano ¡Se transparentarían!
¡SLAP!
Me da una nalgada, ni siquiera me deja responder a eso al tapar mi boca con su dedo como si me hiciera una advertencia.
—Y nada sobresale en esa ropa.
A menos puedo deducir que este pervertido disfruta del juego de roles pero no voy a dejar que esto parezca el mal guion de algo claramente destinado a ser entretenimiento para adultos.
— ¿Y no crees que si te puse o no ropa interior negra fue para despistar? puede que me haya quitado la verdadera---
¡BAM!
—Eso habría creído si no fuera por la pista "solo he usado la misma"
—Eso no dice nada "Alfa"
Con su mano atrapa mi barbilla y me mira seductoramente, el calor de la habitación comienza a afectarme.
—Por supuesto que lo dice y mucho.
— ¿Entonces esa es tu respuesta? Podría ser que haga trampa y haya cambiado el resultado a propósito—Yo también atrapo su rostro con ambas manos, cierro mis ojos, acerco mis labios a los suyos.
En cuanto cierra sus ojos me escabullo por debajo de sus brazos y en una maniobra rápida camino dando pasos hacia atrás hacia su escritorio.
—Da igual, porque te las voy a quitar—Me señala como en esos programas de abogados con buenas actuaciones pero guiones dudosos—Cadence Beckham las llevas puestas y son blancas.
<< ¡DING DIN DIIIN! ¡El Alfa acaba de acertar! >>
—Aun no, Alfa. Puede que lo hayas descifrado, pero no has dado ningún argumento sólido—Le hablo por detrás de su escritorio—Pudo ser suerte de principiante, aun no me dices por que no creíste que simplemente no me la haya puesto.
—Sencillo, esas bragas negras son las que te quité anoche. No las vi pero estoy más que seguro que son las mismas— Da vueltas por la habitación rodeándome como buitre mientras intenta imitar pésimamente a un protagonista detective de alguna novela de misterio—Porque ayer usaste completamente ropa negra.
Esto es tan ridículo que no puedo evitar querer reírme pero debo mantener algo de seriedad en esto para que no parezca una mala película para adultos.
—Tienes razón, son blancas y no me las he quitado en todo el día—Admito acomodando ambas manos sobre mis caderas.
—Ahora en cuanto a mi recompen---
Extrañamente las cintas desatándose resuenan en la habitación y unas bragas caen hasta uno de mis tobillos.
—Aunque en este momento ya no las llevo.
Gian traga saliva y su sonido también parece demasiado estridente. Ver su reacción solo me hace querer molestarle un poco más. Con cuidado, sin dejarle ver completamente debajo de mi ropa me agacho y tomo la delicada tela.
—Decide Alfa, quieres esto como recompensa... ¿o “esto”?
Como si fuera una pequeña bandera extiendo la prenda, él solo me puede mirar sorprendido, aprovechando su confusión me acerco a él, lo empujo contra su silla y me siento sobre su escritorio abriendo ligeramente las piernas.
—Solo puedes elegir uno.
Él retira la prenda de mi mano aventándola detrás de él y sin prestarle más atención que a lo que tiene enfrente rodea mis muslos con sus manos como si tuviera garras en los dedos.
—Te lo dije una vez "Te elijo a ti sobre cualquier tesoro, Cadenza"
Sus ojos se han oscurecido como un gran depredador, sin dejarme responder acerca su rostro a mi muslo apenas rasando este con la punta de su nariz, disfrutando del olor de una presa consciente de que será devorada pronto.
Chiara exclama internamente su emoción, aunque debería avergonzarme con esta situación no lo hago, tampoco opongo resistencia alguna cuando él abre mis piernas para comenzar su festín, la presa se ha convertido en un carnívoro también.
—Ahora ¿comenzamos tu castigo?
Su maldita sonrisa fanfarrona es suficiente para hacerme sentir explosiones calientes que vibran en mi vientre. Él no será el único que se desate hoy.
****Acto I- Blanco y sucio (Ery)~¡Prueba superada! Gané el desafío y ahora tengo mi dulce recompensa.
Los sonidos húmedos resuenan entre la oscuridad apenas alumbrada por una pequeña vela aumentando la sensación de intimidad y privacidad en mi oficina. Ella abraza mi cabeza liberando suspiros lascivos al sentir mis manos aferrar sus falanges a los muslos de sus piernas obligandole a mantenerlas abiertas mientras mi lengua hace más averiguaciones sobre sus jugosos y carnosos pliegues.
—Aaah…Aaaalfa~
¿Mi respuesta a tan bellas declaraciones? Más tortura en mi interrogatorio extensivo, aunque soy un Alfa quiero escucharla gritar mi nombre mientras suplica que le de algo más grande y grueso que mi lengua.
—Tienes derecho a permanecer en silencio mientras determino tu sentencia.
Acaricio su vientre mientras mi mano sube hasta su pecho, ella como buena chica obediente abre el nudo detrás de su cuello dejándome ver el escote y el encaje del corsé que me negó tocar hace unas horas. Planeo hacer mucho también con este precioso frente.
—Por favor… Ery… cuando hablas así es demasiado…
Nuevamente succiono con fuerza, sonoro, indecente, ella grita mi nombre mientras la llamo una buena chica e introduzco mi dedo. Entra muy fácilmente, no estoy seguro si por lo húmeda que está o porque un mísero dedo ya no le es suficiente a ese cuerpo que poco a poco se ha acostumbrado mis constantes invasiones hasta reclamarla completamente mía.
Ni siquiera Shawn se atreve a interrumpir, él también disfruta de jugar y unirse a nuestra pareja. Su loba aúlla dentro de ella cuando introduzco un segundo intruso, puedo escucharla porque nuestro enlace mental nuevamente se ha cruzado, escucho todo lo que Cady no me diría por pena pero en su cabeza es una completa pervertida.
—No lo soy…
Maldición, significa que ella puede escuchar lo que pienso ¿cierto? ¡Entonces que lo haga! voy a ensuciar esa preciosa ropa blanca hasta que considere que no puede hacerlo más.
—Ery…
—Ese nombre ya no me gusta.
De verdad que no, aunque no voy a ponerme a enumerar mis razones. Terrence es el primero entre mis nombres y Gian tiene un significado muy sentimental para mi abuelo, me conformo con ser llamado por cualquiera de los dos nombres.
—Gian…
Así me gusta.
Sin dejar de lamer e introducir mis dedos asegurándome de que acepte un tercer individuo, abro mis pantalones y me posiciono para un interrogatorio extensivo.
¡TOCTOCTOCTOCTOOOOC!
Sin embargo mi momento especial es interrumpido por un Milo al que voy a castigar más tarde pues se le ha ocurrido tocarme la puerta en un momento tan importante.
—Alfa ¿se encuentra todavía ahí?
Maldición, no me importaría que me encuentre con los pantalones abajo, después de todo somos amigos y como su Alfa establezco mi poder al demostrar mi superioridad incluso en "este" aspecto, pero no estaría exponiéndome a mi sino a mi preciosa pareja que apenas alcanzará a vestirse.
De inmediato apago la vela dejando todo en penumbra, Cady con gran velocidad baja de mi escritorio mientras me acomodo la ropa. Maldición, olvidé decirle a mi novia que cerrara con seguro.
— ¡Espera, Milo!
Al mismo tiempo que hablo, el tarado de mi Beta abre de par en par la maldita puerta.
— ¿Por qué trabaja a oscuras?
Milo enciende la luz mágica al mismo tiempo que en mi biblioteca un libro cae del estante. Seguramente Cady se ha ocultado ahí.
—Así me gusta trabajar—Respondo recargado contra el escritorio.
—Sí, claaaro—Milo no parece convencido con esa mentira.
— ¿Qué te hace venir tan tarde a mi oficina? —Pregunto lo más casual posible evitando a toda costa que mire hacia el lugar donde se han caído un par de libros.
— ¿Me preguntas eso después de que me has hecho trabajar fuera de horario en tu oficina prácticamente desde que acepté ser tu Beta?
¡Pues esta vez prefiero que no vengas! ¡Lee el ambiente, tarado!
—Tómate el día libre mañana—Si lo regaño puede que Cady se moleste porque me comporto groseramente con mi Beta, si le doy un descanso tal vez deje fastidiar y se largue pronto.
— ¿Con todos esos pendientes? Le recuerdo a mi Alfa que por desobligado se han juntado muchos asuntos que requieren su resolución inmediata. Por ejemplo esta invitación del Príncipe licántropo que aún no ha respondido y tiene fecha de hace tres meses.
Ah, Hagen puede esperar. Tampoco es que su reino caiga por perderse de conocer a mi esposa, debe tener más deberes que nosotros, después de todo es quien está arriba de cada manada y lobo.
—Responderé mañana, de todos modos ya es noche.
Milo continúa prolongando su estadía hablando de asuntos de la manada mientras me contengo las ganas de golpearlo por inoportuno. Jamás había hablado tanto ese desgraciado.
— ¡¿Qué haces?! —Grito al verle asomar la cabeza en mi biblioteca.
—Dejé ahí dentro el mapa de Sor Orentia---
—¡¡Ya es noche, déjalo para después!!
Milo tuerce la boca y se aleja de ahí, ve la silla en medio del camino y niega con la cabeza cargando con ella hasta dejarla frente a mi escritorio.
—Un Alfa debe ser ordenado—Me advierte.
Maldición, ya quiero que se largue…
Entre mayor es mi molestia más ansiedad tengo pues me ha cortado la inspiración con Cady.
— ¿Preparo café?
—No, ya bebí demasiado por hoy— ¡Lárgate, lárgate, lárgate! — ¿No tienes casa o algún lugar al que debas ir---?
De inmediato paro en seco cuando unas manos me toman de las piernas. Observo hacia donde Cady debería estar oculta notando que probablemente el libro se cayó solo y miro debajo de mí. Son sus manos sin duda ¿En qué momento se metió debajo de mi escri---?
— ¿Decía, Alfa?
— ¡¿Que si no tienes cas---?!
De nuevo me detengo cuando mi novia sin ningún aviso me abre los pantalones.
— ¿Alfa?
— ¡CONTINÚA!
Las manos de Cady toman la longitud con gran destreza y su respiración caliente soplando en la punta es demasiado estimulante.
—Me alegra que por fin se interese en los asuntos de la manada…
Milo continúa hablando de quien sabe qué mientras Cady me hace sentir el cielo con su lengua y sus habilidosas manos ¡Ha mejorado mucho desde la primera vez que lo hizo, de verdad que la práctica hace al maestro!
—La asamblea de su Luna fue un éxito. Las hembras de la manada están alborozadas por la atención y cuidado de su Luna, ni siquiera pueden parar de hablar de sus cualidades y gran destreza oral.
Ni que lo digas, esas cualidades “orales” me las está demostrando con su boca en este momento.
—Hmmm... Por supuesto que es asombrosa, nadie es más dedicada y atenta a las necesidades—contengo un gran gemido—como ella.
—El único problema son los guerreros y varios machos de la manada, empezando por el consejo... No ven con buenos ojos que se le de esa atención---
—Ugh...Sí...Sigue así —murmuro muy bajo empujando más su cabeza hasta lograr que entre por completo en su caliente cavidad—Ese consejo de pseudo sabios me puede chupar los---
Milo tose con brusquedad.
—Los machos temen después de haber visto el desastroso divorcio en juicio público de Beta de Fritz que su Luna incite a las hembras con intención de amenazar a sus respectivas parejas. Así que de verdad hubo una extraña mejoría en sus comportamientos hacia ellas.
—El terror siempre es un arma maravillosa contra las ratas—Me toma demasiado esfuerzo concentrarme en Milo sin perder el control, a este paso acabaré sacando a la mujer escondida debajo de mi escritorio para empinar su cuerpo contra la firme y fría superficie de este ¡Necesito meter todo mi valor y hombría hasta el fondo!
—Sobre lo que hablamos hace un momento, Alfa—continúa Milo hablando completamente ignorante de lo que la Luna que tanto elogia me hace de rodillas—Aunque últimamente dudo sobre ciertas cosas y mi relación parece estancarse como una gran roca en el río, de verdad me alegra verlo tan entusiasmado por su Luna.
Cady se detiene un momento y me muerde.
Ahora que lo pienso no es buena idea dejar que Cady escuche a escondidas lo que conversemos Milo y yo, además de que me muerde cada vez que mencionamos un tema demasiado serio, también corro el riesgo de que a mi beta se le escape algún tema prohibido que ella no puede saber. Incluso debo ser cauteloso con no compartir mis pensamientos en nuestro enlace de pareja.
—Eso es todo...Milo...puedes retirarte.
—Sí, podremos hablar de los demás detalles después de que logre engendrar a su cachorro pues creo que mientras no suceda continuará su mente “divagando” en su entusiasmo por cumplir con ese heredero que tanto espera la manada.
—Te equivocas, Milo... En lo que divaga mi mente no es en "cumplir" me da igual lo que otros esperen—No solo lo he dicho para callar a Milo también quiero que ella lo sepa.
—Lo sé—me dice milo con una leve sonrisa—Solo no se coman demasiado cerca de los solteros. Además de asustar a la manada entera que no está acostumbrada a su cambio repentino de humor, se rumora entre ellos que quizá su Luna sea una hechicera y que el cambio radical del Alfa se debe a magia de algún tipo.
—Hmmm... Por supuesto que lo es—Cady me muerde— ¡Ungh...! —Golpeo el escritorio— Quiero decir, me tiene tan cautivado que no puedo tener suficiente de ella.
—Sí, eso se nota—Dice Milo tosiendo en su mano.
Después de hacerme una reverencia se dirige a la puerta y voltea a verme una vez más mostrando media sonrisa. Es algo entre "me alegro por ti" y un "qué envidia me das" después de todo ahora tiene que asimilar que su pareja destinada no existe salvo porque así lo dicta el guion.
'—Solo procuren cuando terminen no dejarme sucio debajo del escritorio, acabo de limpiar la oficina'
En su enlace mental suena menos sereno pero mantiene ese temple inamovible.
Así que lo sabe.
'—A la próxima cierren con seguro y avisa que no entre, el olor a sexo es tal que casi me mareo con solo entrar'
Menos mal que no lo dijo en voz alta que lo habría desollado vivo si me arruina el momento al alertar a Cady de que ha notado su presencia.
En cuanto Milo cierra la puerta detrás de él, saco mi miembro de su boca y antes de que pueda decirme algo jalo de ella cumpliendo con cada uno de mis deseos al apoyarla contra el escritorio. No tardo nada en descubrir la parte trasera de su vestido, su centro está tan húmedo que sé que no necesitará preparación alguna.
Palmeo su trasero antes de entrar disfrutando de la ambrosía de su voz.
—¡Has sido una loba demasiado traviesa! ¡Este lobo feroz y malo va a darte tu recompensa!
El rechinido del escritorio y los fuertes golpes engalanan cada pared al guardar entre ellos los ecos de nuestras voces llenas de deseo y un cariño anhelante por abrazar el calor del otro.
***
Después de saciarnos hasta que Cady salió de mi oficina caminando a pasos lentos y temblorosos como un adorable cervatillo, me dispongo a leer otra de las fantasías de mi rival que llama novela.
Ninguna de esas palabras ni la descripción de las escenas íntimas se compara con lo que hemos hecho ella y yo. Ni siquiera se asemeja su imaginación a la verdadera dicha de poder llamarla mía y poder abrazar su cuerpo mientras me llena con su afecto. Incluso si me presumió de aquel único beso suyo durante ese sueño infernal de acónito, ninguno se compara a todos los que hemos compartido.
Lo hicimos toda la noche en mi oficina, no quedó un solo rincón que no haya explorado con ella, finalmente pude manchar el sillón en el que robé uno de los primeros besos cuando comenzamos a conocernos. Fue con distintas posiciones, desde la más animal con ella de espaldas y montado sobre ella hasta ella moviéndose sobre mí controlando la velocidad con el movimiento de sus caderas. Perdí la cuenta de besos, gemidos llamándome por mi nombre, respiraciones entre cortadas y hasta algún “Te quiero” que se le habrá escapado en medio de la pasión.
Incluso si ella regresara a su mundo me aseguraré de que llenar su corazón y mente de mí, Aunque le aceptara después en sus brazos él nunca podrá compararse a mí.
Su maldito libro es tan solo su imaginación expresando su sueño imposible, una visión idealizada de un mapa de Cady que no se acerca ni una tercera parte al tesoro que ella es.
Si, en sus sueños lo he comprendido mejor que nadie, incluso he llegado a sentir lastima por lo que no pudo obtener. Pero aquella lástima es mínima cuando pienso en lo mucho que mi Cady tuvo que sufrir a su lado, no importa si la conoció primero ni la magnitud de su supuesto amor. No puede compararse con el mío jamás.
Mientras paso mis manos entre las páginas comienzo a sentir un peso en mi pecho, no es por lo que mi novia pueda sentir por él sino por toda la dedicación que puso ese hombre al inmortalizar en cada golpe, cada palabra y letra.
Puedo sentir cada uno de sus anhelos, aunque no me arrepiento que ella sea mía en este momento, no puedo evitar sentirme por momentos como un ladrón.
— ¿Qué se siente, mi rival? —Mis dedos acarician las letras como si hablaran también—El personaje principal en el que forzaste tus fantasías al crear a una cadence ficticia en un deseo desesperado por tenerla, hace todo lo que has soñado y más con la verdadera.
No lo siento ni un poco, Eardwulf.
Incluso si sé que quizá a cada minuto estoy robando cada uno de tus sueños, no me arrepiento de nada.
Quizá siempre seré el protagonista, puede que nunca seré de carne y hueso en su mundo, es por eso que no miraré hacia atrás…
No me quedaré con arrepentimiento alguno, tampoco es mi intención que te olvide porque sé que eres parte de ella, porque la conozco mejor que tú y estoy seguro de lo que significas para ella, aun así tengo un ligero deseo retorcido y egoísta de quedarme de manera permanente en sus pensamientos.
Que cuando esté contigo recuerde cada momento y desee que sea yo quien la abrace así ella me busque en sus sueños donde gustosamente continuaré amándola como merece.
Esos dos derramando miel mientras el pobre Milo no sabe si espantarse por lo que hace el Alfa debajo del escritorio o los problemas que la condenada Cady le ha dejado en la cabeza cuando inocentemente (y de manera ultra inconsciente) le dio forma a su pareja dejando el rostro de alguien a quien encuentra cerca demasiadas veces. Lo que si sabemos es que Milo disfrutó cobrándose algo de esa molestia al no dejar a Ery continuar un rato... ¡Y esa espera valió la pena!







