Mundo ficciónIniciar sesiónActo IV- Su única excepcion (Ery) ~
Aunque estamos en tiempos delicados en los que en cualquier momento podríamos recibir un ataque del enemigo, Mi Beta y Gamma pueden comportarse como unos cachorros y recostarse en el césped como si todo estuviera en calma.
Desparramados en el suelo completamente vulnerables ambos ríen, Jerome tiene un enorme moretón del tamaño del puño de Milo y un moretón en el costado derecho de su torso. Aun así el condenado se revuelca por el césped de lado a lado como un gato mientras sostiene su estómago.
En momentos como este no puedo evitar pensar en que hace mucho tiempo que no hacía algo como esto con ellos. Desde que Shawn se mostró como mi lobo me tomé muy en serio el objetivo de “Vendetta” como le llama Cady.
Desde entonces no me había vuelto a relajar como para recostarme en el césped húmedo y contemplar el cielo con esos dos acostados como vagos.
Quien diría que solo nos tomaría golpearnos y que Jerome se entrometiera en el camino recibiendo un golpe tan bueno como para que los dos dejáramos de lado nuestro problema.
—Te ves de la m*erda, Jerome—Dice Milo aun observando el cielo.
—No más de lo que me hará Hershey por perder contra los dos—Murmura Jerome.
—Me olvidaba de esa loca y lo agresiva que es.
Cuando la esposa de mi Gamma le descubra esos moretones nos va a saltar a la yugular. Es por eso que nos propusimos evitar que la loca Leandersen lo vea por lo menos hasta que pueda disimular esos golpes.
— ¿Cuándo fue la última vez que nos golpeamos así? —Pregunta Jerome, la respuesta silenciosa es algo que alerta a Milo pues sabe exactamente cuándo dejamos de comportarnos como cachorros.
La primera vez que esos dos se volvieron completamente leales a mí fue a mis 14 años de edad, después de que Hagen fue encontrado por el rey licántropo poco antes de que las guerras contra los malditos chupasangre quedaran en pausa debido a la intervención de la familia real más poderosa que existe entre los clanes de lobo.
Yo era un completo rezagado por mi propia manada excepto por cierto idiota que se negó a escuchar órdenes y se volvió un rezagado como yo.
A Gale Grayson no le importaba lo que dijeran de él ni que le negaran de los insumos que se repartían entre los mismos guerreros, tampoco que nuestro “campamento” estuviera completamente al aire libre lo más alejado posible del de ellos.
Creo que en algún momento dejó de importarme también. Grayson hacía que todo pareciera menos complicado de lo que realmente era, por eso logré pasar casi dos años sobreviviendo a los horrores de una guerra para los ojos de alguien que aún seguía siendo un cachorro mental.
En ocasiones pequeñas podíamos volver a la manada y tomar un descanso, cuando eso sucedía me mantenía en el hogar del doctor Yeha o siguiendo a mi abuelo y sus pequeñas visitas al mar (las cuales consideraba aburridas y una pérdida de tiempo) Gale era un hombre lobo que exudaba buenos deseos, le enorgullecía saberse útil para la manada y proteger las vidas inocentes al arriesgar la suya contra esos sanguinarios. Me enseñó a blandir una espada, todo lo necesario para sobrevivir excepto prender una fogata. A Grayson se le daba fatal, por eso, Yeha le entregaba un encendedor mágico que reemplazaba cada visita.
Podría decirse que fue como un hermano mayor pero yo no lo sentía de ese modo, tampoco como un padre y jamás como familia. No lo llamé jamás mi amigo, quizá no me era nada en apariencia pero tenía una conexión con él que fue desconocida hasta que tuve el deber de quitarle la vida.
—Grayson habría hecho un buen remedio para que pudiéramos disimular los golpes—Menciona Jerome, Milo y yo asentimos en silencio.
—También nos daría una buena reprimenda por pelear como cachorros.
—Después se metería en medio y continuaría la riña.
Los tres reímos, nuestras voces son más secas, incómodas, recordar a Grayson suele dejarnos esa sensación vacía y fría. Durante muchos años no pude cerrar los ojos sin ver sus últimos momentos de vida. Es por eso que a mis 17 años, cuando la diosa Luna me entregó a mi lobo Shawn, comencé mi venganza.
Fue mi primera verdadera cacería como Alfa.
Aunque cobré una vida con otra no me sentí satisfecho, no entendí por qué, finalmente había logrado que liberara el alma de Grayson.
“El placer es momentáneo pero el veneno continúa creciendo”
Las palabras de Cady me han dado la respuesta que no encontré hasta ahora.
Nada traerá de vuelta a Gale Grayson jamás.
— ¿Qué haremos con la sangre embarrada en tu casa, Milo?
—Habrá que lavar y tallar las ventanas con lejía.
— Te ayudaré con las cenizas.
Mi Beta y Gamma son muy unidos, debe ser porque sus lobos guía son familia. River Storm y Roshard Storm, ambos son lobos de tormenta o así se hacen llamar cuando conversan con Shawn.
Eardwulf y Liam Roberts fueron muy unidos desde pequeños, nosotros aunque nos volvimos mejores amigos no comenzamos de esa manera. Yo era un cachorro señalado como una calamidad para aquellos que se me acercaran y todos creían en esos rumores. Algunas veces llegué a tener alguna conversación con Milo y Jerome pero eran contadas las ocasiones. La gran mayoría de esas veces acabamos revolcándonos en el piso y peleando, quien más me golpeaba era Jerome, en realidad me daba igual yo no hacía nada por defenderme. A quien conocí por más tiempo fue a Freya.
Belcher siempre fue alguien aterradora pero de alguna forma podía echarse en el bolsillo a cualquiera que encontrara. Milo me conoce desde cachorros al igual que Jerome y Hagen, jugamos brusco, me llegaron a ladrar algunas veces pero no fuimos “amigos” hasta mucho tiempo después.
Todos éramos como un río separado en distintas vertientes, Gale de alguna manera fue el puente. La diferencia de edad que teníamos con él era grande por lo que no podría llamarlo un “amigo” y limitarlo a esa categoría.
Sucedió repentinamente, después de que ellos me ignoraran por mucho tiempo, un día simplemente se unieron a nosotros dos. Al principio era claro que lo hacían por admiración a ese guerrero poderoso, después fue surgiendo de manera natural.
Los tres permanecemos aquí, recordando en silencio aquellos días hasta que el alba se asoma entre las nubes.
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Acto IV- Su única excepción (Cady) ~
A la par que Milo me cuenta sobre Gale, más preguntas comienzan a surgir por la superficie ¿En dónde estaban Jerome y el mismo Beta leal? Todo lo que me dice parece algo completamente opuesto a lo que creí de ellos.
Los tres son muy unidos desde cachorros ¿cierto? No entiendo por qué ninguno de los dos estuvo ahí para apoyar a mi novio durante aquella guerra vampírica.
—Conocí a mi Alfa cuando era un cachorro de seis años, por ese tiempo ya había perecido Luna Gudrun—Rockbone hace girar la cuchara dentro de su vaso, aunque no puede tomar café por unas horas por los analgésicos lo hace de manera involuntaria.
La tetera chilla, Milo se levanta en automático y me sirve agua caliente. Corta un limón que exprimo en silencio mientras él me cuenta toda la historia.
Si bien fueron “compañeros” al tener edades similares y estar en los entrenamientos obligatorios para los cachorros, en realidad no eran amigos como tal. Las razones eran múltiples, para empezar Ery se había vuelto más apático y era alguien que podía sentarse en sus ratos libres a leer sin prestar atención a nadie más. De todos modos no le valía la pena intentarlo, todos en la manada sabían que traía la mala suerte y la desgracia como la mala semilla.
Milo y Jerome no fueron la excepción.
—Ery me dijo que son compañeros de juegos desde muy pequeños...
—Para mi Alfa esos golpes y pleitos cuentan como un juego.
Dudo mucho que eso pueda llamarse "jugar" pero estamos hablando de Gian, nada en él es tan normal como debería. Además, algo en todo eso me recuerda a cómo comenzó mi amistad con Sarah.
—Nuestros padres nos prohibían acercarnos a la semilla del mal pero sentíamos algo que nos jalaba hacia él, no podíamos evitar verlo. Aunque su sola actitud nos provocaba las ganas de querer golpearlo.
Es comprensible...
Ahora que lo pienso ¿En dónde están sus padres? Entiendo que Ery no tenga un padre que haga mucha presencia que digamos pero Milo y Jerome jamás los mencionan. No recuerdo haber visto a los padres de Jerome por ningún lado.
—Son NPC—Me responde sin tener que preguntarle—Alguien se olvidó de escribirlos aunque obviamente debemos tener unos para nacer.
Maldigo mi inexperiencia como autor.
—Es broma—Me dice tomando otro trago de agua—Mi madre murió y mi padre…
Hace una pausa y se aclara la garganta.
—Es un miembro del consejo del consejo de padres al igual que el padre de Gamma Jerome.
Mi cuchara se resbala de la mano y cae al piso dejando un sonido agudo y metálico.
— ¡¿Es un miembro del consejo de “sabios”?!
—Estoy justo enfrente, no es necesario gritar—traga—poco después de que decidí apoyar a mi mejor amigo y ser su Beta, él me desheredó y me arrebató mi apellido.
— ¿Por qué nunca me habías contado ese detalle? —Es más, me pregunto el cómo puede decirlo con tal tranquilidad como si le fuera indiferente.
—Porque ni Jerome ni yo queremos saber más de nuestros padres. Aunque mi primo aún conserva el apellido Stronghold tampoco está en buenos términos con los suyos.
¡¿PRIMOS?!
Esto va mucho más allá de mi comprensión ¿Jerome es primo de Milo? Ambos tienen diferencias contra sus respectivas familias y simplemente se han distanciado de ellos por…
—Fue porque desde que Alfa Ery encontró a su lobo fuimos de cacería con él y aun sin adquirir a nuestros respectivos lobos participamos en el asesinato de un vampiro.
Ni siquiera se me ocurre una buena palabra altisonante para describir todo lo que acaba de impresionarme toda esta información que me ha soltado de golpe.
Mientras intento recopilar todo en mi cabeza Milo comienza a relatar toda la historia de la niñez hasta el momento en que Ery decidió robarse su lugar como Alfa líder.
—Alfa Sieg era mucho peor que ahora, si bien se le ve tranquilo no era ningún secreto lo mucho que repudiaba a su propio cachorro. Por cuestiones de fuerza y número, se nos envía a las guerras hasta cumplir los 14 o 15 años de edad. Ery fue enviado mucho antes.
Fue a los 12 años, él me dijo eso. Dos años antes lo enviaron como guerrero.
—Él no era un guerrero—golpea con sus dedos—Era carne para el matadero.
Al igual que en las guerras humanas, los lobos tienen estrategias similares al igual que rangos de importancia. Como si fuera un aldeano cualquiera, Sieg envió a mi novio sin ningún lobo guía que lo protegiera ni siquiera armamento para defenderse salvo lo que le entregaran en el mismo campamento.
No le entregaron nada.
Aunque Remy quisiera hacer algo por Ery estaba fuera de su poder pues Sieg era el líder. Remy debía seguir sus órdenes como cualquiera en la manada. Confiaba en los entrenamientos y en que Ery podría valerse por sí mismo pues le había enseñado todo lo que pudo en los entrenamientos.
No importaba lo que le hubiera enseñado, Gian seguía siendo demasiado joven y por tanto todavía no sabía dominar sus emociones. Tenía temores en especial a morir en ese lugar.
Para empeorar su situación nadie le había tendido la mano, por el contrario le dieron la espalda. Estaba completamente solo, eso fue porque Sieg había dado la orden que todos interpretaron a su modo “Nadie debe ayudarle” al igual que su repudio tonto por ser una mala semilla.
“Dicen que si te acercas a él, te absorberá la vida como a Luna Gudrun”
Era irónico, Luna Gudrun tampoco fue completamente respetada por la manada al ser considerada una Omega pero todos lo hacían por temor a Sieg.
Milo no quiere mencionar más sobre los padres de Ery pues se alejan de su relato principal, la guerra y el apego que Ery tenía con el hijo del doctor Yeha.
Incluso para comer debía hacerlo solo, desde buscar alimento hasta encontrar algun rincón en donde no hubiera nadie cerca.
No pasó mucho tiempo, con poco alimento y sin armamento adecuado una noche le dejaron completamente solo para vigilar. Lo que Ery no sabía fue que lo habían hecho con malicia a sabiendas del peligro que corría.
—Son unos hijos de—Trago mi insulto al notar que volví a interrumpir a Milo.
—Dilo como lo sientas, lo son, es por eso que mi Alfa por mucho tiempo fue el que todos conocemos—Para un momento, me mira esbozando una lenta y muy sutil sonrisa—Que creí conocer.
Terrence Avery, quien aún no se llamaba a si mismo Ery, estuvo un momento sosteniendo su lanza vieja y oxidada esperando que fuera una noche tranquila y que los vampiros no decidieran atacarlos. La esperanza fue lo primero en morir, al principio creyó ver a un guerrero, después de todo nadie le avisó que estaría solo y que en realidad esperaban que fuera el primero en esperar el final.
Para esos lobos desalmados Ery era como la carne de cañón, en su cuello llevaba un silbato que solo los lobos pueden escuchar, si él lo usaba sabrían del ataque, así de simple. Que más daba si no regresaba después.
Aquel joven lobo no era considerado siquiera el hijo del Alfa, todos sabían y tenían la certeza de que su sucesor sería Etzel así que les daba igual si no sobrevivía a los ataques sorpresa de su enemigo.
Aquello que caminaba hacia Ery no era un lobo, tampoco parecía un vampiro. Era un lobo pero este había perdido por completo su voluntad.
—No era un aliado, tampoco su compañero de batalla, era un monstruo—La mirada de Milo se torna seria y fría.
Era un cadáver, el pequeño hijo de Alfa sin lobo que estaba completamente indefenso supo que lo era por su olor a podredumbre y muerte.
Sostuvo su lanza entre sus aun pequeñas manos, el olor del óxido era nauseabundo, estaba tan desgastada que le provocaba llagas en las manos. El temor era tal que ni siquiera recordó soplar el silbato, su cuerpo temblaba mientras suplicaba por poder sobrevivir.
La criatura, aquel monstruo atacó. Sin importarle que fuera todavía un cachorro por su tamaño y complexión, fue demasiado evidente lo joven que era pero en una guerra eso viene sobrando.
En ese momento solo Ery sabrá lo que cruzó por su mente al creer que no sobreviviría al amanecer para contarlo, quizá pensó en su abuelo y su padre, también en su madre así como en lo injusta que fue la diosa Luna al darle una vida corta tan miserable.
Conozco lo suficiente a mi novio para poder imaginarlo pero eso último son mis propias deducciones, aunque algo dentro de mí me dicta que así sucedió.
Justo cuando creyó perdido todo, un rayo de luz, una ráfaga como el viento cambió aquel destino. Un lobo joven pero ya adulto blandió su espada cortando el cuello de aquella criatura. Fue así como conoció a Gale Grayson.
—A Grayson no le importaba los rumores más que lo mucho que valoraba la vida. Para él lo que tenía enfrente era un joven lobo apenas dejando de ser cachorro.
¡GULP!
Tomo una gran cucharada de miel, su dulzor apenas logra quitarme el sabor metálico y amargo que me ha dejado saber esa parte del pasado de mi pareja. Siento un nudo en el estómago por la impotencia y rabia que me hace sentir el solo pensar en la posibilidad de que mi novio muriera esa noche.
Ahora lo comprendo, la razón por la que robó su lugar como Alfa, su frialdad, el odio, el deseo de venganza.
— ¿Y cómo murió Grayson?
—Apenas te acabo de contar el cómo se conocieron ¿De verdad quieres que salte al final?
Niego con la cabeza.
Quiero saberlo, debo conocer todo de él. Es difícil digerir todo esto pero voy a escucharlo hasta el final, ese lado de Ery que desconozco quiero descubrirlo por completo.
Milo continúa con aquel tortuoso relato. Gale fue para Ery casi como un hermano mayor, después de que los mismos guerreros culparan a mi novio debido a que jamás sopló el silbato, Grayson los golpeó. Eso le valió que ellos, su propia manada le trataran igual que a Ery. Sin víveres, sin nada más que con lo que llegaron, con su propias posesiones, por fortuna Grayson tenía armas pues aunque ya tenía un majestuoso lobo de gran poder, esto no sirve contra un cadáver controlado por un vampiro pues deben cortarle la cabeza para detenerlo y quemar su cuerpo.
La sangre del contaminado puede penetrar por la piel del lobo y entregarle como marioneta a un vampiro. Esto es algo que solo puede hacer un chupasangre maestro o más bien un miembro de la familia real. Solo ellos pueden utilizar una habilidad tan aterradora.
Durante esos casi dos años Grayson fue el pilar de esperanza de aquel joven sin lobo que se creyó solo hasta que aquel noble guerrero le salvó la vida.
—Cuando Jerome y yo tuvimos 14 años de edad nos enviaron a servir a nuestra manada. Antes de eso solo vimos regresar a Ery durante sus días de retiro concedido con una musculatura mucho mayor, pasaba poco tiempo en el edificio de la manada. Todos esos días los pasaba entrenando con Grayson y en el hogar de Yeha.
Milo admiraba en secreto la fuerza del hijo paria del Alfa, que haya sobrevivido hablaba bastante de su poder y destreza. Jerome era más alegre pero a diferencia del que ahora es esposo de Hershey, era alguien que le daba más importancia a las apariencias por lo que fingía no importarle lo que sucediera.
Cuando por fin tenían edad para servir a su manada ambos se enlistaron con todo honor y gusto. Fueron el orgullo de sus familias quienes les entregaron espadas con el escudo familiar. Si ambos guerreros desplazados podían sobrevivir, definitivamente ellos lo harían mejor.
—Fuimos derecho al infierno—Admite.
Ambos Stronghold no podían dar crédito al verdadero horror, nadie les había entrenado para degollar a esas criaturas. Usar armas no es común para los lobos salvo cuando es verdaderamente necesario, los entrenamientos parecían dar por hecho que todos tendrían un lobo para ese tiempo. Ery cambió todo eso cuando se volvió el líder de esos mal agradecidos.
—Puedes blandir una espada pero se requiere de verdaderas agallas el no vomitar después de degollar a un compañero con el que compartiste una comida un día y ahora es un arma para tu enemigo.
El agua caliente con limón y miel no es lo suficiente dulce para cubrir ese sabor amargo. El calor tampoco, mis dedos se sienten fríos y mis manos tiemblan al igual que mis labios.
Milo y Jerome pertenecían a familias influyentes, aunque no les hacía falta privilegios eso no les salvó del infierno. Ambos se encontraban en aquella situación en que la balanza de la vida y la muerte podrían inclinarse con una sola acción. Fue Ery quien hizo ese cambio.
Para él eran simples guerreros pero para Grayson, quien valoraba la vida, era una oportunidad. Creía en las segundas oportunidades así como en que todos merecen vivir, si sucedía frente a él no se quedaría de brazos cruzados.
Mi novio convivió lo suficiente con esa clase de persona noble como para aprender eso de él. Aunque su mirada se había hecho dura aún tenía algo bajo esa coraza, al menos por Grayson.
—Para Jerome aquello se volvió un juramento de lealtad. Para mí una gran deuda que pagar—Me dice torciendo la boca con una media sonrisa seca repleta de nostalgia.
— ¿Así se hicieron amigos? —No puedo evitar preguntarle con gran curiosidad.
—No, en realidad nos llegamos a golpear tantas veces que perdimos la cuenta, Grayson tenía que separarnos y nos regañaba constantemente.
—Entonces…
—Dejemos esos detalles para otra ocasión—Corta en seco—Ahora sobre la muerte de Grayson no diré mucho pues eso creo que es algo que deben hablarlo ustedes algún día, creo que con limitarlo a que justo cuando se había anunciado el fin de la guerra un maldito y sucio chupasangre no quiso obedecer a la tregua.
Fue la noche anterior a por fin terminar con esa gran riña de años, todos regresarían a casa. Ery tampoco esperaba que todo se derrumbara en tan solo un instante, al igual que la primera noche en que lo conoció esa vez a sus 14 años tendría que regresarle el favor.
El mismo Grayson le atacó, el olor a muerte era algo que deseaba ignorar pues significaba que debía cumplir con su deber. Pero este no era cualquier monstruo, para empezar no era un cadáver sino el mismo Grayson, aún vivo siendo la marioneta de un vampiro.
Obedeciendo las órdenes de su nuevo amo, Gale blandió su espada contra él, sin embargo en un pequeño momento lúcido el noble guerrero se negó a seguir la orden. Antes de que lograra controlarlo de nuevo tomó su propia vida.
Las últimas palabras de aquel noble hombre lobo llamado Gale Grayson fueron “Jamás me perdonaré si uno de esos parásitos me hacen dañar a mi Alfa” tanto Gale como su lobo consideraban a Ery su Alfa a quien debían guardar lealtad, tenía la esperanza de que lo fuera.
“No sabemos si soy Alfa, ni siquiera tengo un lobo”
“Lo eres, para Shade y para mi…Alfa….ery”
Fue la primera y única vez en que Gale le mencionó el nombre de su lobo al joven y futuro Alfa. Cuando Milo y Jerome llegaron, Gale acababa de decir aquellas palabras “Alfa Ery” ambos también comenzaron a llamarlo Alfa desde entonces.
Esa noche ninguno de ellos podía atrevió a conciliar el sueño ¿Cómo podrían? Acababan de perder a alguien demasiado importante en sus vidas, cuando Yeha se enterara quedaría destrozado.
Gian quería que tuviera una ceremonia fúnebre, ninguno de los guerreros le prestó atención. Mientras celebraban el fin de la guerra acababa de morir uno de los mejores hombre lobo de la manada ¿Acaso tan insignificante les parece? Por supuesto que no, él habría tenido algo mejor si no hubiera decidido proteger al joven sin lobo de 12 años.
Era contra él, si tan solo lo hubieran limitado a él y no involucrar a quien solo siguió la nobleza de su ser al preocuparse por otros.
Decidieron enterrar su cuerpo, él y sus únicos amigos solo podían hacer eso. Ninguno de los tres tenía lobo ni podían cargar con él hasta la manada antes de que se acabara por descomponer. Aquel dilema no les duró mucho, Grayson se levantó como un muerto viviente y fue Ery quien tuvo que blandir su espada y darle fin a Gale…
Un sollozo interrumpe a Milo.
—Cuando un vampiro maestro posesiona un cuerpo también mantiene cautiva su alma. Es por eso que en casos de ataques por sanguijuelas como esa, sin importar que presenten signos de ser marionetas cortamos su cuello y quemamos el cuerpo hasta reducirlo a cenizas.
Incluso las cenizas podrían estar contaminadas, nunca les ha sucedido pero escucharon los rumores de que incluso con cenizas pueden controlarlos. No es posible saber si los han mordido o controlado con sangre de la familia real por tanto, todo aquel que parezca manipulado por alguno debe recibir el mismo trato que una de sus marionetas para prevenir.
—Esos guerreros foráneos…
Milo asiente.
—Ery nos colgará de las bolas si se entera que te lo dijimos.
—Descuida, ni siquiera lo mencionaré.
—Pueden llamarlo mala semilla, lobo del infierno, incluso odiarlo—Pausa y baja la voz casi en un susurro—Su única excepción eres tú.
Mis mejillas se calientan y un leve cosquilleo recorre entre ellas.
—Él también…
Antes de poder terminar lo que iba a decir, Chiara aúlla con gran estruendo, la sensación de peligro me alerta y me inquieta ¡Es el vínculo!
GRAASH
Milo también parece sentirlo, de inmediato empuja la mesa y levanta su cuerpo.
No es posible, los vampiros solo atacan de noche.
—Debe ser una marioneta de ellos, son los únicos que pueden andar bajo el sol—Milo no ha terminado de hablar cuando abro apresuradamente la puerta trasera de la cocina y salgo como si acabara de convertirme en un rayo.
¡GIAN!
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Acto IV- Su única excepción (Ery)~
**Hace unas horas**
Finalmente Milo y yo logramos quitar el mensaje embarrado en la ventana, creo que la hemos dejado más limpia que antes, aunque Milo tiene una pareja esta no hace la limpieza ni parece tener actividad alguna más que esperar a que mi Beta regrese. Jerome y yo nos distraemos al ver desde afuera a Windy Marccel en la penumbra.
— ¿No será su hermana gemela? —Menciona Jerome.
Su ojo continúa hinchado, eso me recuerda la conversación que tuve con Milo. Me explicó con paciencia y mucho respeto que Cady de manera involuntaria hizo que su rostro cambiara y el resultado fue que se pareciera a Lina.
‘¿Respeto y paciencia? Te dijo que si acaso estabas ciego como para notar que el cabello de Lina y Marccel son muy diferentes’
De Fritz es la Beta de mi pareja, sería un problema si mi Beta y ella tuvieran una relación, después de todo, por mi culpa… Lina está embarazada y se divorció de su esposo escoria. No han pasado tantos meses desde entonces, no sería correcto que mi Beta comience a cortejar a una joven que acaba de perder el vínculo con su pareja.
‘Sin mencionar que Milo aún tiene su pareja destinada’
Así es, si mi Beta es un adúltero lo colgaré por las bolas. Que sirva como ejemplo en la manada, a Cady le desagradan los hombres y los machos por eso. No permitiré que le causen malos recuerdos.
—Aunque, si soy sincero a mi Alfa, creo que ambos Beta se ven bien juntos.
—Si tienes tiempo para pensar en estupideces ve a retirar la puerta de la bisagra.
— ¡Si, mi Alfa!
Quien diría que Jerome sería un Gamma tan leal a mí, si bien se pasa el tiempo haciendo apuestas absurdas con Milo y en cierto modo últimamente pareciera que disfrutan burlarse de su Alfa, este Gamma frente a mi es quien primero recibiría el golpe letal del enemigo con tal de hacer de escudo, así de inmensa es su devoción.
Hershey también daría su vida por Cady, incluso me atrevería a asegurar que entre su pareja y la amistad filial ella elegiría a mi pareja sin dudarlo.
Quizá por eso la loca esa y mi Gamma son pareja, tienen mucho en común.
—Ya se tardó Milo…
—Espero que no se haya encontrado con tu esposa—de verdad espero que no—si le ve el golpe preguntará por ello y ese idiota es pésimo para mentir.
Ambos lijamos fervientemente sobre la madera, yo también recibí un golpe en los labios. Le dije a Milo que me golpeara donde deseara excepto el rostro porque es mi encanto para Cady, eso le hizo enfadar más y me pegó un puñetazo directo a la cara, logré esquivarlo pero logró alcanzarme el labio.
“¡Por supuesto, deberías proteger tu único “encanto” Alfa! ¡Porque no creo que le atraiga tu nula inteligencia!”
Mentiría si dijera que eso no me pareció ofensivo.
Limpié mi labio, le pegué otro puñetazo.
“¡Repite eso, Beta desgraciado!”
Los golpes entre los dos fueron haciéndose más agresivos. Milo me pegó un gancho derecho que logré esquivar por la mitad, todos estos entrenamientos no han sido en vano.
“¡Si tuvieras algo de seso podrías ver que la “Lina” en el umbral de mi casa tiene otro color de cabello, sabía que el amor es ciego y vuelve a uno estúpido pero lo tuyo ya es maldición!”
Ante el nivel de poder de humano a humano estábamos iguales, pensamos al mismo tiempo en utilizar a nuestros respectivos lobos. Nuestros ojos tomaron el color respectivo de Shawn y Roshard.
“Veamos si al deformarte el rostro todavía tienes “encanto” para tu arrogancia”
“¿Crees que puedes golpearme? Tanto pasarte en la cocina seguro te ha hecho los músculos blandos”
“Por lo menos tengo otro talento que le gusta a tu pareja, a diferencia de cierto pobre diablo que cree como único encanto su rostro porque es el mismo de su rival”
¡Eso fue bajo! Por supuesto no dejé que me insultara más, ambos teníamos en la mira al otro esperando ser quien golpeara más fuerte.
Fue entonces que Jerome nos salió en medio recibiendo el golpe desnudo de dos lobos furiosos. Sin utilizar el suyo, nuestro compañero recibió un puñetazo en la cara y otro justo en el estómago.
“¡Jerry/Jerome!” Gritamos ambos.
Después de ver que se encontraba bien le pegamos otro puñetazo por entrometerse, demasiado tarde pensamos en lo que haría Hershey Leandersen cuando viera tremendos moretones en su esposo.
Finalmente la puerta ha quedado como estaba, sin manchas, sin mensajes de amenaza.
— ¿En dónde estará Milo? —Pregunta Jerome después de que terminamos de clavar la puerta en el marco.
Por un momento ambos nos quedamos estáticos, el viento sopla sobre nosotros, el olor de algo nos inquieta a ambos hasta erizarnos los vellos de la piel. Shawn gruñe en mi interior, algo le parece sospechoso en el olor que impregna el aire.
¿Lo atacaron? Jerome también parece pensar lo mismo pues ambos nos miramos solo por un fragmento de segundo antes de utilizar la fuerza de Shawn y River.
***
Por más que buscamos no logramos encontrar de dónde proviene ese olor, ningún vampiro sale durante el día, no cuando el sol es su debilidad.
Solo una marioneta podría andar debajo del cielo diurno, no hay nadie alrededor, Jerome también enfoca su vista entre los árboles y concentrando su audición en algún crujido o el siseo de la lengua de algún parásito.
Nada, completo silencio.
Shawn continúa alerta, el olor de Milo tampoco se encuentra aquí.
Debido a la sangre en la puerta y las ventanas creí que aquel olor a muerte podrida y humedad fangosa provenía de ahí.
Pero el olor continúa cerca, demasiado cerca.
—Aaaaalfa…
Shawn se eriza y gruñe con fuerza, al mismo tiempo un escalofrío me recorre por la espalda, no quiero voltear a verlo, hacerlo significa aceptar algo demasiado terrible.
Cierro el puño, inhalo con fuerza. Confirmo mis sospechas y me pregunto cómo le diré a su esposa lo que tuve que hacer cuando Jerome, mi Gamma y mano izquierda…
—Diezzz y nueve díassss.
Fue poseído por un parásito.
¡No solo lo apuñalaron! ¡¿Jerome Stronghold es una marioneta?! El Joven Alfa revive los horrores del pasado, deberá tomar una decisión de vida... o muerte. "Diecinueve días" el contador sigue en reversa ¿qué desea el enemigo?







