Capítulo 121.2- Ery Avery en Escena 39

Acto II-Presente y Pasado Sobrepuestos Parte II (Ery) ~

Odio a los vampiros. No porque los nuestros hayan reñido contra ellos desde el inicio de nuestros tiempos sino por el joven de apenas 12 años de edad que experimentó el olor de la sangre, muerte y miedo en el campo de batalla.

A medida que me acerco a la sala de interrogatorio secreta, revivo esos días en el infierno por el olor metálico a sangre proveniente de otro de mis guerreros. El temor a morir siendo odiado por mi manada, sin conocer a mi lobo todavía, sin saber lo que harían con mis repudiados restos si perdía la batalla.

Antes de abrir la puerta pienso en mi pareja, aquella capaz de llorar por mí y entenderme como nunca nadie lo hará.

“No pienses más en esos días que te causan dolor” Me dice con una sonrisa mientras derrama lágrimas “Puedes decirme lo que quieras, te escucharé, seré tu pilar, tu apoyo”

Llevo la mano hacia mi boca, las yemas de mis dedos se empapan con los remanentes de sus labios de hace tan solo un momento.

Suaves, cálidos, alimentando y saciando mi sed para volver a dejarme incompleto cuando tuve que separarme de ella para seguir con mi deber. Así puedo recordar que estoy vivo y ella también, que logré sobrevivir a ese infierno convirtiéndome en un demonio y que ella me quiere sin importar lo profunda que sea mi oscuridad.

Abre la puerta, Gamma Jerome.

Asiente y me reverencia mientras abre la puerta al infierno. El olor a sangre, humedad y muerte es sofocante. Veo el listón que ató mi pareja, escucho su voz, recuerdo la sonrisa que deseo proteger.

Aquel cachorro sin lobo de apenas 12 años no tenía nada que proteger salvo a sí mismo, nadie le esperaba, ni siquiera su abuelo pues tampoco pudo hacer nada cuando el pequeño le suplicó esperar a que al menos obtuviera a su lobo.

Pensé que simples humanos mortales no tienen que preocuparse ni viven al filo del peligro como nosotros. Creí que nada es más sanguinario que nosotros hasta que vi en mis sueños la vida de ese hombre. El lobo del Eden y el Lobo del Infierno, encajamos maravillosamente con esos nombres.

El guerrero de mi manada sisea como una serpiente al verme, su voz no es igual a la de aquel lobo cuando aún rebozaba de vida mientras se quejaba de que el entrenamiento era demasiado pesado, exclamando un “Viva” con desánimo cuando les reduje la penalización de ejercicios.

Ferdinand.

Ese es su nombre.

—Aaaaalfa…

Era.

Ahora es un cadáver, una marioneta con la que ese repugnante vampiro que le ha poseído quiere darme el “mensaje” mientras suelta ese tufo podrido de chupasangre me causa nauseas.

—Déjate de rodeos, asquerosa alimaña de ponzoña—Esta vez ha tomado un lobo demasiado joven y eso me hace rabiar—Dime tu maldito mensaje y permite descansar en paz a Ferdinand.

Lo que resta de Ferdinand me mira con ojos rojos y sangrientos, sus fauces muestran sus afilados colmillos. Si pudiera se abalanzaría sobre mí pero está atado y sometido para el interrogatorio.

—El tiempo ssse acaba, Aaaalfa —Dice con su horrenda voz estentórea mientras tuerce su cuello haciendo un desagradable sonido cada vez que sus huesos crujen—Devuelve lo que me hasss robado.

La podredumbre es insoportable.

Ferdinand, es decir lo que queda de él, me señala intentando tocar mi cuello. Las cadenas le impiden alcanzarme, ni siquiera a una distancia como esta puedo evitar su estridente olor.

CRAC, CRAC, CREEK, CRAC…

El sonido crepitante se cuela entre mis propios huesos logrando que aquel lobo de apenas 17 años de edad se sobreponga sobre Ferdinand mientras que mi cuerpo de 21 años toma la forma y tamaño de un pequeño joven nueve años menor.

Era una fría noche, completamente oscura sin embargo en la jindama de alguien demasiado joven enfrentando los horrores del campo de batalla, todo parece teñirse en rojo carmesí.

A nadie le importó que apenas dejara de ser un cachorro ni que a falta de un lobo era tan indefenso como cualquier humano. Mientras el Alfa diera la orden su palabra debe seguirse al pie de letra.

El mandato era claro.

El hijo del Alfa debía valerse por sí mismo.

No tenía poder, ni siquiera músculos ni tampoco las agallas necesarias. Por más que quisiera cubrir el olor de mi propio miedo a morir fue inevitable creer que sería el fin cuando un guerrero de nuestra propia manada apareció detrás de mí justo durante mi primera guardia.

“¡Cuidado!”

Todos obedecieron excepto Grayson.

La sangre de un guerrero, que tampoco había obtenido a su lobo, cae sobre mi ropa cuando ese guerrero de 21 años corta su cuello con una espada con un solo movimiento.

“Bien, ni una sola gota te ha contaminado”

Hace tanto tiempo que no lo recordaba. Su apariencia demasiado común, ojos marrones al igual que su cabello, tenía pecas en el puente de su nariz, lo único sobresaliente eran sus grandes músculos y el tamaño de su cuerpo bien tonificado.

—Esss de mala educación divagar cuando alguien te habla—El cuerpo sin vida de Ferdinand me regresa al presente.

Haciendo una mueca de disgusto para disimular que me estoy evitando respirar tan repugnante olor, llevo el dorso de mi mano cerca de mi nariz.

— ¿Educación?—Bufo—Debe ser muy educado cuando atacan a un guerrero por detrás una noche que tenga la guardia baja.

Todavía tuvo la desfachatez de sentirse ofendido el pedazo de escoria.

El nauseabundo chupasangre continúa mirando mi cuello, probablemente imaginando que pueda morderme. Esos mugrientos dejan la forma de dos hoyos en el cuello de sus víctimas y palidecen su cuerpo al drenar la sangre de su víctima.

Pero eso no es lo que más me molesta sino el estado de descomposición en que tiene al cuerpo de Ferdinand.

“Es rigor mortis” me dice Grayson sobrepuesto en la memoria del joven sin lobo “El sonido del que hablas es debido al endurecimiento de los músculos” ambos estamos frente a una fogata pequeña, debido a que desobedeció las órdenes de Sieg le han privado de los suministros que reparten a los guerreros.

Puedo sentir el calor de la fogata a pesar de ser solo un recuerdo.

—Ussstedesss traicionaron primero—Reclama devolviéndome a esa realidad.

Veo a Ferdinand, probablemente tenga 20 horas, gracias a lo que me enseñó ese hombre lobo puedo deducir un aproximado desde que le quitaron la vida. Le obligaron a ser una marioneta de esos seres pútridos. Grayson tenía fascinación por ser doctor, solo que eligió otro camino pensando en ser más que la sombra de su padre.

—Lobossss ambiciossos y embusterosss—Continúa insultando mientras le ignoro por completo.

Así que ya han pasado veinte horas, tiempo en que nadie se había percatado de su ausencia para variar.

—Sssson unosss asssessinosss—Dice el muy incoherente.

—Yo no estoy en el territorio de otros atacando a los de su tipo.

—Claro que lo hicissste, asssesinassste a Niklausss Reaper

Otro nombre que hace casi una década no escucho a alguien pronunciar.

—Te refieres a la basura que murió en el campo de batalla en un uno a uno contra mí—Si conoce a esa escoria debe ser familiar suyo o conocerle—Sin artimañas sucias como ese tramposo.

—No murió en el campo de batalla, pusssissste un precio sobre su cabezzza y lo sssseguissste como una presssa, lo cazassste como sssi fuera un animal.

— ¿Quieren vengarle después de cinco años?

—Ssssi ese fuera mi objetivo te habríamosss perssseguido por todasss las vidasss de los nuesstrosss ¿no creesss?

— ¿Entonces cuál es la razón para que hagan todo esto?

Ferdinand sisea por lo bajo, el sonido grave se parece al gruñido de los lobos chasqueando con su lengua.

—Hace veinte añosss un Avery nosss robó a nuessstra duquessa y asssesssinó a nuessstro Duque.

¿Tan mal están sus procesos y sentencias? 20 años para exigir algo… Sabía que eran lentos pero esto es una maldita exageración. A este paso querrán cobrarse lo de Nikklaus 15 años después.

Quizá se tarden con las averiguaciones porque le temen al sol.

—En ese caso deberán saber que el actual Alfa soy yo, no tengo nada que ver ni me responsabilizo por lo que hayan hecho las administraciones anteriores.

—La duquesssa concibió a una cría, un heredero de nuestro duque.

Maldición, estúpido Sieg.

—Entonces cóbraselo a Sieg Avery.

—Ssse niega a entregarnos a nuestra cría, lo llamó uno de los sssuyos y ahora nuessstro joven duque sssse niega a regresssar a donde pertenece.

Duque… Habla de que existe una cría de vampiro en nuestra manada. El único que encaja con esa edad y descripción es…

ESA ROÑA.

Mi gruñido no se hace esperar.

— ¿Le indigna, Alfa? Imagine Veinte largos años sssin sssaber que el hijo de Bloodthorn vive como sssi fuera un lobo cualquiera. Ni sssiquiera ressspetando sssu linaje como debe. 

Sieg, ese perro asqueroso. Sabía que tenía mucha basura escondida pero no un secreto de este tamaño…

‘Parece que será imposible cumplir la promesa que le hiciste a mi madre’

Shawn tiene razón.

¿Cómo puedo liberar a ese infeliz sabiendo quién es realmente? Sin parecer que estoy accediendo a las demandas de esas sanguijuelas, quisiera tenerlo frente a mí para pegarle un puñetazo que le deforme el rostro justo en este instante.

—Ssss… Tú tampoco lo sssabesss.

Creí saberlo por los sueños viviendo los días de Eardwulf, Edward es Bloody Duke, su personalidad retorcida oculta… una doble identidad. Solo tuve que encajar algunas piezas y pude descubrir que Etzel debía tener un secreto igual.

Lo que no pensé ni en un delirio fue que no era cualquier híbrido, mucho menos que pertenece a un clan tan peligroso ¿Cómo demonios hizo Sieg para robar una cría de vampiro? Vaya, muchas veces llamé a su maldita esposa una nigromante, resultó ser peor que eso.

—Qué quieren para mantener la boca cerrada—Pregunto casi como una orden.

¡Se atreve a llamarme mala semilla sabiendo que sus raíces están podridas, si yo soy una mala semilla ese pútrido desgraciado es una mala hierba! ¡Puso en peligro a nuestra manada para robarse a esa mujerzuela! ¡¿Cuál era su necedad para algo tan estúpido?!

‘Ery, puedo sentir que estás comenzando a perder el control de ti mismo. Ese es el objetivo del enemigo---‘

¡Es imposible no perder los estribos! ¡Esto no es un secreto, Shawn! ¡Es un maldito detonante que ha mantenido a los nuestros en riñas contra esos feos murciélagos por décadas!

‘Escuchemos sus demandas, quizá pueda lograrse un acuerdo y ponerle fin a las masacres, además, quien debe rendirnos cuentas es tu padre’

Cierto… En este momento ese Alfa de pacotilla no se encuentra cerca. Ya le preguntaré yo mismo cuando salga de aquí.

—Hablaré con la “cría” es todo lo que puedo hacer.

—La cría volverá a nosssotross, essso no essss lo que queremosss ahora.

—Entonces qué quieren para retirar sus malditos colmillos de mi manada—Respondo molesto.

—Lo que hicieron hace 20 añosss, una pareja por otra—Señala mi cuello—A nuessstro duque le gusta tu essspossa. Entrégala, prometemosss proteger a tu pequeña manada a cambio.

“Proteger”

Tantos años en guerra, tantas vidas perdidas contra esos seres despreciables…

“Decidí servir a mi Alfa y entrenarme para el campo de guerra porque así puedo proteger a mi manada”

Grayson al igual que otros guerreros idiotas creyó en que estaba dando la vida por la seguridad de la manada. Lo que ninguno de ellos entiende es cuán egoístas somos los Alfa.

—NADIE TOCARÁ A MI ESPOSA MIENTRAS YO VIVA.

Mis movimientos son veloces sin ningún fallo al alcanzar mi espada.

Aunque todo sucede en cuestión de segundos, mi mirada está fija en el guerrero poseído, su tez pálida y sus ojos rojos como la sangre.

Veo una última vez el cuerpo entero de Ferdinand el cual por un breve momento se sobrepone en Grayson. No es la primera vez que mancho mis manos con sangre, tampoco es la primera vez que soy el verdugo de uno de mis compañeros.

¡SHAAAA!

El corte es limpio, irónicamente deja un derramamiento de sangre en el suelo mientras la cabeza rueda por el suelo.

Ha terminado.

Lo hice tantas veces que sé cómo hacerlo de manera que su sangre no me salpique cerca del cuerpo. La sangre contaminada de un Vampiro Maestro podría ser suficiente para que una de esas sanguijuelas entre en la cabeza de su víctima.

No es tan eficiente y el control es temporal pues necesitan morderlo para controlarlo completamente. Es por eso que aquellos expuestos deben pasar por una limpieza especial.

La puerta se abre con estrépito cuando la empujo, Milo se encuentra afuera y Jerome también. Ninguno de ellos se atreve a emitir siquiera un sonido al ver las manchas en mi ropa.

—Quema el cuerpo y notifica a sus familiares. No huelan directamente, eviten respirar dentro, entrega sus cenizas después de 15 días.

Señalo a uno y otro dando órdenes.

***

En mi escritorio se esparce la tinta como si fuera un derramamiento de sangre, mi camisa sigue con la sangre de Ferdinand recordándome lo que hice. Nuevamente, como en el campo de batalla, vi morir a un guerrero y fue por mi propia mano.

Aunque es solo tinta lo que hay embarrado en mis manos, en lugar de su color como ébano veo manchas carmesí que me recriminan lo que tuve que hacer.

—Rompiendo todo no va a traer a la vida a un guerrero, no sé por qué te alteras tanto si Ferdinand es un mero NPC.

Sé que no podía hacer nada para conservar su vida y Milo quiere hacer esto menos complicado al llamarlo un "enepece" pero eso no me quita ninguna culpa ni mucho menos me sirve para eliminar el cómo le he cortado la cabeza.

—Es un cadáver, Ery.

Me dice una vez más intentando que repita aquellas palabras hasta que me lo crea.

—Lina de Fritz también es un ene-pe-ce o como se llame.

Milo traga saliva y su agarre sobre mi hombro apretuja con fuerza.

—La historia de amor de tus abuelos es parte de tu historia. Incluso el Beta de Alfa Remy, De Fritz es su nieta y su cercanía a nosotros es mayor que ese guerrero al que apenas recuerdas.

Puntualiza sin dejar de mirar hacia una esquina probablemente pensando en que eso quiere creer.

—Le prometí a Cady que sería menos bestia—Golpeo el escritorio con la mano llena de tinta dejando la marca de mi mano que parece más el zarpazo de una fiera.

—Ella lo entenderá, esto lo haces para proteger a la manada. Un Cadáver es una marioneta para un vampiro de la realeza.

Tiene razón.

—Ery, toma un baño, descontamina todo, quema esa ropa. Yo me encargaré de esto.

Ningún baño puede quitarme el olor a muerte, es igual que ese día, cierro los ojos y lo que veo es a Grayson…

—Ve y haz lo que mejor sabes hacer, ya sabes, ser un pervertido y dejar que tu hembra te consuele.

¿Dijo que es lo que “mejor” hago?

—Dicho así me haces ver como un Alfa negligente que piensa primero con la cabeza entre las piernas de su novia.

— ¿Eso qué tiene de malo? Tienes alguien que te quiere sin importarle lo depravado que eres, una pareja con la que puedes olvidarte de malos momentos con solo refugiarte en sus brazos.

Como si eso fuera tan fácil después de todo lo que continúa pasando sin permitirnos un descanso.

—Yo apenas puedo pensar en regresar al que creí mi hogar, con una pareja que solo responde de manera básica como cree que deseo a mi hembra perfecta.

Milo me sonríe torciendo la boca, en realidad compadezco su situación. Su pareja destinada es tan real como un amigo imaginario.

—Lo que tienen es real—Me dice golpeando en mi hombro.

—Escuchaste lo que dijo. Quieren a Cady.

—Y piensas defenderla ¿me equivoco? Las parejas destinadas necesitamos de la compañía del otro, es nuestra otra mitad por tanto siempre anhelamos estar unidos.

Con todos estos problemas es imposible simplemente acostarme y pretender que no existen.

— ¿O es que si te afecta el que no puedan tener hijos?

— ¡NO!

Mi voz resuena como un gruñido de bestia. He golpeado con tal fuerza mi escritorio que se ha partido de una esquina.

—Mientras continúas evadiendo el tema tu pareja se siente más insegura, incluso pensaste por un momento en adoptar y engañar a la manada---

— ¡¿Crees que es fácil para mí todo esto, Milo?!

—Por supuesto que no, veo cómo te desgastas día y noche pretendiendo que no te afecta pero tú estás igual o peor que ella, porque al menos la mujer lo ha expresado pero tú---

— ¡¿Y qué quieres que haga?! ¡¡El solo pensar en el pasado y que haya tenido el estómago para tocar otra hembra me repugna!

—Por favor, eso no fue lo que dijiste cuando presumías de todo lo que hacían o con cuantas hermbras distintas estuviste en un solo mes. 

Me da asco el solo recordarlo. 

—Bien, una segunda esposa no es tu mayor preocupación, crees que no se nota pero cada vez que Jerome menciona lo cerca que está por nacer su cachorro---

Gruño haciendo callar a Milo quien responde con un "Lo sabía" haciendome finalmente colapsar hasta decir todo lo que jamás le contaría a nadie, ni siquiera a mi pareja.

—Es por Gale, le dimos un nombre... Milo, ya tenía un nombre. Incluso si aún no existía, ambos nos hicimos a la idea y lo amé, deseaba tenerlo no por deber ni porque todo lobo sienta deseo por reproducirse. Él sería la materialización de mi amor por Cady, una familia.

Los ojos de Milo se humedecen ligeramente la parte blanca de sus cuencas comienza a enrojecerse.

—Gale… Como el hijo de...  

Cuando Cady me dijo el nombre que había decidido para nuestro cachorro, no pensé de inmediato en que era el mismo. Después me percaté de ese detalle, creí que era insignificante hasta que mi Beta lo remarcó.

—Incluso si le pones el mismo nombre no será el mismo, Ery.  Él murió y sus cenizas se esparcieron 15 días después.

El silencio es pesado, ni siquiera mi lobo se atreve a hacerme algún comentario sarcástico, incluso si no lo vio por sus propios ojos, porque sucedió mucho antes de que fuera mi lobo, sabe lo que significa para mí todo eso.

—Ery... Si continúan aferrados a una ilusión se perderán de momentos valiosos que podrían forjar juntos. Le quedan cuatro preceptos, recuerda eso.

¡Como si eso no fuera peor!

—Ella quería dejarme ese recuerdo con Gale. Fue lo que escribió. 

Su rostro pasa de auténtica empatía a una mueca agria.

— ¡¿Leíste otra vez su diario?! ¡Ery, eso es invadir su privacidad y una gran falta de respeto!

— ¡No lo hice porque desconfíe de ella!

'Si lo hiciste'  

— ¡Tú cállate, hijo adoptivo!

Milo me ve confundido

— ¿Quién es tu hijo adoptivo?

—Shawn, ese lobo necio la quiere como una madre y Cady lo quiere igual como a un hijo---

Mi beta retira su mano de mi hombro y la lleva hasta su frente golpeando este con palma ejerciendo una gran fuerza.

— ¡Vaya y creí que ya lo había visto todo! ¡Tu lobo llama madre a tu pareja y tú llamas a tu lobo un hijo!

—Es una larga historia pero si, así son las cosas---

—¡¡Ustedes dos están locos!! —Dice Milo riendo—¡¡Pero eso lo soluciona todo!!

¿Qué va a solucionar tal enredo?

—Aunque suene por demás absurdo, no es algo que ustedes no harían porque son impredecibles y extraños. Se complementan uno al otro, se preocupan y pueden pensar en el otro hasta terminar tirados e inconscientes dos horas o tres días.

Cierto, aun me queda pendiente el reclamarle a mí supuesto Beta leal que me haya dejado más de dos horas, tirado en el suelo, mientras tranquilamente bebía de su taza de café. 

—Ery, qué más da lo que no puedan tener, tienes algo que cualquier lobo mataría por obtener, aunque sea temporal y tenga una fecha de expiración muy cercana es tuyo.

‘No entiendo nada’

Mucho menos yo.

—Claro que no podrías entenderlo porque es demasiado nuevo para ti, Gale no podrá existir pero todos vimos nacer el gran amor que tiene nuestro Alfa por su Luna, yo como mejor amigo estoy personalmente conmovido de saber que tienes sentimientos. 

‘¿Eso fue un halago o una ofensa?’

Tengo la misma duda.

—Está llena de defectos, tú también, puede llegar a ser explosiva al igual que tú, los dos han perdido a seres queridos, son unos necios, ambos desean una familia pero no necesitan un cachorro para serlo---

—Sabes que eres un maldito hipócrita ¿no lo crees? Fuiste el primero en ver la falta de un heredero como un problema, incluso me mencionaste la importancia de Freya para la manada.

—Mencionarlo no significa que desee que lo hagas. Te lo pregunté porque debes decidir. Si no sabes lo que les espera y no estás preparado para asumirlo, será difícil que soporten la marea alta y las muchas olas que intentarán golpearlos.

Gale por ejemplo.

Pensamos Shawn y yo al mismo tiempo.

— ¿Vas a dejar que un hijo imaginario con el mismo nombre de alguien a quien admiraste cuando tenías 12 años los separe?

***

El rechinido de la puerta de mi habitación al abrirse cobra un nuevo significado cuando el olor frutal invade cada uno de mis sentidos.

—Alfa.

Responde ella y por algún motivo extraño me recuerda a nuestra primera noche como esposos.

—No esperaba que viniera esta noche.

Su expresión de molestia también me da esa impresión.

—Veo que has tomado un baño, al menos tuviste la decencia de no acercarte a mí oliendo a ella.

¡Cuál noche de bodas! ¡Cuál impresión! ¡Son nuestras malditas primeras peleas!

—Es mi habitación, puedo entrar cuando me dé la regalada y maldita gana.

— ¡Oh, claro, lo había olvidado! ¡Es tu maldita habitación!

Una discusión y un diálogo tan absurdamente familiar. Solo que esta vez no tengo cigarros en mi cajón para encender y liberar mi enojo.

Camino hasta mi armario de mala gana, saco de ahí una camisa que le aviento apuntando casi a la altura del pecho pero que al ser tan densa cae directo en su cara.

— ¡¿Qué demonios te pasa?!

—Ponte eso.

— ¿Y si me niego---?

¡BAM!

—Terrence... Gian... Llámame como quieras pero hazlo como mi novia.

Podríamos repetir cada maldita palabra, decir cada diálogo como si jugáramos un papel como los personajes de una historia. Pero no podríamos repetir el mismo ambiente hostil de completos desconocidos.

—Cada vez que me llames Alfa como si fuera nada para ti te voy a castigar.

Me es imposible molestarme con ella como antes, no puedo evitar suavizar el tono de mi voz mientras me pierdo como un tonto en sus ojos amarillos.

—Alfa tonto.

Esas palabras que servían para ofenderme ahora me parecen dulces como miel. Su mirada también ha cambiado, por muy dura que quiera aparentarse, se derrite entre mis dedos.

—Quizá por ser demasiado indulgente contigo hayas olvidado que mi especialidad es dominarte.

¡SLAP! Golpeo su trasero sin usar demasiada fuerza.

La pregunta aquí es con qué debería comenzar primero.

— ¡¿Qué diantres---?!—Tomo su barbilla y sin dejar que diga algo más reclamo lo que es mío.

—Ahora dilo. Quien soy.

—Terrence Gian Avery...

—Y que soy para ti.

“¡No somos nada!”

Su voz es un eco distante mientras su respuesta cambia a una variante inesperada.

—No lo sé. 

Una versión mía de todavía 20 años de edad le responde con agresión, todo lo que le diga le molesta y le hace sentir rechazado. Al mismo tiempo, el presente de 21 años espera escuchar el resto de su respuesta antes de reaccionar.

—A veces eres mi novio, otras quisiera que solo fueras mi Alfa,  estamos casados pero ya no me llamas tu esposa como solías hacerlo... Eres lobo, hombre, me gusta todo en tu nombre... A veces no sé cómo llamarte primero---

¿Es esto lo que estoy pensando?

Ery de 20 años, quiere que responda rápido. Terrence Gian Avery de 21 años escucha cada palabra saboreando una a una pues son deliciosas.

— ¿Qué eres para mí? Me lo pregunto constantemente y le temo a la respuesta porque te quiero hasta el punto que no sé cómo llamarle a todo lo que me haces sentir.

Pero ese Alfa de 20 años tan solo tiene poco más de medio año de diferencia conmigo a los 21, sigo siendo impulsivo y cada vez me es más imposible resistirme como para escuchar completamente antes de responder.

Sin ningún esfuerzo capturo esos labios desafiantes en palabras pero débiles ante la tentación que le provoco. Ella cierra sus ojos, permite que la lleve hacia donde deseo, mis manos deciden por ella desde el ángulo de su cabeza hasta la intensidad variante entre cada choque.

Tampoco nuestros besos son iguales a los de antes. Cuando finalmente libero su nuca ella separa su rostro para recuperar el aliento.

—No me llames Alfa, dime como quieras mientras me lleves en tu corazón, soy tuyo en todas y cada una de mis formas. No puedo soportarlo cuando eres fría y me tratas como si no fuéramos algo muy especial.

—Todos consideran extraño cuando no te llamo Alfa, quiero acostumbrarme antes de que---

Me importa todo lo que tenga que decir, entiendo lo que siente y lo mucho que intenta aceptar que tenga una segunda esposa. Pero quiero ser claro, que entienda de una vez por todas que nadie puede apagar lo que somos.

Hace unos meses, ella y yo éramos muy diferentes, los dos pensamos del otro lo peor, nos juzgamos por nuestros propios prejuicios.

—Antes éramos completos extraños y me detestabas, no quiero perderte por unos bastardos que fallan en complacer a sus parejas por lo que se pudren de envidia y no tienen nada mejor que hacer---

— ¡PFFFT! —Cady se ríe—Creo que me excedí en ese juicio. No puedo creer que aún lo recuerdes---

Recuerdo todos y cada uno de los días que he pasado contigo. El juicio parece algo de ayer a comparación de esos días en que no podíamos estar en la misma habitación sin discutir.

—No es por presumir, esposa. Pero tu novio además de ser bendecido por tanta belleza, tiene una audición perfecta y excelente memoria—Sonrío maliciosamente mientras levanto su cuerpo—Por ejemplo, también recuerdo perfectamente el cómo alabaste mis habilidades para hechizar tu coño hasta dejarte muy complacida.

¡PAF!

Cady cae sobre la cama mientras mis rodillas hunden la cama atacando como una bestia a su presa.

—Ery...

¡SLAP!

—Parece que ya has olvidado todo lo que te enseñé—Vuelvo a palmear su trasero—Tendré que pasarme toda esta larga y muy fructífera noche recordándote cómo tienes que llamarme, así como debes vestir antes de dormir.

Primero me ve con sorpresa, luego su sonrisa se forma de un solo lado mientras me regresa una mirada seductora.

—Tal vez si debas reformar a esta chica mala.

Abro mis ojos por la impresión como unos inmensos platos, incapaz de creer a mis propios oídos ¡Con eso es suficiente para volverme loco!

—Vas a gritar mi nombre hasta que no puedas dejar de decirlo, novia.

—Oblígame, Alfa.

— ¡Amo los desafíos!

Sobrepuestos, ella y yo unos meses atrás peleamos sin poder comprender al otro, mientras que los gemidos y gruñidos resuenan cubriendo todo vestigio del pasado hasta convertirse en un solo presente.

—Aah... Gian, justo ahí... Hmmm...

Beso su cuello mientras libero una pequeña risa de satisfacción, finalmente dijo mi nombre.

Mis dedos exploran su humedad acariciando cada pliegue. Acaricio muy suave y lentamente, por supuesto lo hago completamente a propósito.

— ¡Deja de hacerte el tonto, dámelo! 

Mis dedos se detienen, Cady me ve como si quisiera morderme el cuello con molestia.

— ¿Qué quieres, novia? Dilo o no lo sabré. 

— ¡Lo quiero dentro!

Suspiro, saco mis dedos que dejan el sonido igual que destapar un corcho.

—Eso no explica nada, si no me lo dices no sabré lo que debo meter---

Como si hubiera adquirido una inexplicable fuerza me empuja cambiando la posición para ser ella quien quede sobre mí.

— ¡Tú pene! ¡Mételo aquí dentro, justo en mi vagina que has dejado ausente tantos días!

Justo cuando creo que no puede sorprenderme más mordisquea sobre su marca en mi cuello. Las descargas en mi cuerpo dejan un cosquilleo placentero mientras libero un sonido gutural.

—A mi novia, pareja y Luna le daré todo lo que desee---

'—Alfa.'

Milo se mete en mi cabeza fastidiando mi gran momento.

'—No quisiera interrumpir, pero esto va más allá de mi capacidad como Beta.'

— ¿Gian?

Milo me habla con una preocupación demasiado grande como para ignorarlo. Maldición, justo cuando comenzaba lo mejor. Después de ver el cadaver de Ferdinand no quisiera ver más de mis guerreros atacados uno a uno por esos demonios chupa sangre. 

De manera automática me levanto de la cama y busco entre el remolino de telas mi propia ropa.

— ¿Ocurrió otro ataque? —Cady cubre su cuerpo con la manta mientras termino de subirme el pantalón.

—Es el campo de entrenamiento, se prendió fuego.

Lo extraño de todo esto es que les es imposible apagar el incendio. Tengo un muy mal presentimiento con todo esto.

CREAK

La cama rechina, Cady baja de un salto y sin esperar a que le responda busca su ropa y se viste inmediatamente con algo cómodo y holgado.

—Llévame contigo—Me dice decidida.

***

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El campo de entrenamiento no está lejos pero cada minuto cuenta, Cady sugiere que usemos la opción de transportarnos directamente allá y no perder tiempo.

Ella tiene razón.

Cady presiona los botones transparentes y planos, quisiera decirle que puedo hacer lo mismo pero eso no es posible. Antes de que termine el conteo regresivo ella me abraza hasta que una luz nos rodea.

En cuestión de segundos pudimos pasar de la habitación hasta unos pasos cerca del campo de entrenamiento. No podríamos explicar a los guerreros si nos vieran aparecer de la nada por lo que es mejor ser discretos.

Esto no parece un incendio normal. Intentamos de todo, no se apaga.

— ¡No lo hagas! ¡Tú y Chiara aún no se recuperan---!

—Chiara dijo que puede y yo también confío en ella.

Me basta con un solo vistazo para saber que es imposible discutirlo, bien, si eso desea no me opondré. Lo que me resta es deshacerme de testigos, Milo ya lo sabe todo pero Jerome está completamente ignorante ante todo esto.

—Gamma Stronghold, aleja a todos, que ninguno se quede. Vigila cualquier acto sospechoso entre ellos y reporta cada minuto lo que estén haciendo.

Jerome no cuestiona nada, acata las órdenes sin pensarlo dos veces, es completamente leal a mí.

En el momento que Cady toca el fuego y lo absorbe dentro de su cuerpo se revela algo aún más aterrador.

El cadáver de tres guerreros, que no pertenecen a mi manada pero que fueron brutalmente asesinados, muestran unas heridas profundas en el pecho. Han grabado hasta dejar cicatrizar con su sangre en el primer cuerpo un "2" del pecho al estómago y un "0" en el otro seguido de la palabra "Días" en el tercero.

Horrorizada, Cady lleva la mano a su boca sin poder ahogar el grito. Aunque no es la primera vez que ve una muerte violenta le ha dado una fuerte impresión.

— ¡Gyaaah!

—¡No lo veas, Cadenza!

20 DÍAS.

Es el mensaje que forman los tres cuerpos unidos.

Milo tambien mira sorprendido el nivel de crueldad con la que esas sanguijuelas han privado de su vida a esos hombres lobo. Jerome y los guerreros llegan con una carretilla llena de cubetas de agua que cae con estrépito cuando se encuentran ante ese mensaje que nos amenaza con una cuenta regresiva. 

Maika Maese

"20 Días" el enemigo ha dejado claro su amenaza. El guerrero poseído menciona que no les interesa por ahora el regreso de su duque ¿Entonces de quién es ese mensaje? La cuenta regresiva comienza. Cada vez hay un comportamiento más agresivo y directo por parte del enemigo. Secretos y más secretos se van develando para el joven Alfa quien no tiene idea de cómo sobrellevar todo el peso por si solo cuando los recuerdos y vestigios de unos días infernales comienzan a revivir como otro obstáculo para dificultar su camino.

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