Mundo de ficçãoIniciar sessãoActo I-Rechazo~
Después de que sus palabras me robaran el aliento parando por un fragmento de tiempo mi corazón, una segunda ráfaga de luz nos ilumina.El segundo rayo no tiene sonido alguno, pero es más aterrador que el primero porque su luz siniestra señala en Ery aquello que me exclama “peligro” una sensación tan fuerte que puedo escuchar el sonido silencioso de aquel rayo retumbar en mi interior advirtiendo que huya antes de que sea demasiado tarde.
— ¿No estás haciendo todo al revés, Alfa bobito?—Aunque intento sonreír, mantener mi máscara, mi voz tiembla delatándome.
—El orden no importa, Cadenza—Me responde sereno.
Suspiro, son las palabras que necesitaba para liberarme de esta opresión que me sofoca. Nada ha sido normal desde el principio, ni siquiera esto que cree sentir, algo como eso no debería existir jamás.
—Ya somos esposos Ery---
—Sabes perfectamente la clase de “esposos” que somos, también estás consciente de que mi deseo no es un estúpido vínculo de ficción sino algo real.
—Con alguien como yo, quien viene de otro mundo, nada puede ser “real” estás confundido.
Un gruñido me hace estremecer.
— ¿De nuevo vas a negarme que te amo? ¿Crees que soy tan estúpido como para caer por alguien como un torpe error?
—No, estoy segura de que lo que crees sentir es real---
— ¿Pero?—Me interrumpe, su voz es algo tosca como si quisiera contener entre sus dientes su verdadera reacción al darme beneficio de la duda—Quiero escuchar qué otra escusa tienes ahora, Cadenza.
Otro rayo insonoro nos ilumina.
Trago saliva y dejo que mi máscara hable por mí sobre una aparente tranquilidad a pesar de que estoy temblando.
— ¿No es divertido como están las cosas ahora? No necesitamos darle un falso nombre a la relación que tenemos, somos aliados---
—Si vuelves a llamarme tu amigo y aliado como una tonta forma de evadirme, juro que no seré blando contigo para hacerte soltar la verdad.
—Lo que quiero decir… Ery, disfruto mucho de tu compañía y tú claramente también disfrutas de la mía, ambos nos beneficiamos mutuamente, tú puedes saciar tus deseos y yo los míos---
— ¿Entonces solo quieres follar conmigo?—Niego con la cabeza mientras me gruñe, Chiara también lo hace—Eso estás queriendo decir al hablar de saciar tus deseos.
—“Follar” es una palabra un poco tosca ¿no crees? Simplemente llamémosle a esto “amigos con derecho” así de simple, sin ataduras.
Nuevamente me gruñe.
— ¿Qué quieres decir con eso, Cadenza? ¿Vas a usarme? Seré solo tu receptáculo para cuando tengas ganas ¿Eso deseas?
— ¿No es eso conveniente para ti, Alfa?
Ery tuerce la boca tragando lo que sea que iba a decirme, aprovecho esa oportunidad para persuadirle de esto que no debe nacer jamás.
—Deseas mi cuerpo por el vínculo y yo te deseo a ti por lo mismo, no puedo negar lo que provocas en mí, Pero no es más que lujuria e instinto.
Ery cierra el puño, en su garganta emite un sonido gutural animal y primitivo.
—No quiero nada más. Me iré lejos de todos modos. Esto solo será temporal. Cuando Candace regrese ni siquiera recordarás que me fui, podrás disfrutar de su unión como se debe o puedes gozarlo con Freya me da igual---
Nuevamente me gruñe.
— ¿Y si eso no es lo que yo quiero?
—Entonces estamos de acuerdo en que no volverás a tocarme a menos que sea estrictamente necesario.
—Bien, si lo que quieres es usarme, hazlo. Pero esos son por entero tus deseos. Te quiero como un hombre a su mujer, como mi otra mitad. Incluso si me niegas yo continuaré con este sentimiento que se llama amor, nadie me convencerá de lo contrario. Ni siquiera tú.
—Prefieres vivir en una mentira---
Él me gruñe con suavidad.
—Entonces viviré la mejor mentira de mi vida. Si esto es falso prefiero quedarme ciego ante la verdad hasta el final que pasar un minuto más negando que---
—No quiero eso.
—Entonces elígeme y hazlo verdad. Ámame, déjame estar a tu lado.
Primero me dice una cosa luego otra, un momento me asegura que soy libre y parece resignarse a nuestro respectivo destino mientras que al otro vuelve a ser ese Alfa posesivo que quiere marcar su territorio conmigo.
—Dijiste que no es necesario que te elija.
—Tienes dudas.
—No estoy dudando.
—Claro que lo haces, es por eso que quieres disfrazar lo nuestro al reducirlo a tener sexo y utilizarme.
De nuevo, un rayo insonoro nos ilumina pero puedo escuchar su verdadero sonido impactar en mis huesos. El silencio que precede es demasiado insoportable. Él suspira y vuelve a sonreírme, intenta acariciar mi mejilla pero soy más rápida para evadirlo.
—Si aún no puedes decidirte esperaré, todo lo que creas necesario—vuelvo a evadirlo cuando intenta tocarme nuevamente—De acuerdo, úsame todo lo que quieras, deséame, bésame, tengamos sexo hasta que quede impregnado en tu piel y solo puedas olerme a mí. Siénteme hasta que pierdas el control de ti misma, deja atrás la razón ante la embriagante locura que me provocas. Y luego, se mía para siempre.
Esta vez el rayo en el cielo si tiene un sonido ensordecedor. Estrujo con fuerza mi mano contra el pecho y cierro los ojos, al menos de algo estoy completamente segura.
—Voy a regresar, Ery. Nunca voy a cambiar eso, no solo se trata de mí. Tengo mucho por hacer, personas que no podrán avanzar si no regreso pronto---
—Vete entonces, haré que tú deseo se cumpla. Te daré todo lo que quieras, luego me iré contigo.
Otro rayo resuena con fuerza.
—Sabes que eso no es posible.
—Entonces mátame—Un rayo más sonoro que el anterior golpea con demasiada fuerza en el cielo como si estuviera furioso—Un lobo rechazado por su pareja es un muerto en vida de todas formas. Al menos no sufriré por anhelar lo que no pudo ser y vivir el resto de mis días arrepintiéndome por no intentarlo, sin un solo recuerdo tuyo con el cual aferrarme a continuar porque no me has dejado lo suficiente para saber que me amas incluso si estás lejos.
¿Por qué es tan insistente? ¡Amar es algo demasiado delicado como para decirlo con esa convicción ciega!
—Ery, no puedo.
—Solo eso te pido, Cadenza. Dame tus días aquí, algo real, seamos una verdadera pareja. Sé mía aunque sea por tiempo limitado.
—No necesitamos hacerlo más real.
—Es necesario—Reitera—Debemos darle un nombre a lo que sentimos, Cadenza.
—Ya tiene un nombre, Ery---
—Sabes que eso no es cierto.
Suspiro con gran frustración.
—Deja de complicarlo.
—Déjame amarte—insiste.
—Acepté que me amas, es suficiente.
—Hasta que no aceptes mi amor no es suficiente.
¡Es un necio! Pero yo sé por qué Ery se comporta así, tuvo una infancia demasiado tortuosa, Por eso aprendió a ser necio y arrebatar lo que cree desear, sé cómo reacciona cuando se enfada si no uso las palabras adecuadas así que debo mantener la calma, frenar sus impulsos.
—Eso no tiene importancia mientras---
—Me está matando, Cady.
La luz de otro rayo nos ilumina en el silencio sepulcral que esas palabras han dejado hasta que él continúa cada vez más intenso al hablar.
—Por las noches agonizo tu partida, cada maldita noche—Toma mi mano que apoya a su pecho—Al amanecer la sensación de vacío crece, me cuesta evitar está ansiedad que anhela algo más grande, más profundo... No es impronta pero es cada vez más insoportable.
—Entonces deja de amarme—Le digo intentando liberar mi mano de su agarre sin ningún éxito pues me ha estrujado la muñeca con mayor fuerza.
—No puedo.
— ¿Por qué? Si es algo que te hace daño---
—Amarte me llena de vida—Su voz es serena a pesar de la seriedad en su rostro, su mirada me analiza llena de fuego y deseo.
¿Escuchas la contradicción? Le digo a Chiara sin recibir respuesta. Mal momento eligió para quedarse callada. Solo podré librarme de este embrollo si logro convencerlo de que esto no tiene futuro.
—Dices que amarme te está matando y luego aseguras que te llena de vida. Decídete de buena vez.
—Amarte es lo más hermoso que me ha pasado y también lo más doloroso.
—Entonces detente, no vale la pena ese martirio.
—Lo vale cada segundo.
—No te entiendo, cómo puedes...
—Al momento de pensarlo es más lo que me llena de dicha que los momentos dolorosos. Me vuelve un mejor lobo, alguien que deseo ser para poder merecerte.
—Ery... No puedo.
Dios, es demasiado difícil responderle con esas palabras. Me evito verle a los ojos porque sé que acabará por desarmarme con esa mirada penetrante llena de sentimientos intensos y profundos que amenazan con ahogarme al arrastrarme a lo más profundo de su mar nocturno.
Él, aprovechando mi único momento de debilidad cuando he descuidado mis defensas, ha vuelto a capturar mi mejilla obligándome a cruzarme con su mirada. De nuevo un gran rayo luminoso cruza sin emitir sonido alguno hasta que sus palabras se funden con el poderoso trueno al finalmente caer.
—Solo eso te pido, Cadenza. Dame tus días aquí, seamos una verdadera pareja. Sé mía aunque fuera por pocos días o unas cuantas horas lo que te reste aquí.
El retumbar es tan potente que siento mis piernas perder su fuerza y mi cuerpo temblar hasta los huesos.
—Quiero ser tu novio.
Esta vez no hay trueno ni relámpagos pero puedo verlos en sus ojos, me arrastra hacia él acercando sus labios, la cercanía es lenta hasta que finalmente recupero mi cordura impidiendo con mi mano ese beso que puede significar el fin del mundo para mí.
—No… No puedo permitir que vivas una mentira.
Mi respuesta es acompañada por otro trueno en el cielo.
— ¿No sientes lo mismo? ¿Como si hubiera un vacío dentro de ti que se llena cada vez que nos unimos aunque fuera con un solo beso?
Si, lo siento... Cada vez que nos besamos puedo sentirlo, como si me completara y después de que termina el acto ese vínculo crece más hasta el punto de atarme a él como un grillete. Por supuesto ninguna de estas palabras sale por mi boca mientras muerdo mi labio.
—No—Miento con una voz seca aunque me desgarra por dentro —Me atraes sexualmente. No siento nada más por ti.
—Mientes... sé que el amor no es algo sencillo de aceptar para ti pero lo prometo, haré que estos días que quedan sean---
No, Ery—Le digo firme utilizando la única máscara que me mantiene segura esperando que no se desmorone frente a él—No podemos.
— ¿No puedes dejarte llevar y ya? No te estoy pidiendo que me ames de vuelta, solo que me permitas intentarlo---
—Tienes un vínculo con Candace, no conmigo. Entiende, quieres que nos mintamos a nosotros mismos. Sería un placebo.
Los ojos de Ery se abren al mismo tiempo que otro rayo de gran poder y sonora presencia ilumina la forma de su iris a pesar del color oscuro.
—No es una mentira que te amo…—Me dice muy quedo casi perdiendo fuerzas.
—Crees amarme. Cuando todo regrese a la normalidad sabrás que Candace es tu destino y yo, solo seré un pequeño recuerdo o tal vez ni siquiera me recuerdes para entonces. Ery, terminemos con esta gran farsa antes de que acabemos por hacernos daño.
— ¿…Daño...?—Pregunta a regañadientes—Te atreves a llamar lo que siento por ti... ¡TCH! No importa, te demostraré que es genuino.
Acerca su mano a mi mejilla, estoy segura que quiere besarme, de inmediato salto hacia atrás llena de temor pues la máscara que he mantenido por tantos años comienza a llenarse de fisuras.
— ¡Es un placebo! ¡Comenzaste a sentir "eso" porque me ves como algo celestial que te ha salvado del infierno!—Parecen más palabras que me dirijo a mí misma— ¡No soy un ángel ni tampoco tu salvación, Ery!
— ¡No necesitas salvarme! ¡Soy lo suficiente poderoso, puedo curarte, puedes descubrir conmigo lo hermoso que puede ser enamorarse!
— ¡Me niego! ¡Jamás voy a enamorarme, mucho menos de ti, Ery! ¡No debo ni tú tampoco!
— ¡Demasiado tarde, Cadenza! ¡Yo te amo! ¡Maldición! ¡Te amo tanto que duele!
— ¿Lo ves? El amor no es algo bello, está lleno de espinas, solo trae sufrimiento. Todos aquellos que se enamoran se condenan... No quiero que te condenes por una mentira que terminará pronto, Ery---
—¡No es ninguna mentira lo mucho que te amo, Cadenza!
—Crees amarme porque soy lo único que conoces…
— ¡No creo amarte! ¡Te amo, te amo demasiado! No me importa si no puedes aceptarlo todavía. Podemos hacerlo poco a poco, como una pareja de verdad.
Chiara intenta impedírmelo, me advierte que no me deje llevar por los impulsos y cuide mis palabras pero estas comienzan a salir por si solas hasta desbordarse sin control.
— ¡Yo no quiero ser tu pareja! ¡No deseo amar jamás! ¡Prefiero estar sola que doblegarme a una vida de sufrimiento helado cuando ese calor se apague! ¡Es una maldita ilusión! ¡Una vez llega la cruda realidad la caída del cielo al infierno es demasiada!
— ¡Mi vida ya era el infierno! ¡Cuando llegaste dejó de serlo!
— ¡Dejó de serlo porque descubriste que puedes hacer mucho más que vengarte, Ery! ¡No tengo nada que ver con lo que eres!
— ¡No tienes que ver con lo que soy! ¡Pero me haces desear ser mejor! ¡Maldición! ¡Cadenza, eres lo más hermoso que me ha pasado en la vida!
— ¡Quizá yolo sea para ti, pero tú para mí no! ¡Cuando llegué aquí fue el peor y más bajo momento de vida! ¡De haber sabido que terminaríamos en esta situación te habría evitado…!
De inmediato tapo mi boca al escuchar esas últimas palabras salir de mi boca y con otro potente rayo nuevamente me he percatado que me he pasado demasiado del borde con lo que le dije.
Ery tampoco reacciona tranquilamente cuando me gruñe con fuerza.
— ¡¿Lo peor de tu vida?!—Su voz es gutural y salvaje— ¡Bien! ¡Haré lo que deseas, no volveré a decírtelo!
Ery gruñe y habla a regañadientes mientras camina de lado a lado mostrando su ansiedad al barrer con su mano el fleco en su frente sin dejar de fruncir el ceño.
— ¡Un placebo...!—Respira hondo e intenta calmar el tono de su voz—Crees que es una mentira que te arrastra hasta el infierno, pero la mayor mentira e infierno en mi vida fue negar lo mucho que...
Me mira, esta vez sus ojos brillan, hay soledad, dolor y… lágrimas.
— ¡Te amo...!
—Doy más pasos hacia atrás encontrándome con la orilla del acantilado. Antes de caer Ery me toma del brazo y me jala hacia él, mi rostro toca su pecho y el latido de su corazón palpita en mis oídos hasta acelerar el mío.
—Ery, por favor, no sigas…—Él me abraza callándome por completo al sentir el temblor en su propia mano que se aferra a mi hombro rodeandome con fuerza. Su otra mano sostiene mi cabeza por la nuca.
— ¡Te amo! ¡Te amo, te amo, te amo! ¡Maldita sea, te amo, Cadenza!
Forcejeo, intento con todas mis fuerzas pelear contra su abrazo que cada vez es más insoportable, lentamente mis defensas caen hasta que mis manos dejan de pelear contra su espalda y sus pesados pectorales.
—Ery… no necesitamos de una ilusión para----
— ¡¿Una ilusión?! ¡¿Acaso una ilusión duele como si te apuñalara el corazón cada vez que a quien amas te rechaza, te llama su amigo y compara lo que sientes con un estúpido placebo?!
—Ery...
—Tienes razón…Amarte debe ser una maldición. Un castigo de la Diosa por mis actos egoístas, porque me dejé llevar por el odio, por burlarme en la cara de mi abuelo, muerto por si fuera poco... Porque negar que el amor existe.
Su abrazo se debilita liberándome lentamente.
—Así que me ha castigado con un amor que no me acepta, alguien que se irá lejos de mí sin dejarme siquiera el recuerdo de ser amado una sola vez.
—Ery...
—Lo entiendo, no es tu culpa lo que yo sienta por ti. Fue algo completamente mío. Me enamoré sabiendo todo eso. Descuida, no deseo incomodarte al insistir en algo que claramente no te importa.
—Ery, por favor... yo...
—Cadence Beckham, Te amo—Repite esta vez dejando resbalar una gran lágrima por su mejilla—Incluso si tú no sientes lo mismo, jamás me arrepentiré de que tú seas mi primer y único amor.
¿Por qué no tengo palabras para responder? Temo empeorarlo y a la vez temo a mi propia respuesta. Él me sonríe, no es una sonrisa de aquellas que me hacen tocar el cielo sino el mismo infierno al notar su tristeza hipnótica.
—Si pudiera haría la impronta, te tomaría para siempre así jamás te olvidaría, incluso si jamás regresas no me importa morir. Da igual, no ser correspondido es peor que dejar de existir.
Cada palabra se atora en mi garganta. Quisiera responderle algo pero mi mente está completamente en blanco.
—Prometo que desde ahora no volveré a molestarte con esto. Solo una última vez, permite que lo diga... Para que no me quede arrepentimiento alguno—Tuerce su boca en una pequeña sonrisa de resignación—Cadenza, la única verdad en mi vida, mi paraíso... lo más valioso que existe en el mundo eres tú.
Resuena un trueno. Ery intenta acercar su mano mientras cierro los ojos con fuerza enconchando mis hombros. Él retrae sus dedos cerrando en un puño esa intención.
—Cumpliré tu deseo, voy a ahogar este amor para ti. Prometo que no lo mencionaré ni una sola vez, seremos aliados como quieres, tendremos sexo cuando tengas ganas o para tus malditas misiones pero jamás seré tu amigo. La verdadera gran mentira es pretender algo que no seré nunca.
—Ery...
—No digas nada más, Cadence. Me queda claro lo que soy para ti, un maldito protagonista fastidioso que solo es un peldaño para que regreses a la superficie que te envió aquí para empezar.
No….
—Me niego a tomar ese papel.
¡No…!
— ¡Terrence...!— Él me detiene mostrándome su mano en señal de frenarme.
—Que me llames por mi nombre solo me hace sentir más miserable. Puedes dejarlo.
—Gian…
— ¿No es irónico? “El bendecido por los dioses” fue maldecido con la peor maldición de todas.
Por favor… No digas eso, me equivoqué.
—Vamos, te llevaré a la manada. Desde ahora evitaré cruzarme en tu camino, busca tus preceptos, encuéntralos y regresa—Su espalda es ancha cuando evita mirarme, nunca lo había notado—Te deseo felicidad aunque tú no deseas la mía.
—Ery… Yo no quería…
—Aunque me hayas pisoteado el corazón te lo agradezco, Cadenza.
Voltea a verme, Dios… El rostro que tiene, sus ojos inyectados en sangre mientras llora como nunca antes lo había hecho sin dejar de sonreír.
—Gracias... por ser mi primer y único...
Ery lo dice en voz baja casi inaudible "amor"
Sus pasos crujen en el pasto seco y árido, cada paso suyo repiquetea aplastando en mi pecho el remordimiento y palabras que quisiera gritar en este momento pero que cobardemente contengo.
Mi cuerpo entero tiembla, un gran aire gélido me atraviesa el pecho mientras pierdo las fuerzas en mis piernas cayendo finalmente al suelo desplomándome por completo con todo y una máscara rota en su totalidad.
'De todas las estupideces que has hecho y de todas las palabras hirientes que le has dicho, esta fue la peor'
Me reprocha Chiara con gran decepción.
Ery finalmente ha desistido de esa idea absurda, debería sentirme satisfecha. En su lugar tengo un gran peso en mi pecho y deseos de llorar.
¡AUUUUUU!
Un gran y poderoso aullido me hace estremecer como un escalofrío por la piel.
Un lobo negro de inmenso tamaño corre a gran velocidad, ni siquiera voltea a verme una sola vez.
Se detiene solo por un instante para liberar un gran aullido, un lamento que desgarra de mi pecho hasta las entrañas, mis ojos se abren y mis pupilas se dilatan al reconocer el sonido.
El mismo aullido, la misma voz, el lobo cuyo amor no correspondido me pareció cautivador, aquel que escuché hasta quedarme dormida deseando que pueda cumplir su anhelo.
De inmediato los recuerdos de esa noche comienzan a rebobinar en mi cabeza. Él se cubría los ojos, su salto por el barandal de la ventana desde varios metros de altura... Su aullido lleno de un sentimiento de lamento y melancolía.
Lo herí, acabo de herirlo de la peor manera.
Peor de lo que hizo su padre, peor que el abandono causado por la muerte de su madre... Peor que la guerra cruel y brutal dejando cicatrices en su cuerpo y su alma.
Mi respiración se agita, mi mandíbula tiembla mientras me levanto ignorando la debilidad en mis piernas entumecidas.
Corro hacia él con todas mis fuerzas, tan rápido como puedo hasta que piso accidentalmente su ropa en el suelo. Me detengo a verla, esta rasgada, ni siquiera se molestó en quitársela antes de tomar la forma de un lobo.
Abrazo la tela con fuerza y guardo esta con mucho cuidado en el inventario.
Luego, rápidamente me despojo de cada prenda que guardo en la misma ventana antes de cerrar el sistema y tomar también la forma de un lobo.
'— ¡Ery!'
Le persigo pero el continua avanzando.
Aumento la velocidad intentando seguirle el paso sin sentir cansancio, él no se detendrá con nada. Ni siquiera cuando lo llamo por enlace mental.
¡Lo siento! ¡Debí decirlo con más delicadeza! ¡No quería hacerte sentir de esta forma!
Por más que quiero decirle todo lo que se agolpa en mi interior no me salen las palabras ni puedo transmitirlo desde el enlace mental ¿Qué puedo hacer después de haberlo arruinado de esta forma? ¡Soy una tonta!
Continuamos corriendo hasta que una pequeña gota cae del cielo hasta la punta del hocico del lobo que soy ahora.
Después de esa pequeña gota comienza a desencadenarse un gran torrente que cae sobre nosotros.
Ery de inmediato divisa una cueva y se refugia dentro. Yo le sigo, no me dice nada ni siquiera con su mirada, tampoco me gruñe ni me impide entrar. Él me da la espalda sin dejar de mirar desde la entrada de la cueva, sentado, sin expresión alguna, viento y trueno soplan e iluminan sobre su pelaje. La lluvia que se ha desatado empapando todo a su paso comienza a caer con gran estrépito mojando debajo de sus patas.
Resignada busco un rincón apartado y oscuro donde pueda recostarme. Sacudo mi cuerpo para secarme, no sé hacerlo así que sigo empapada.
Un gran trueno ilumina la oscura noche, su luz me deja ver por un momento La forma lobuna de él acostado.
Algo se oprime en mi pecho, como si se fuera a detener mi corazón y tuviera un gran abismo en mi estómago.
La noche continúa agitándose por el frío viento y los truenos rezumban aumentando ese ambiente tenso y vacío.
Me acurruco y hundo mi cabeza entre las patas delanteras, lo miro desde esta distancia, jamás me había sentido como si hubiera cometido un crimen imperdonable como lo hago ahora. Vaya que hice demasiado en mi vida, pero esta vez también me siento herida y molesta conmigo misma por todo lo que le dije.
No habrá nunca marcha atrás para algo como lo que acabo de provocar.
"Te amo" su voz aun golpea en mis oídos como aquellos truenos chocando contra la tierra, escucho cada una de sus palabras que se repiten en bucle torturándome cada vez peor, con furia y fuerza, arrastrándome consigo hasta el más profundo abismo.
"Te amo, Cadenza"
Detente por favor…
"Te amo, no es ninguna mentira, Cadenza"
"Te amo demasiado"
"¿Acaso una ilusión duele como si te apuñalara en el corazón cada vez que te rechazan?"
Siento frío...
Si todo eso es una ilusión, se siente brutalmente real.
Algo dentro sopla como una ventisca helada que me provoca unas enormes ganas de llorar.
"Da igual morir" sollozo en silencio mientras pienso en su rostro y el dolor en su mirada. Quería limpiar esa lágrima y besar la comisura de su ojo. No lo hice.
"No ser correspondido es peor que dejar de existir"
Perdón...
“Aunque me has apuñalado el corazón”
Perdóname Ery, pensé que así te evitaría el dolor de la separación después. Pero solo te he herido más con esas palabras estúpidas llenas de mentiras.
Perdón...
“Gracias” Su sonrisa aún me quema. Hubiera preferido sus explosiones e insultos.
“Gracias por ser mi primer y único… amor”
No debiste enamorarte de mí...
Porque estoy podrida, soy incapaz de amar de vuelta. Cuando lo hago...
Solo puedo atraer la desgracia y destrucción de las personas que se acercan a eso que llaman amor.
Con otro trueno y una ráfaga de luz la cueva se convierte en la sala de espera en urgencias. La luz de operación en el quirófano ya no brilla en un tono escarlata, su luz se ha apagado al igual que las dos vidas que se perdieron esa noche.
"No pudimos salvarlos"
La voz de un hombre resuena también en mi mente, es al mismo tiempo que los “te amo” de Ery que continúan haciendo eco, unos que pronto son aplastados por las palabras de mi condena.
"Era un varón"
Veo a mi abuela enterrar su cabeza entre sus manos y llorar, veo con pesar el pequeño bulto ensangrentado de aquel ser que no pudo abrir los ojos y conocer el mundo, sigue envuelto en unas sábanas.
Mi hermano menor, el que nunca tuvo nombre ni tampoco un sepulcro.
Hasta ahora desconozco lo que sucedió con sus restos, cuando dejo flores para mi madre me evito pensar en él pero la culpa aún me carcome la existencia.
"Fue tu culpa" Dice la voz de mi padre torturando en mis oídos.
"Te amo" Dice Ery resonando entre esas voces del pasado.
"¿Odiarías a tu madre si te dijera que se enamoró de un hombre que no es tu padre?" El rostro de mi madre acariciando mi cabeza esa noche aún es vivido en mis recuerdos.
Ella, a quien veo en el espejo cada vez que se asoma mi reflejo. Luego el charco carmesí a mis pies y mi reflejo en sus ojos aterrados mientras la sombra de la muerte acecha.
“Camelia, eres tú” Ni siquiera podía contradecirla cuando me confundía con ella, Sarah creía que lo hacía por bondad, que me tragaba el dolor de que mi abuela me llamara por el nombre de mi madre porque estaba enferma, cuando en realidad lo aceptaba todo como una merecida penitencia.
"Te amo" La voz de él no deja de resonar y golpearme con gran fuerza mientras veo aquellas dolorosas escenas de mi vida. Ella amó a mi padre, mi abuela también amó a su esposo… Aquello que ellas llamaron “Amor” resultó ser un maldito infierno.
Mientras las palabras apasionadas de aquel lobo continúan rasgando mis pensamientos que declaran sobre aquel sentimiento traicionero, veo a mi padre con una mujer, Luego a Lina, la infidelidad de Billford Rizz justo frente a mis ojos. Las voces y gemidos de esa noche infernal en que perdí a mi abuela, al hombre culpable de ese momento incómodo insultarme como si hubiera sido yo la que se obligó a escucharlo.
Aunque era una tortura escuché esos sonidos del mal hasta el final, esperaba que con ello pudiera convencerme finalmente de que…
¿Amor?
Lo siento, nunca voy a enamorarme, además de que trae desgracia... yo no me lo merezco.
"Eres lo más hermoso que me ha pasado en la vida"
No soy hermosa, soy una horrible persona.
Igual que cuando vi a mi padre ser infiel a mi madre, le veo a “él” frente a la acera besando a Frida.
Al momento que pienso en ello una voz me sofoca con una dualidad.
Ery y Freya, la sensación de ira y mi deseo por destrozarla. El agua fría empapándome de pies a cabeza mientras aquella reprimenda me hace ver cuál es mi lugar ahí.
“¡Vete de aquí, Bruja!”
Los gritos de unos niños mientras la espalda de Eden Wolf me deja a mi suerte.
Los hombres son crueles.
“¿Crees en las brujas, Cadenza?” Dice mi abuela acariciando mi cabeza como si me contara un cuento de hadas antes de dormir “Se dice que un ancestro nuestro maldijo a un hombre al hacer que aquella persona a la que ame perezca y sus hijos también tengan el mismo destino, como castigo los dioses le maldijeron también”
“¿No hay manera de romper la maldición, abuela?” Digo con una infantil curiosidad.
“Si, la maldición Beckham solo afecta a las mujeres, por eso solo pueden nacer mujeres que repitan la maldición al elegir malos hombres. Cuando nazca el primer varón será porque una mujer maldita pudo romper el ciclo al encontrar un buen hombre”
De nuevo mis pensamientos me llevan hasta la sala de espera del hospital, mi abuela sin poder contener sus lágrimas mientras espero un milagro que jamás llegará.
“Hicimos todo lo posible”
"Era un varón"
Si esperaban un niño… significa que mi padre no es un mal hombre ¿cierto?
Fue por eso que lo soporté por años, incluso si ese hombre no hacía más que pasarse en apuestas y bebiendo.
Si yo no hubiera interferido, mi hermano menor habría nacido, la maldición finalmente habría terminado.
“Era un varón”
El eco resuena una última vez antes de cerrar mis ojos. Finalmente mis párpados han cedido perdiendo toda esperanza, continúa mostrándome recuerdos dolorosos hasta quedarme dormida. No tengo sueño, pero desearía poder dormir y jamás despertar para evitar pensar en lo que haré mañana así no tendré que verle a la cara ni sentirme como si me desarmara por completo con una sola mirada suya.
Hay palabras que hieren y momentos inoportunos, una declaración (quizá en un mal momento) y una respuesta llena de temor fueron el resultado de aquella confesión de amor. Ella no estaba preparada para semejante bomba y él no estaba preparado para una negativa de ese tamaño. No hay culpables tampoco. Los dos observan desde la cueva la lluvia que representa perfectamente sus sentimientos alterados al mismo tiempo que cada uno se pierde entre sus pensamientos pues ninguno de sus lobos quiere hablar al creerlos responsables de aquella riña...







