Mundo ficciónIniciar sesiónActo III –Redención~
Aunque la piedra que Ery consiguió quien sabe de dónde resultó ser muy útil, tengo algo que quiero mostrar a todos, fue lo que acabó por convencer al contrato de que esta relación y vínculo no merece ninguna redención para Billford.
—Llamo como testigo a Gabriella Barret—Mi voz resuena entre el silencio del bosque y aquellos presentes que escuchan atentos cualquier indicio de chisme jugoso para saborear más tarde.
Después de un silencio de casi un minuto Gabriella Barret se ríe a carcajadas.
— ¿Por qué habría de obedecer a una Luna destituida como tú? Este juicio es para que Lina pretenda ser la víctima, pero es tu plan vengarte de una pobre sirvienta como yo, quien no hizo más que amar a un guerrero que lamentablemente la Diosa no quiso darle.
Que asco, no solo es una maldita amante, tambien habla en tercera persona la desgraciada.
—Si vuelves a dirigirte a mi esposa, pareja y Luna de esa manera tan poco respetuosa te enviaré a las mazmorras—Dice Terrence en advertencia dejando a Gabriella pálida.
— ¡Luna Belcher, usted es quien debería decidir no ella!
Ery gruñe, tengo que mirarlo a los ojos y enviarle un mensaje mental de que todo estará bien para calmarlo. Rápidamente se tranquiliza aunque no parece conforme.
— ¿Perdón?—Responde Freya con una indiferencia tal como si le hubiera hablado un mosquito.
—Usted es una de los sabios del consejo y también nuestra legítima Luna, no me parece justo que me llamen para interrogarme.
—Al parecer no escuchaste ni una palabra de lo que dije antes. NO SOY TU LUNA ni me interesa defenderte.
— ¡Es la legítima Luna! ¡Incluso si la Diosa emparejó a esa—me señala—usted es la verdadera prometida!
—Bien, digamos que soy tu Luna. Ve y se testigo, es mi orden—Responde Freya limando sus uñas.
Aunque no me agrada Freya Belcher no puedo negar que su porte y elegancia son algo que impone respeto.
—Ya escuchaste a tu “legítima” Luna, deja de hacer a todos perder el tiempo y sube—Dice Ery con una voz seca e inexpresiva.
Gabriella hace una rabieta, se cruza de hombros y patea el suelo como si fuera una cría de 8 años de edad mientras se sienta a regañadientes negándose a verme directo a los ojos.
—Gabriella Barret ¿Juras ante todos decir la verdad y nada más que la verdad?
— ¿A qué viene eso?—Me responde aun volteando hacia otro lado.
—Es mi primera pregunta. Responde.
—BARRET, RESPONDE A TU LUNA—Dice Ery de nuevo con una voz seca pero autoritativa.
—De acuerdo “Lo juro”—Responde haciendo una mala imitación de mí levantando la mano.
‘Esto sería más rápido si tan solo usaras el comando de Luna, incluso esa suripanta debe obedecer a las ordenes absolutas’
Eso ya lo sé, sé que te parece complicado todo esto, pero todo esto me sirve para armar su gran caída. Cree en mí, Chiara. Esa actitud suya es otro clavo en su ataúd social.
—Señorita Barret, el acusado, Billford Rizz afirma que la relación de ustedes no es lo que parece ¿Puede decirnos con sus propias palabras el cómo le llaman a lo que son ustedes dos?
—Billford es el esposo de mi mejor amiga, el cual fue injustamente emparejado con ella.
— ¿Por qué le parece injusto?
—Porque debió ser mío y la Diosa no fue generosa conmigo al privarme de una pareja destinada.
Una sonrisa se curva en mis labios, la tengo justo donde yo quiero.
— ¿De verdad cometió tal injusticia?—Respondo fingiendo incredulidad.
— ¡¿Acaso está sorda?! ¡Briella ha dicho exactamente lo mismo que afirmé!
—Descuida, te daremos tu debida atención cuando termine mi interrogatorio, Billy Dilly.
— ¡DEJA DE LLAMARME ASÍ, PERR---!
Ery libera un gran e intimidante gruñido, Bill cierra la boca de inmediato. Ignorando a los corajes y rabietas de Billy me dirijo a Gabriella para continuar con el interrogatorio.— ¿Cómo fue que pasaron de ser esposo y amiga de la señorita Lina a unos amantes?
—No queríamos engañar a de Fritz, sucedió por accidente. Billford estaba en celo y su lobo fuera de control, cuando todo terminó había tomado mi primera vez. Después de eso quisimos pararlo pero fue demasiado tarde, disfrutamos mucho del otro y fue cuestión de tiempo para---
—¡¡¿Y qué hacías con MI esposo?!! ¡Debiste avisarme de su problema en lugar de “sacrificarte” por él!
Lina la señala acusándole con dedo firme. Gabriella, con una sonrisa cínica, le responde que una cosa llevó a la otra y que "fue una atracción imposible de calmar" La joven de Fritz contiene sus lágrimas mientras me envía un enlace mental, esto acaba por alimentar mis sospechas.
—Lina, si estás celosa no deberías aceptar este sin sentido. Si prometes que serás obediente podemos permanecer como esposos---
— ¡Tú cállate, Billy Dilly!
—¡¿Tú tambien te atreves, Lina?! ¡¿Así es como respetas a tu esposo?!
— ¡Respeto el que me debes por el tiempo que me llevas haciendo estúpida!
— ¡No exageres, Lina! ¡Briella y yo no tenemos nada! ¡Nuestra relación es solo algo temporal hasta que---!
Doy unos golpes a la tierra con el tacón de mi bota, interrumpo un poco y observo al frente, finalmente llegó mi verdadero testigo.
— ¿Temporal? Parece que no solo te engañó con su "virginidad" también mintió al afirmar no tener pareja destinada—Los pasos pesados llaman la atencion de todos.
Un joven lobo, de unos 20 años pero de gran masa muscular y piel bronceada se asoma entre el público. Gabriella Barret palidece al instante.
— ¿Qué…?—Pausa y su mirada de horror desaparece un momento— ¿Qué haces tú aquí?
— ¿Quién es ese, Briella?—Pregunta Bill con cierto desdén.
El joven lobo camina a pasos largos hacia Gabriella. Ery me ve con la misma pregunta queriendo salir de sus labios, sonrío levemente y le guiño un ojo para después llevarme el dedo índice a los labios como un travieso secreto que estoy lista para revelar.
—Gabriella rechazó a su pareja destinada. Un omega, sirviente de otra manada igual que ella. Las segundas oportunidades son algo muy raro que suceda por tanto sus posibilidades de encontrar a su supuesta pareja destinada es casi nula.
El joven muerde su labio, aún permanece el dolor de su rechazo fresco a pesar del lapso de un año que ha pasado desde entonces.
La verdad se revela ante todos, Dos años atrás Gabriella si había encontrado a su pareja destinada en un lobo que había llegado a la manada como sirviente de un Alfa invitado desde la manada Luna Escarlata. Aunque es cierto que había perdido su virginidad no lo hizo con Bill sino con su pareja destinada a quien luego le desechó la posibilidad de seguirlo con una gran sarta de mentiras después de seducir a Rizz decidida a que merecía a alguien mejor. Le dijo que no podía abandonar a su familia y seres queridos, si, tuvo el descaro de mencionar a Lina entre sus escusas baratas.
Ellos dos continuaron viendose un año entero, por supuesto quien tenía la iniciativa y hacía todo lo posible para visistarla era el joven lobo quien enamorado aprovechaba cada pequeña oportunidad o descanso para buscarla. Así se mantuvieron un año con esa relación a distancia.
Cuando finalmente creyó tener asegurado al esposo de Lina, rechazó a su pareja destinada de la manera más cruel posible un año después, exactamente el día en que el joven celebraba su aniversario.
El silencio juzga perfectamente a esa maldita mujer y su ambición.
— Además, ella está embarazada.
— ¿Es eso cierto, Briella?—Pregunta Bill sin ningun placer ni gusto hacia tal revelación.
—Era una sorpresa, quería decírtelo de una manera especial en unos días por nuestro segundo aniversario.
Así es, dos años fueron infieles.
Esa es la información de Briella en el sistema de transmigración. Mi voz se eleva mientras revelo todo paso por paso.
—Billford afirma que este “pequeño desliz” surgió hace pocos meses, también que sería algo temporal hasta que “Briella” encontrara a su pareja destinada. Como pudieron presenciar todos ustedes, todo es mentira.
—¡Mentira! ¡Fue solo un año! ¡El primer año con Lina lo respeté todo lo que pude---!
—Billford Rizz, firma el divorcio—Pronuncia Lina a la distancia, su voz es decidida, su rostro le muestra un profundo disgusto.
Se escuchan los murmullos, todos ellos en contra de ese par de amantes descarados, las voces se cortan de manera repentina en cuanto un gran y sonoro gruñido los hace callar.
Es Thomas el lobo de Billford quien se ha salido de control e intenta atacarme, debido a las cadenas no logra hacer mucho cuando Lina corre hacia mí y me aleja de su golpe. Todos sueltan una bocanada ante la demostración de agilidad y poder que tiene la nieta de Fritz elogiando su técnica.
Ery al mismo tiempo usa su propia fuerza para contenerlo ordenando que vuelvan a encadenarlo.
—Billford Rizz, alguien desleal como tú que usa la violencia contra el débil y miente a su propio Alfa—gruñe—Alguien como tú no merece estar en mi manada.
Aunque parece sereno, Terrence emite un aura asesina.
—No se precipite, Alfa. Es deber del consejo dictar su sentencia---
Con nada más que levantando un solo dedo en advertencia, él los hace callar.
—Yo, Alfa Ery Avery te condeno al exilio.
Los ojos de él brillan como la sangre por su tono brillante escarlata, su voz parece más grave y su tono autoritario, es una orden de Alfa. Ni siquiera Belcher se atreve a contradecirle pues él es claro con todos, ha decidido la sentencia y nadie le hará cambiar de parecer.
— ¡No, Billy! ¡Alfa, tenga misericordia, estamos esperando un cachorro!
Gabriella salta hacia el sentenciado cubriéndole como si fuera su escudo. Ery ni siquiera siente un cambio de corazón ni parece importarle que un cachorro esté involucrado en esta disputa.
— ¿Misericordia? Le daré la misma que ustedes a la nieta de Fritz cuando decidieron traicionar el sagrado vínculo.
—Déjalo, Briella. Estás intentando razonar con el lobo del Infierno—Dice Billford recuperando control sobre su cuerpo mostrando una mirada llena de decepción que juzga al Alfa—Prefiero el exilio que seguir sirviendo a este Alfa usurpador que comenzó la desgracia de todos.
—Gabriella… ¿Por qué lo hiciste?—Pregunta Lina estrujando su pecho—Éramos amigas, ambas hablamos de la felicidad que sentiríamos al encontrar a nuestra pareja---
—Eso fue hasta que vi la injusticia de la Diosa—Responde Gabriella con una sonrisa irónica—Aunque ambas lo perdimos todo por el mismo Alfa, fuiste bendecida con una pareja como Billford, un guerrero de primer nivel y mejor posición mientras que a mí, la hija de un miembro del consejo exiliado, me entregó a un sirviente pobre y sin poder alguno, para variar de otra manada.
—Sigue siendo un sirviente como tú y yo, ni siquiera es beta.
—Tiene sangre Beta, Lina. Eres tan estúpida por defender al Alfa y a su Luna después de todo lo que nos hizo. Incluso Bill fue una víctima cuando envió a su padre a la guerra.
Thomas aulla con fuerza volviendo a tomar control del cuerpo de su humano, esta vez vuelve a forcejar suplicando a Lina. Su fuerza es tal que logra romper la cadena y liberar uno de sus brazos para alcanzarla. Ella no le tiene miedo, ni siquiera cuando le digo que es peligroso acercarse, ella me sonríe y como si fuera domadora de bestias acaricia el rostro de su esposo.
A pesar del desprecio que siente por quienes creyó alguna vez lo más importante en su vida, ve al lobo de Bill con gran ternura. En su mirada Thomas se tranquiliza viendo a su pareja reflejarse en sus ojos. Como un pequeño perro adolorido emite un aullido lamentable, es tal que me es imposible no sentir algo de tristeza al ver esa ruptura.
—Lina…
—Thomas, tengo que rechazarlos.
El lobo hace una mirada gacha y asiente.
—Te amo, Lina—aúlla como un lamento lleno de dolor.
—Nosotras también te amamos.
—Solo a mi pareja… perdón—Dice el lobo apenas conteniendo sus lágrimas—Podemos cambiar---
—Tuvieron un año para cambiar, Thomas. Después quien cambió soy yo.
—Ese día, Lina… no debió pasar.
—Pero pasó y nunca lo detuviste.
Thomas asiente, y sin consentimiento de Bill firma el documento con su propia sangre cortando con el filo de la plumilla en su muñeca.
—Solo mi pareja, para siempre.
Lina junta su frente a la del cuerpo humano que utiliza Thomas. Ella y su loba también lamentan la separación no por Bill sino por el lobo al que si le tienen afecto.
—En otra vida—Dice ella mientras pronuncia su rechazo en una voz suave y muy serena.
—Acepto tu rechazo—Dice Thomas y Lina se aparta de él mientras Bill y su lobo se retuercen en el suelo por el rechazo.
Ery me toma de la mano durante ese tiempo, la fuerza de su agarre parece una molestia contenida y a la vez una represión silenciosa. Debe ser un poco impactante para él presenciar el rechazo de una manera tan directa y que parezca una triste despedida.
Apenas pudiendo mantenerse de pie, los guardias lo obligan a levantarse y lo jalan con brusquedad. Hershey le entrega a Jerome una caja, contiene esposas de plata, el lobo de Billford ni siquiera muestra resistencia. Lina en ningún momento ha volteado a verlo, pero Billford si la mira con desprecio y desdén por momentos, luego con la nostalgia de Thomas como si supiera que acaba de perder algo que era muy valioso. Lástima que lo hizo demasiado tarde debido al dolor de su lobo.
Pero ese ambiente melancólico no dura demasiado cuando es fácilmente pisoteado por la misma amante quien persigue a Billford. Voltea de inmediato y se dirige a mi esposo con una boca torcida y frialdad en su mirada.
—Yo, Gabriella Barret reniego al Alfa del infierno y me rehúso a ser parte de su manada.
Ery asiente, su actitud parece cambiada mientras hace señas a su Beta.
Milo, Jerome y los demás guardias llevan encadenado a Billford para dejarlo en un lugar lejos de las fronteras de la manada y Gabriella le acompaña con una sonrisa triunfante a pesar de tambien llevar atadas las manos.
— ¿Crees conocerlo “Luna”?—Se burla—Si tengo una maravillosa satisfacción de todo esto es que finalmente Billford es mío mientras que tú, una Luna ignorante, no tienes idea del monstruo que tienes a tu lado y quien un día no se resistirá a su naturaleza de destruir y devorar incluso a su pareja.
Esa mirada, ese semblante, cada gesto me hace abrir los ojos mientras llega a mi una ola de recuerdos.
Ahora que mis recuerdos comienzan a aflorar puedo reconocer en dónde la había visto antes, fue mucho tiempo atrás, cuando apenas comencé a trabajar en Publicaciones Eardwulf…
Nunca supe su nombre, ni siquiera nos presentamos como era debido. Tampoco recuerdo exactamente cómo fue todo, pero estoy segura de que se parece a esa mujer. Aunque le doy vueltas en mi cabeza no logro descifrar por completo como era mi relación con esa persona ni el por qué era tan hostil conmigo.
‘A veces no se tiene una razón en particular para tener envidia de alguien u odiarle’
Me dice Chiara mientras se alegra de que todo eso haya terminado y que finalmente podemos enfocarnos en nuestra pareja para concebir un heredero. Hablando de él... Volteo a mi lado, le busco detrás de mí, a mi izquierda, derecha, ni siquiera parece estar cerca.
Terrence se ha ido.****
Han pasado dos días desde entonces, Ery no ha regresado ni siquiera a la habitación. Aunque ya he dado muchas vueltas por toda la manada buscando su olor o alguna pista que me lleve a él, todo rastro está completamente cubierto.
—Beta Milo, tú sabes en donde está ¿no es así?—Pregunto finalmente al no poder contenerme más.
—Luna, si el Alfa quiere estar solo no hay que molestarle.
Milo me sirve té de camelias, aunque él no lo ha mencionado me he percatado de que comenzó a servirlo cuando sucedió el asunto de Freya. No puede ser una coincidencia, él tiene esa orden y estoy segura, fue Terrence quien le ha dejado ese deber.
—Milo, una vez mencionaste que el Alfa no es alguien que sea expresivo ni le cuenta sus problemas a otros. Dijo que soy especial para él, al principio no entendía el significado de ser especial hasta que Ery me dijo que le gusto.
Me ha dicho muchas veces que me ama y no puedo evitar creer que me está tomando el pelo por cosas como esta. No lo dudo, me basta la respuesta en su mirada para entender que es "real"
—Quiere que confíe en él pero no confía en mí en lo absoluto—rasguño con mis uñas al retraer las falanges de mis dedos aferrados al calor de la taza.
—Confía en ti. Más que nadie, eres la única, Luna.
—No—Trago con amargura— porque si confiara un poco en mí no se escondería ni evitaría verme cuando se siente vulnerable.
—Puedo asegurarlo, como amigo, más que un Beta. Su mayor temor es exponer sus debilidades y que le odies por eso.
¿Odiarlo? Si alguna vez lo hice fue cuando apenas nos vimos por primera vez, después de conocerlo me es imposible detestarlo. Ni siquiera esa noche en que fue sincero y me confesó su secreto sentí algo parecido a eso ¡por el contrario! ¡tenía la brutal necesidad de abrazarlo!
—Él me dijo lo que hizo para ser Alfa. Incluso me habló de su madre y Remery— Milo me ve sorprendido—No lo odio ni creo que sea un monstruo, quiero entenderlo.
—A veces los secretos que llevamos son demasiado pesados, los mantenemos dentro para proteger a nuestros seres amados. Y eso debe entenderlo, Luna.
—¡Quiero entenderlo!—Observo mi reflejo en el contenido amarillo verdoso y mi ceño fruncido que poco a poco se suaviza— Si quiere que confíe en él, entonces que comience por confiar en mí... No le juzgaré, yo también tengo mis secretos... Deseo compartir con él lo que le aflige y liberarlo.
Milo guarda silencio mientras continúo rayando con mis uñas la taza.
—Quiero verlo—Digo en una voz baja sintiendo los fríos latidos en mi pecho.
Una mano masculina interrumpe el vacío en mis pensamientos tomando la taza de mis manos obligando a que lo vea a los ojos.
—Ya lo buscaste en la cabaña—Más que una pregunta parece afirmación.
—Sí, también en el campo de entrenamiento. En nuestra habitación, en el lugar donde descansa Luna Gudrun... Voy seguido ahí, esperaba encontrarlo…
—Hay un lugar más, pero no estoy seguro de que quiera verte todavía.
De inmediato una chispa de energía me recorre, es un pequeño hilo de esperanza.
— ¡Dímelo por favor, Milo!—Le miro a los ojos encontrando un temple serio.
—Ery quiere estar solo—Reitera y su voz por un momento me resulta irritante.
— ¡No voy a dejarlo solo!—Ambos nos sorprendemos por mi manera desesperada de responder, toso y modulo un poco el tono de mi voz—Siento aquí en mi interior que algo le sucede—suspiro—Incluso si no quiere hablar deseo estar ahí... para que él no se crea otra vez solo en el mundo.
Milo suspira.
—De acuerdo, pero en caso que lo pregunte después, no fui yo quien te lo dijo—Asiento y suelta una risita—Ese lugar es especial para él, lo cree un secreto pero yo sé todo de él como su mano derecha.
***
“En el viejo y abandonado edificio hay un anexo al laberinto…”
Cada palabra de Milo me golpea como una percusión, mis pasos se aceleran y mi respiración se agita.
Ery tiene un lugar secreto, su refugio, aquel donde no va con frecuencia salvo los días que se encuentra demasiado alterado.
Al ver el edificio siento estrujar mi corazón y mi aliento se vuelve gélido.
Es donde Gudrun estuvo en su tiempo de aislamiento. Su primer y único abrazo de madre e hijo. Temo que la puerta no se abra pero suspiro de alivio cuando esta se desliza con gran facilidad.
Él se encuentra ahí, observando una pintura de un hermoso prado lleno de girasoles y camelias. Sonrío pero ese pequeño esboso se borra de mis labios cuando noto que su olor a mar cítirico no está aquí, tambien que hay una ligera diferencia de estatura y que aquel presente no es mi Alfa. Es un Alfa, pero no el que busco.
—Alfa Sieg.
—Eres tú—responde con pocas palabras pero hay cierta amabilidad entre esa respuesta seca y su mirada que quiere aparentar ser gélida.
—Lo siento, creí que Él...
—No encontrarás a Terrence aquí.
Escuchar su nombre es una punzada más en mi corazón.
Suspiro, otra vez me quedé sin opciones para buscarlo. Milo me ha dado un lugar falso a propósito.
Su padre no lo llama Ery sino por su nombre, una pequeña parte de mí quiza crédula me dice que aquí está la respuesta, solo debo seguir buscando.
Sin importarme si Sieg se molesta por remover entre los objetos, busco aunque sea un pequeño rastro de su olor. Ni siquiera Chiara puede encontrarlo pues nos ha bloqueado en el enlace mental.
—No encontrarás nada aquí.
—....quería intentarlo...
—Si un Alfa quiere estar solo nadie debe interferir.
Mis ojos se abren cuando como un rayo me llega otra realización. Él sabe que su propio hijo está pasando por un momento dificil o que simplemente no ha aparecido en días.
— ¡Es justo por eso que él está solo! ¡Porque le culpan de algo que ni siquiera estaba en sus manos controlar!
¡Estoy harta! ¡Siempre que creo poder acercarme un poco a él vuelve a cerrarse! Creí que todo estaba bien la mañana del juicio, su comportamiento era otro, más afectuoso…
Algo debió pasarle, debe ser algo lo suficiente malo como para encerrarse de nuevo y evitar verme.
Aunque sé que es un necio no pienso rendirme ¡No quiero!
— ¿Y qué hará su Luna cuando lo encuentre? ¿Forzarle a que diga lo que quiere? Un Alfa no necesita de la compasión de nadie—Me cuestiona Sieg sin dejar su cara de póker a la que quisiera golpear con fuerza.
— ¡Él sí! ¡No compasión, sino alguien que esté a su lado y pueda escucharlo cuando se sienta listo para hacerlo! ¡Desde que nació solo ha sentido el desprecio, nadie le mostró una mano cálida, él también perdió ese día a su madre!
—Cuidado con la manera en que te dirijes a un Alfa---
— ¡No quiera hacerse el Alfa importante e imponente cuando fue un cobarde que golpeó a su propio hijo solo por desear ver a su propia madre! ¡La misma que le negaron ver por años!
—Si no sabe de qué habla no haga escándalos por algo que no le incumbe.
— ¡Por supuesto que me incumbe! ¡Si se trata de Terrence me importa y mucho! ¡No dejaré que Gian esté solo nunca más!
—Lo has llamado…—hace una pausa—Tch.
Incluso su forma de chasquear la lengua con el paladar expresando su molestia es idéntica entre padre e hijo ¡Agh, pero no es momento de fijarme en eso ni distraerme con algo tan trivial!
—No tengo tiempo que perder con usted, lo dejo aquí donde puede seguir ahogándose en su miserable egoísmo.
Volteo enjugando una lágrima traicionera que comienza a salir por la comisura de mi ojo.
¡BAM!
Sieg golpea una mesa y se acerca a mí mostrando unos ojos rojos que sobresalen entre los lugares donde no se refleja la luz hasta quedar frente a frente.
Chiara me advierte que podría atacarme o golpearme pues su lobo parece estar molesto por lo que le dije. Es demasiado tarde, no me retracto de todo lo que se merece que le digan en su cara.
Levanta el puño y me preparo para contraatacar cuando me abre su mano revelando una llave muy grande y antigua.
—Si quieres encontrarlo, úsala.
Es lo único que me dice.
— ¿En dónde...?
— ¿No era su Luna alguien con un gran sentido de intuición?
—....
—Fue un juicio espléndido—Dice después de un silencio que parece eterno—Es la primera vez que veo actuar al Alfa y su Luna como tal.
—Gracias...Alfa.
—La historia de esa asesina fue excepcional—Camina y me pasa de largo—Si le gusta el misterio entonces podrá usar la llave.
Abre la puerta y me señala la salida, hago una pequeña reverencia sin soltar la llave y agradezco en completo silencio antes de retirarme.
Dieterich era un poco más expresivo que él, aun así se parecen tanto que pude sentir las vibras de aquel día. Cuando me creí completamente sola. Sieg no me abrazó pero sus palabras son tan cálidas como aquel abrazo frente a la lápida de su esposa.
‘Aunque sería mejor si en lugar de andarse con misterios simplemente dijera en dónde puedes usarla’
Sieg no me lo dijo por alguna razón importante, Chiara. Es una prueba, estoy segura.
‘¿Y de qué es la prueba?’
No lo sé.
‘Lo imaginé’
¿No puedes usar tu habilidad de rastreo?
‘La llave ha permanecido guardada por muchos años, Cady. Ni siquiera puedo rastrear a su dueño. Incluso como un lobo conectado a un Alfa y Luna me es imposible, rastrear a alguien que ya no está presente’
Una llave que le pertenece a alguien que Chiara no puede encontrar. Alguien que no está presente… Debe ser...poque ya no vive.
Sieg no es alguien que sienta apego por cualquiera y no deben ser muchos los que no están presentes por deceso. Ery me dijo que Remy tenía cierta riña con Sieg al igual que Sieg contra Ery. Así que solo queda una opción viable.
¡Gudrun!
Incluso con los años que ya han pasado desde entonces, Sieg continúa visitando a su pareja. Alguien que es más importante que nadie en el mundo para él, tanto que su pérdida provocó que odiara a su propio hijo.
Si quiero respuestas entonces solo las podré encontrar si le pregunto directamente a Gudrun, eso es imposible.
—Dime, Gudrun ¿En dónde puede estar él?
Por supuesto nadie me responde, solo el suave viento que mece mi cabello mientras inhalo el olor de las Dalias frescas que han dejado para ella.
Dalias…
En el relieve de formas que engalana su sepultura, hay Dalias también. De inmediato observo la llave, con la luz del sol restante antes del ocaso, puedo notar la forma de esta. También tiene la forma de una flor, ¡Una Dalia!
Incluso la forma del lugar donde debe ir a la cerradura tiene la forma pétalos en distintas capas. Justo en medio de la base tiene una incrustación de una joya de un tono rojo carmesí, es como los ojos de Sieg pero dudo mucho que sea solo por eso… Un rojo intenso, como la pasión con la que fue forjada, aunque es de un metal precioso no es de plata ni tampoco de oro…
—Por supuesto, existen Dalias de muchos colores, pero estas son rojas.
Un amor y pasión profunda. Debe haberlas dejado Sieg.
‘Entonces debemos encontrar un lugar que tenga algo que ver con las Dalias’
¡Exacto! Por lo que dijo Sieg es un lugar que se puede ver pero es imposible acceder, si estuviera afuera él no estaría en el lugar donde murió Gudrun sino ese lugar que es muy significativo para ambos. Solo hay un lugar donde Sieg no puede pasearse pues no tiene permiso de estar ahí.
‘En el edificio de la manada’
¡Busquemos esa puerta!
***
Después de andar por cada piso y recorrer cada habitación revisando la forma del cerrojo, finalmente parece terminar nuestra búsqueda.
‘Está demasiado oscuro y descuidado este pasillo como para ser especial, Cady’
Es la única puerta que se ve diferente a todas las demás, Chiara.
Además, es el único lugar en el edificio de la manada donde nadie parece acceder.
Puedo percibir su olor. Es muy leve pero estoy segura, él está aquí.
Respiro hondo, inserto la llave que encaja perfectamente en la cerradura, abro la puerta y la intensa luz de la habitación destella en mis ojos. De inmediato logro adaptarme, tiene un intenso olor a pintura fresca y humedad. En medio de olores como flores me encuentro con esas notas como el mar, madera y cítricos.
—Cadenza.
Dice él mirándome con asombro, sus ojos están rojos al igual que su nariz, en sus manos sostiene un pincel y una paleta o godete con pintura.
Él... ¿sabe pintar?
Sin poder creer lo que veo, cierro la puerta y vuelvo a abrirla, observo nuevamente todo lo que hay en el interior y quedo asombrada por las pinturas recargadas en la pared.
¿Ery tiene otro pasatiempo? Esos dos días en que el Alfa estuvo alejado de ella fueron germinando algo más en Cady quien preocupada por él resiente su ausencia, ahora que finalmente lo ha encontrado ¿Podrá lograr que vuelva a sincerarse con ella?







