113.3- Ery Avery en Escena Parte 31

Acto III – Segunda confesión~

"¡Es el mar!" Ella exclama con un entusiasmo tal que no tengo duda de lo mucho que la hace feliz verlo.

No entiendo por qué, en el preciso momento en que llegamos sentí una gran decepción al ver que elegí el peor momento para llevarla pues el mar está gris y no se ve en calma ni hermoso, sus olas chocan unas con otras sin dejar un lapso de tranquilidad, es una pésima temporada para visitarlo.

Pero ella no se ha desilusionado ni un poco.

Después de lo que me parece un silencio inmenso, ella baja de mi lomo y cuidadosamente me acaricia la cabeza. 

'—Perdona, no recordaba que no era temporada---'

Mi voz en el enlace mental suena débil por la decepción. 

— ¡Es precioso! ¡Me encanta, Ery!

Ella me abraza, su entusiasmo es tan inmenso como la fuerza con la que me envuelve hacia ella.

Solo entonces entiendo que le gusta tanto el mar que no le importa si es temporada o no. Al igual que un lobo malo, también le agrada cuando el mar es violento. Es tan extraña y a la vez tan divertida, su sonrisa no tiene igual.

Aunque aún sigo siendo un lobo ella besa mi cabeza. Mi cola se menea de arriba hacia abajo levantando el polvo, eso la hace reir más fuerte. Hay algo pequeño en su mirada, me parece distinta, no estoy seguro por qué. Debe ser su felicidad imposible de disimular o quizá me ve así porque en este momento soy un lobo.

En cuanto deja de abrazarme, ella de inmediato se quita el vestido y los zapatos, una vez me ha revelado su desnudez me sonríe sin dejar de mirarme mientras toma la forma de un lobo también.

Su lobo emociona a Shawn, es Chiara en todo su esplendor. Sus ojos son de un azul profundo y claro.

Cady también está ahí, ambas se han unido y conviven armoniosamente en el mismo cuerpo. Hace tiempo que no las veía unirse de esa forma conviviendo con Shawn y conmigo al mismo tiempo.

Antes de poder acercarme a ella, esa loba de tono rojizo y cobrizo como una puesta de sol comienza a correr alejándose de nosotros.

Miramos asombrados su hermosa forma, ambos, Shawn y yo estamos completamente de acuerdo en que nuestra pareja es perfecta.

Ella voltea a verme desde la distancia, sus ojos brillantes me expresan más de mil palabras mientras recuperamos el aliento y la seguimos sin pensarlo dos veces. 

Nuestra ropa se ha quedado sobre el acantilado pero eso a ella no le interesa, corretea veloz disfrutando del paisaje, busca con gran emoción como bajar para ver más de cerca el mar. Al no encontrar una respuesta rápida hace algo aún más intrépido, comienza a bajar las rocas saltando desde arriba hacia abajo por cada peldaño que puede encontrar hasta que finalmente logra llegar al fondo.

Shawn está igual de asombrado que yo, esa condenada Cadence está tan emocionada que no existe imposibles para ella con tal de acercarse a su único objetivo.

Decidido imito lo que hizo, mentiría si dijera que fue tan fácil como ella lo hizo parecer pero es muy divertido el desafío.

    

****                                                    

Una vez he logrado llegar, ella ya se encuentra jugueteando con sus patas recorriendo el mar por la orilla. Nunca me había interesado el mar si soy sincero, sin mucho lo he visto unas seis veces en mi vida. Todas ellas en compañía de mi abuelo, la última vez yo tendría cuando mucho 12 años. Fue antes de que me enviaran al campo de batalla.

No fue hasta que lo leí en el diario de Remy que me enteré que esas veces que me llevó con él a ver el mar fue por el aniversario de mi abuela. De haberlo sabido tal vez lo habría disfrutado un poco más... 

O quizá no.

El mar me resultaba aburrido y no tengo recuerdos buenos de esa experiencia. Pero al verla a ella tan contenta no puedo evitar sentirme contagiado por esa alegría.

Comienzo a disfrutar cada paso, el olor salado que me desagrada pues huele demasiado a pescado, la espuma del mar las pequeñas olas que amenazan con llevarte si no eres precavido, incluso esa sensación de apenas poder moverte y ser arrastrado cada vez que el mar jala cada granulo de arena en mis patas dejando esa sensación de hundimiento. Todo aquello que no me gustaba ahora es maravilloso.

Ella no deja de correr, a ratos da algunos saltos y voltea hacia el frente para continuar correteando algo invisible, disfrutando de todo desde lo más pequeño.

No solo le gusta. Lo ama, ella dice no poder conocer ese sentimiento pero ve el mar de la misma manera en que yo la veo a ella. Sin importar si es en calma o en un momento en que se ha tornado violento, disfruto de esto que ella me provoca, todo lo que hace me encanta.

Apenas y puedo seguirle el paso pues el mar no es mi elemento ni tampoco estoy seguro de cómo correr como lo hace ella en un ambiente tan inseguro, ni siquiera entiendo el cómo puede ser tan capaz de recibir cerca de su lomo el golpeteo de las olas y continuar como si no sintiera que estas la pueden arrastrar fácilmente hasta un lugar peligroso.

Comienzo a sentirme exhausto de seguirla sin rumbo fijo, me recuesto un poco lejos de la orilla para contemplar a esa loba correr de un lado a otro hasta que finalmente parece haber agotado casi todos sus deseos reprimidos.

Doy una vuelta sobre mi lomo sintiendo la suavidad de la arena y su rugosidad, también como una señal de sentirme relajado, quiero demostrarle que estoy contento de que a ella le entusiasme tanto la sorpresa que preparé para ella como nuestra primera cita.

Cady también se recuesta cerca de mí, me acaricia con su frente lupina y une su nariz a la mía. Ambos volvemos a ser humanos, lo hacemos exactamente al mismo tiempo, el hocico de lobo se reemplaza por dos bocas perfectamente unidas mientras nos besamos lentamente. 

En un instante como este a pesar de que ambos estamos desnudos no hay ápice alguno de deseo lujurioso, es una unión diferente. No contemplamos el cuerpo desnudo del otro solo nuestras miradas que no pueden evitar querer más besos lentos.

Cuando finalmente nos sentimos satisfechos, sin decirnos palabra alguna, unidos como un solo pensamiento, retomamos nuestros caminos convertidos nuevamente en lobos.

De alguna manera de la que ni siquiera estoy consciente, hemos podido regresar al acantilado y siendo de nuevo humanos levantamos la ropa para vestirnos.

Una vez hemos terminado nos acurrucamos en la orilla contemplando ese extraño mar que ahora me parece muy hermoso.

Ella acomoda su cabeza debajo de mi barbilla y en respuesta le abrazo contra mí mientras olfateo en su cabello el olor salado y misterioso del mar.

Sonrío un momento antes de perder mi vista entre las olas recordando el sueño turbulento de esta mañana.

Aunque me estuve lo más tranquilo que pude me sentí realmente alterado al despertar. Lo primero que hice fue buscarla y sólo pude respirar con alivio al  verla dormir justamente en mis brazos.

Pensé en ese sueño, la vi dormir, completamente ajena a las olas violentas y turbulentas que golpeaban dentro de mí, entonces por primera vez pensé en ello...

Nunca habíamos tenido una sola cita, ni una sola.

Le he dicho más de una vez que la amo, incluso le di todas mis razones, pero nunca se lo he demostrado con acciones como las que los lobos llamamos "cortejo" suspiré, había hecho todo en orden inverso. Primero el sexo luego el amor, es lógico que ella no pueda entender la profundidad de mi amor si no he hecho más que saltar sobre ella.

Las pocas veces que intenté inútilmente usar métodos de cortejo fue pensando en seducción, que ella me viera como pareja y me eligiera. No pensé ni un momento que quería ver su felicidad al hacerlo, supongo que al sentir por primera vez eso que se llama amor no supe abrazar esa sensación en el sentido bello y me incliné como buen Alfa de una novela erótica en complacernos de manera carnal. Si, he pensado en su felicidad ultimamente, pero no en un medio de cortejo adecuado.

Pensé en el tiempo que nos queda, vi con resignación las pocas cuentas que restan en su rosario. También la vi en mi sueño, sus mejillas sin ningún calor y sus labios pálidos al igual que su frío cuerpo inerte.

"Sin arrepentimientos" fue lo que me dije mientras vestí con cuidado su cuerpo y le avisé a Milo mis planes.

Él respondió a mi enlace mental que me tomara el día, mi Beta se haría cargo hoy de la manada.

Menos mal que lo hice. Finalmente pudimos tener nuestra primera cita y pude conocer un nuevo lado de ella, me enamoré de nuevo al ver su reacción frente a algo que de verdad le gusta.

Quisiera que ella me viera con esa misma ilusión, ser su mar o su biblioteca de Alejandría. Aunque fuera por tiempo limitado, quiero que me ame.

—Una vez que te acostumbras esto de ser un lobo no parece tan mal—Me dice ella rompiendo primero el silencio.

— ¿De verdad lo crees? —Me evito suspirar sin dejar de mirar el mar y lo hermoso que parece ser el cielo de un tono rojizo.

—Si, después de todo es hermoso poder hacer metamorfosis y convertirse en un lobo. Me siento libre y contenta cuando lo hago—volteo a verla, su mirada continúa viendo hacia el mar—Allá no nos podemos transformar, no hay magia ni cambiaformas, las ciudades apestan a contaminación. Ni siquiera tengo amigos, soy una escritora mediocre, tengo 24 años de edad y mi único éxito fue a los 18.

Lo sé, lo vi en mis sueños, seguí cada paso tuyo en la piel de mi rival. 

Ni siquiera puedo odiarlo, los dos nos enamoramos de la misma mujer, los dos anhelamos exactamente lo mismo. Pero fuiste infeliz, él no supo apreciarte como lo hago yo.

Entonces...

— ¿No has pensado en quedarte aquí?

Demasiado tarde descubro que he dejado escapar una pregunta prohibida. Pero no hay marcha atrás, ya lo dije, es imposible que me retracte una vez se ha liberado esa gran ola de mi interior.

—Ery...

—Puedes transformarte cuántas veces quieras—acaricio su rostro evitando que mire más el mar para ser yo quien se refleje en sus ojos—Tus historias son apreciadas en la manada, puedes ser tan libre como desees. Y no estarás sola porque me tienes a mí.

Su mano se apoya sobre la mía, suave como un pequeño aleteo, por un momento me da esperanza de que su respuesta sea algo que me corresponda.

—Ery, eso suena ideal... —Hace una pausa y por su silencio el peso de aquella respuesta atorada en su garganta también me afecta porque sé lo que me va a decir a continuación— No puedo.

— ¿Por qué no? —Pregunto a pesar de saber la respuesta—Dijiste que allá no tienes nada.

Ella suspira, su mirada llena de lamento es una gran tortura para mí.

—Debo regresar—Me dice sin dudarlo—Quiero por una vez en la vida hacer algo para cambiar.

—Cady...

Quisiera decirle que puede cambiar aquí, ya lo hizo ¡Es porque yo estoy a su lado!

Shawn me pide que calle, que guarde esto que quiero decirle con tanta desesperación, me advierte que ella no está preparada para aceptar mis sentimientos. Lo sé, pero ya no puedo detenerlo más.

—Esta vez cuando regrese lo haré bien. No me dejaré pisotear y seré fuerte como aquí. No podré transformarme en un lobo a cuatro patas... ¡Pero puedo ser una fiera, Grrr!

Me comienzo a reír con su pésima imitación de un lobo que más suena como un gatito fingiendo su fuerza. Atrapo su mano y beso el dorso intentando por un momento obedecer los consejos de Shawn.

—Cady, si eso es lo que deseas haré todo lo que pueda para cumplirlo.

Aunque mi pecho duele y quisiera llorar por dejarle ir sin tener oportunidad alguna de convencerle.

—Gracias... Es bueno contar con un amigo.

Shawn comienza a gritarme, me pide que lo detenga, me aconseja callarlo, tragarme todo y esperar a un momento más prudente pero esa palabra acaba de rebasar el vaso de mis emociones y se ha desbordado por completo.

—Amigo—Digo a regañadientes—Cuando me llamas tú compañero lo dices con otro sentido y eso no es bueno para mí...

—Ery...—Ella calla cuando apoyo mi barbilla y parte de mi mejilla en su mano buscando su calor.

— ¿No puedes ser mía?

—....—Su mirada muestra confusión y realización al mismo tiempo.

Creí que amarla de manera unilateral, ser su pareja sin importarme el destino ni lo que me digan los demás, que si ella aceptara que la amo, sería más que suficiente. No lo es.

No puedo ser egoísta, ella tiene un deseo que debe cumplir, no interferiré con ello. Tampoco me conformaré con solo ser un espectador hasta entonces, quiero más, incluso si no puedo obtenerlo todo. Hay algo a lo que no puedo resignarme. Si, tengo una gran ambición.

Quiero todo, absolutamente todo, aunque sea por un tiempo limitado y me lo arrebate después. La quiero a ella, quiero mucho más que ser un amigo, más que ser su pareja destinada por ser el protagonista de la historia. Deseo verla sonreirme con la misma intensidad que cuando observa el mar ¡Ser especial, imprecindible!

—No respondas todavía.

De inmediato me levanto, le ayudo a levantarse, antes de que ella pueda reaccionar doy un paso atrás y suelto su mano.

—Tienes razón, Cady—Mi voz resuena grave unida a la de Shawn— Incluso cuando no está en calma el mar es muy hermoso.

El amor también tiene su turbulencia y la marea alta puede ser peligrosa. Aun así tomaré el riesgo, no importa si termina ahogándome después.

— ¿Ery…?

Aunque Shawn no está completamente de acuerdo me sigue cada paso,esto debería hacerlo con la forma de un lobo pero sigo en forma humana puedo sentir la sombra de Shawn a mis pies mientras nos dejamos llevar por la sensación y el instinto.

—Cadenza, mira hasta el final.

Ella observa sorprendida, debe saber lo que haré porque es justamente lo mismo que escribió Remy al describir uno de los actos que hizo frente al mar cuando pretendía a mi abuela. Cuando él deseaba ser su novio, tener la oportunidad de ser pareja y unirse como Luna y Alfa en una sola alma.

Sus ojos se abren, brillan como el ámbar abriendo su boca sin poder emitir ningún sonido. Sonrío, miro a sus ojos directamente, puedo ver incluso mi reflejo en ellos cuando le dirijo una declaración sin decirlo en palabras pero transmitiendo el desafío en cada movimiento de mis pies y cuerpo.

Cady, te mostraré la profundidad de mi amor de la forma que solo un lobo puede hacer frente a su pareja. Este es mi verdadero ritual de cortejo solo para ti.

Maika Maese

En medio de la emoción y lo maravillado que ha quedado al conocer ese lado divertido de Cady cuando se entrega de lleno, Ery no puede contenerlo más. Esos sueños solo han alimentado su determinacion de no quedarse con las ganas ni dar paso al arrepentimiento. Desea mucho más que ser un amigo y mucho más que ser su aliado, ser esposo no es suficiente si lo es solo para beneficiar la historia. Él desea algo más profundo. Una relación real y que finalmente la flecha de su amor llegue a ella, el baile del cortejo de un lobo es algo serio ¡El vínculo tan solo es un mal chiste si no puede llamarse su novio!

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