Mundo ficciónIniciar sesiónActo II- Primera Cita~
Con el amanecer y el canto de los pájaros haciendo coro, Ery me despierta con un beso en la frente. Esta vez estuvimos juntos hasta el final, incluso al abrir mis ojos él es lo primero que veo, creí que como siempre él no estaría aquí.
Sonrío, su olor me envuelve mientras acurruco mi cabeza sobre su pecho dispuesta a dormir un poco más…
Es entonces cuando lo siento, en mi mano, su monstruoso relieve palpitando. ¡No otra vez! ¿No fue suficiente con todo lo que hicimos ayer? ¡Dudo mucho poder caminar hoy por todas las posiciones en que me tuvo sin soltarme una sola vez siquiera para tomar un respiro!
— ¿No tienes suficiente con todo mi esfuerzo, Luna pervertida?
Me dice él y de inmediato me siento con una chispa de energía alterada por la confusión.
— ¡¿A quién llamas pervertida, pervertido?! ¡Eres tú quien anda demasiado animado tan temprano por la mañana!
Ery se ríe, Dios… Debería ser un crimen que sonría tanto porque siento que va a matarme con el brillo cegador que emite cada vez que lo hace.
—Es una reacción completamente natural que los machos al despertar estemos duros, Cady.
Si claro.
—Aunque si quieres que te dé más de “esto” solo tienes que pedirlo, esposa.
¿Quién le habrá enseñado a ese Alfa pervertido a hablar de esa manera tan atrevida y vergonzosa? Debería molestarme pero no mentí cuando dije que mi cuerpo no puede resistirse a él. Ah… Maldición, ya volvió a humedecerse.
—Terrence…de verdad eres un demonio insaciable—Me quejo con una ligera sonrisa y le doy un manotazo cuando intenta comprobar si me ha hecho reaccionar como quiere— ¡Sé que tienes muchas energías pero yo ya no creo poder aguantar una embestida más!
Ery suelta una gran carcajada que hasta Chiara se ha sorprendido de lo expresivo que se ha vuelto mientras él me abraza y me llena de besos en toda la cara.
— ¡PFFT! ¡Las parejas destinadas no solo tienen sexo todo el tiempo, per-ver-ti-da!
— ¡Aquí el único pervertido eres---!
Sus labios me hacen callar, suele besarme como si me fuera a devorar pero este es más un gesto suave y tierno. Rendida ante él abrazo su espalda y devuelvo ese beso con mayor intensidad. Ery me lo evita poniendo la yema de sus dedos en mi boca. Su mirada está llena de deseo pero su sonrisa no muestra lujuria sino algo diferente… Él se está resistiendo a continuar.
—Ven, vamos a tomar otro baño.
— ¡¿No me escuchaste?! ¡Ya no puedo con otra ronda de---!
Vuelve a besarme, igual de suave y tierno.
—Ahora, rodea con tus brazos mi cuello.
Aún estupefacta obedezco y levanto mis brazos, lentamente, como si fuera un perezoso rodeo su cuello. Al mismo instante siento recorrer descargas eléctricas en mi espalda que se depositan en mi estómago. Siento el calor de su piel, incluso comienzo a percatarme de que no lleva camisa y que me ha puesto la suya quien sabe cuándo. Sin soltarme una sola vez me lleva hasta la puerta, con sus piernas manipula la puerta al abrir y cerrar.
Mi mejilla roza por accidente sus pectorales desnudos, me disculpo por ello pero Ery responde con más risas luego besando mi frente. Baja con cuidado cada escalón, puedo sentir cada pequeño salto en mi cuerpo mientras él me lleva con demasiado cuidado hasta el baño y me baja solamente cuando finalmente nos encontramos en el pasillo del cambiador para quitarme la única camisa que cubre mi cuerpo.
Me instruye que levante los brazos o algo así, en realidad apenas puedo escucharlo pues estoy perdida en un extraño limbo donde ni siquiera tengo pensamientos, lo único que puedo ver es a él.
Ery baja sus pantalones, cruzamos miradas y es entonces cuando finalmente reacciono cubriéndome el rostro. Él por supuesto vuelve a reír mientras me dice alguna de sus obscenidades.
—Adelante, puedes verlo todo lo que quieras—Me muestra su miembro semi erecto al columpiarlo con su cadera—Ya nos hemos visto de todo, Cadenza.
Vuelvo a cubrirme el rostro evitando soltar un grito de vergüenza ¡No es lo mismo verlo como Dios lo trajo al mundo durante el calor del momento que cuando mi mente está fría! Además, aun puedo recordar que apenas unos cinco o seis meses atrás éramos unos completos desconocidos.
Cuando termina de desnudarse vuelve a cargarme con mucho cuidado y con la misma atención me acomoda lentamente dentro de la tina inmensa como una piscina llena de agua caliente.
Lo admito, la sensación del agua caliente así como su vapor es deliciosa, me permite relajarme liberando la tensión al igual que mis músculos eliminando un poco el dolor entre mis muslos y rodillas.
¡SPLASH!
Ery se zambulle rápidamente y sin sacar la cabeza ni un momento se acerca a mí, solo entonces libera una gran bocanada y fingiendo no ver lo que tiene enfrente me abraza el cuerpo y arrima su cadera a la mía. Usando poca fuerza en sus dedos empuja mi mejilla y me hace voltear para recibir sus labios.
Este beso parece tranquilo hasta que introduce su lengua y prolonga este con el movimiento de su boca hasta casi devorarme.
Apenas pudiendo liberarme de él suelto una gran bocanada a falta de respirar durante lo que duró ese largo beso y recuperando el aliento me logro quejar un poco.
—Dijiste que no harías más, pervertido…
De nuevo me ha besado. Este beso es breve pero igual de intenso a pesar del cuidado que tiene.
— ¿Eso dije? —Besa mi cuello y lame cerca de mi lóbulo—Nunca dije que no te tocaré ni que me mantendré quieto, esposa.
Le respondo con un gruñido, mis manos que lo empujan pierden su fuerza y dejan que me haga lo que quiera. Creo decirle que no tiene remedio, no estoy segura, estoy demasiado distraída por todo lo que me hace ese salvaje cínico.
Fingiendo que me está ayudando a tomar un baño, él enjabona mi cuerpo aprovechando para acariciar y manosearme los pechos. Sus labios continúan trazando besos y me llena de lengüeteos por todas partes. Pronto comienzo a respirar de esa manera que solo él puede provocarme, aquellos jadeos y gemidos suaves que tiernamente piden más.
— ¿No eres tú la mayor pervertida?—Me dice liberándome temporalmente de su encanto lujurioso susurrando en mi oído hasta alejar su boca de mi oído—Tu inocente esposo solo quiere lavar tu cuerpo y este lugar lascivo e insaciable continúa chorreando, pidiendo que haga estremecer más a su dueña.
Maldición. Acaba de hechizarme otra vez.
***
Él fingió no querer hacerlo, incluso me dijo que ya estaba demasiado exhausta como para continuar pero no dejé que continuara con sus mentiras. Ya me había provocado. Mi cuerpo que no puede resistirse a él ya se había comenzado a incendiar en deseo y pasión desbordante goteando por mis muslos. Cuando volvió a negarse llevé uno de sus dedos a mi boca, chupé de él. Su respiración de inmediato comenzó a agitarse, aun así supo negarse y resistirse un poco más.
Así que liberé mi arma secreta.
—Cadenza…
Por supuesto no se pudo resistir cuando repetí lo que dejamos pendiente una vez, acomodada sobre la orilla abriendo las piernas para que pueda tener una vista completa del lugar que quiere ser devorado, me masturbo acariciando entre los pliegues. Ery traga saliva tan grueso que logro escuchar el movimiento en su manzana de Adán.
—Si haces eso… Cadenza…
Adoro cuando su voz se llena de deseo y apenas puede respirar. Me hace sentir como si tuviera el control, como si pudiera llevarlo a mi antojo con una correa invisible. Sin dejarle decir más introduzco un dedo y comienzo el movimiento de adentro-afuera hasta que Ery no puede soportarlo más y me embiste introduciendo su miembro con una sola estocada.
—Haaa…esto es mío— Me dice introduciendo mi dedo aún húmedo en su boca mientras aumenta la fuerza de cada una de sus estocadas.
Nos mantenemos así, pegados, enredados y sintiendo la humedad al choque de nuestros cuerpos hasta que ambos llegamos a la cumbre. Ery, abrazando mi cadera, emite un gruñido gutural y eyacula dentro, su corazón late con gran velocidad, puedo sentirlo desde mi propio pecho. Ambos nos besamos, permanecemos así como si el tiempo se hubiera detenido hasta que Ery finalmente sale de mí acariciando mi frente con la suya como un gesto tierno.
Estoy a punto de besarlo una vez más cuando él me detiene.
—Esposa, esta vez debo detenerme—Me dice respirando agitadamente disimulando todo su deseo por continuar—Debiste ser bruja porque me has hechizado, Cadenza. Sigo deseoso por hacerte el amor hasta fundirme en tu cuerpo, pero tenemos planes hoy.
—Eres tú el hechicero que no se detiene…
Volvemos a besarnos, maldición, creo que de nuevo se está calentando y desbordando todo dentro de mi cuerpo. Abro mis piernas y me enredo entre sus piernas cuando Él me aleja con una ligera sonrisa.
No dice nada. Solo me aparta y acomoda mis piernas hacia abajo tocando el agua caliente. Lo observo sentada sorprendida por su resistencia cuando sale del agua, se envuelve una toalla cubriendo la parte baja de su abdomen.
Me observa, sonríe con malicia y por fin me dice algo.
—Mis ojos están aquí arriba.
—Tch, ni quien tenga interés en ver tus 22 monstruosos centímetros.
—Los cuales vas a extrañar muchísimo mientras terminas de bañarte.
¡Alfa descarado!
—Por supuesto que no— Niego mientras disimulo el verlo semidesnudo.
—Hmmm…ya lo veremos entonces—Tira la toalla quedando completamente desnudo, me volteo para evitar mirar esa longitud que parece tener vida propia—Mi esposa tiene prohibido masturbarse y llamarme desesperadamente.
Siento que debajo de mí de nuevo algo se estruja y cierro mis piernas exprimiendo esa sensación caliente.
—Si lo hace, vendré aquí para abrir su coño y de aquí no saldremos hasta que haya nacido nuestro cachorro o hayamos muerto de placer continuo y mi Beta no tenga más remedio que enterrar juntos nuestros cuerpos mientras nuestro epitafio dicta “Murieron haciendo lo que más le gusta al Alfa”
Chiara suelta un chillido de emoción, yo me tardo unos segundos en procesar cada palabra hasta ruborizarme de pies a cabeza lentamente.
— ¡TE-TERRENCE! ¡PER-VER-TIDO---!
Él me saca la lengua y se relame los labios. No sé qué es más obsceno si esos labios que brillan con su saliva o ese maldito pene erecto con venas que me sigue saludando desde la distancia.
— ¿Lo ves? Aquí la única pervertida es mi esposa, quien al parecer solo puede pensar en tener sexo porque yo me refiero a que mi pasatiempo favorito es estar con mi pareja.
‘¡Se pasa de listo pero que sexy es!’
— ¡Ya vete, sucio, degenerado y muy lascivo Alfa!
—Sin tocarte pensando en este hermoso cuerpo, Esposa—Me guiña un ojo.
— ¡SAL YA, DEPRAVADO!
Avergonzada busco algo pesado para aventarle pero es demasiado tarde, el desgraciado ya se ha ido. Aun así puedo escuchar su risa que me hace sonreír también.
‘Es todo un poeta’
Solo tú creerías que esa manera tan vulgar de hablar es algo de poetas…
‘¿Eso crees? Esa sonrisa en tu cara no es de molestia que digamos’
Eso es porque es tan atrevido que me causa gracia…
‘Si, claaaaro y el fuerte repiqueteo en los latidos que traes son solo por simpatía ¿No?’
Eso es… porque su olor a cítricos marinos quedó impregnado en mi cuerpo y el agua. No tiene un significado especial ¿de acuerdo?
Chiara no responde más, me deja sentir en el propio silencio cada segundo y latido en el corazón como reloj de pared a la media noche. Envuelta por su olor, aun sintiendo en cada centímetro de esta piel prestada el calor que él ha dejado después de esas caricias que me hacen estremecer como si fuera el perro de Pavlov anticipando cada uno solo con un poco de su presencia.
Llevo una mano a los labios, aun siento ese cosquilleo de sus labios. Acaricio un poco ambos con un leve roce de la yema de mis dedos buscando lo que queda de su calor.
—Terrence… Gian…
Decir su nombre me llena de calor en las mejillas y mi estómago se llena de una sensación extraña como mariposas salvajes revoloteando, amenazando con salir por mi ombligo y posarse en mi boca.
Sacudo mi cabeza con la esperanza de borrarle un momento de mis pensamientos pero es en vano, su voz y su risa siguen dando vuelta en mis oídos.
Muerdo con fuerza mi labio, el dolor y el sabor metálico en mi lengua me sirven un momento para recuperar la realidad y el suelo a mis pies. Chiara intenta decirme algo pero bloqueo su voz un momento sacudo mi cabeza, intento por todos los medios no pensar en esa horrible posibilidad.
—No te confundas, Cadence Beckham. Esta cercanía, todo esto que sientes es por el deber que tiene Ery… Es para evitar que siga involucrando a Freya y podamos encontrar los preceptos pronto.
Preceptos.
Esa es mi misión, yo no soy de este mundo y solo estaré de manera temporal. Una vez concibamos a ese cachorro no necesitamos de más interacciones de este tipo.
De repente el calor se vuelve frío y el aire gélido me hace estornudar. No hay significado especial en la manera que nos besamos pero esa sensación placentera nos confunde a los dos, en especial a él quien cree estar enamorado de mí y que resultará herido si continúa bebiendo de ese placebo.
***
Después de vestirme y finalmente salir, Ery me espera afuera de la puerta. Me sonríe de una manera que quisiera pararlo pero no me atrevo a hacerlo, tampoco quiero que lo deje.
— ¿Qué te pasó en el labio?
Niego con la cabeza, Ery no se siente conforme con esa falta de respuesta, me ve en silencio y luego de una pausa reemplaza su semblante preocupado por una sonrisa picarona.
—Aaah… creo saber—Acaricia mi labio—Tuviste que morderte para no pensar más en tu deseo, así no tendrías que masturbarte pensando en mí.
Esas palabras suyas son suficientes para volver a ruborizarme, ni siquiera puedo responderle cuando lame en mi labio inferior y dejando que se haga más profundo me besa. Todo lo que había resuelto en mi cabeza, la decisión de no dejarme llevar más, todo eso se desintegra cuando abro mis brazos y me aferro a su cuello.
—Hoy el día será solo para nosotros, tengo algo para ti.
En ese mismo momento deja algo pesado en mis manos, es un gran cesto cubierto por una tela roja como esas que se usan para hacer picnic.
—Creo que puedes guardarlo en tu inventario.
Asiento y hago movimientos en el aire abriendo la ventana y agregando el cesto que desaparece al mismo tiempo que el sistema de transmigración anuncia que aceptó el objeto.
¿No ha aprendido demasiado rápido cómo se usa esta tecnología extraña? Para ser algo que nunca ha visto logró asimilarlo demasiado rápido...
—No te distraigas, esposa.
Ery me tiende la mano y me guía hasta el bosque, pensé por un momento que me llevaria a la cabaña pero deseché la idea cuando tomó un desvío. Derepente me ha soltado y se detuvo, mirando alrededor, con una sonrisa cínica comienza a desnudarse ¡Oh por dios! ¿Qué quiere? ¿Sexo a la intemperie? Ahora que lo pienso una de las misiones consiste en tener relaciones al aire libre en la naturaleza...
Y justo cuando comienzo a sospechar pensando en razones peores, me interrumpe con su risa.
— ¿Lo ves? Eres una pervertida muy descarada.
— ¿Por qué sería yo la pervertida? Eres tú quien se está desnudando—Digo disimulando el temblor en mi voz por la verguenza sin dejar de tapar mi cara y frente con una mano haciendo barrera.
—Eres pervertida porque solo piensas en sexo y lo primero que te pasa por la cabeza es verme desnudo...
— ¿Qué quieres que piense entonces?
—No sé... tal vez solo quiero convertirme en lobo para ti y muy inocentemente llevarte en mi espalda a un lugar especial.
— ¿No me estas engañando?—Levanto la cabeza, aun sigue siendo humano y su pene parece tomar vida lentamente, suelto un bufido, nuevamente se ríe y le frunzo el ceño.
— ¿Ves que eres muy pervertida?—Me avienta la ropa—Toma esto, no lo pierdas.
Frente a mi realmente hace metamorfosis y su forma de hombre se vuelve un precioso lobo negro con pecho blanco y ojos rojos. Nunca dejará de parecerme fascinante cuando hace eso, su forma es majestuosa.
— ¡Shawn! ¡Eres asombroso!
De inmediato el enorme lobo me ladra, sí, como un perro. Es un ladrido seco como si me quisiera corregir la afirmación.
—Tú también lo eres, Ery.
El lobo responde con un ladrido más agudo y sacando su lengua. Pensé que los lobos solo gruñen y aúllan ¡pero este gran lobo me acaba de ladrar dos veces! Mi vestido hoy es uno muy sencillo, completamente liso, como aquellos vestidos de plebeyo eso lo hace muy cómodo para arrodillarme en el suelo y acariciar a ese adorable lobo.
Ery y Shawn me lamen desde su forma de lobo, su fuerza es tal que me tiran al suelo. Mientras Ery me llena de lengüetazos la cara, no puedo dejar de reirme pues su pelaje me hace cosquillas.
— ¡Terrence!—Continúo riendo— ¡Ya me dejaste toda la cara llena de baba! ¡Detente!
El meneo en la cola del lobo enorme es tan rápido que se siente como un abanico. Mientras limpio mi cara con una de mis manos él salta hacia atrás y corretea juguetonamente mientras intento levantarme y limpiarme las hojas secas en la ropa y cabello.
— ¿Por qué estás tan emocionado hoy, lobo loco?
Con otro ladrido que hace no puedo evitar soltar una gran carcajada que tapo con mi boca de inmediato. Así realmente parece un gran perro inmenso y no un imponente lobo.
—Mira, ya tengo el vestido completamente lleno de tierra… Y fuiste tú quien eligió un vestido blanco para que llevara hoy---
Ery me aúlla levemente, él continua jadeando como un perro contento mientras me da la espalda y se posiciona en el suelo igual que un perro sumiso.
— ¿Ahora qué quieres, Ery?
Él me ladra y con sus expresiones corporales me señala su ropa tirada a un lado mío. Ah, quiere que la levante…
—Bien, aquí está tu ropa---
Me gruñe de nuevo.
—Ah… quieres que Chiara y yo los sigamos…
En cuanto levanto el vestido para desnudarme, el gran lobo Ery me vuelve a ladrar, luego me gruñe muy leve y me muerde la orilla del vestido para devolverlo a mi muslo.
—Puedes usar enlace mental, tarado—Le digo con una sonrisa irónica, cruzando los brazos y bufando mientras él me responde dando más vueltas en el suelo como un rodillo.
‘Creo que quiere que subas sobre él’
¿No es un humano demasiado pesado para un lobo?
‘Solo hazlo’
— ¿Quieres…? ¿…Que suba...en tu lomo?
Pregunto con algo de duda. Ery se levanta de inmediato, da saltitos con su hocico abierto, saca la lengua y jadea con emoción.
Finalmente me encojo de hombros, no estoy segura de lo que quiere hacer con eso pero ya me ha llenado de curiosidad por saber pronto la respuesta. Con mucho cuidado me acomodo sobre su lomo, temo ser demasiado pesada para él pero mis preocupaciones se van demasiado pronto cuando se levanta sin ningún problema y comienza a correr conmigo sobre él.
El viento en mi cabello y la velocidad con que pasamos los árboles hace evidente que está usando todas sus energías en llevarme hasta quien sabe dónde, pero es su objetivo mostrarme cuanto antes ese lugar.
Con un brazo sostengo su ropa a mi pecho y solo una mano puede aferrarse a su pelaje, me pregunto si sentirá el jalón demasiado fuerte porque todavía no se ha quejado por ello.
‘No te preocupes por eso, Cady’
Chiara se porta más comunicativa y me asegura que los lobos además de tener gran velocidad y fuerza también tienen un pelaje resistente. La preocupación se disipa, comienza a elevarse lejos reemplazada por asombro y diversión a medida que veo el paisaje de árboles volverse un terreno llano repleto de flores cuyos pétalos nos rodean mientras los atraviesa saltando.
— ¿Son las flores lo que querías mostrarme, Ery?
Él no me responde, continúa su camino mirando al frente y sin detenerse por ningún momento.
—No me molestaría si hablaras un poco---
‘—Sí que eres impaciente’ Me responde finalmente.
—Es tu culpa, en todo el camino me has ignorado.
‘—Estabas tan maravillada por el paisaje que creí mejor dejarte disfrutarlo sin interrupciones’
— ¿Cómo voy a disfrutarlo si no sé a dónde nos dirigimos?
‘—Creí que te gustaba el misterio’
Sí, me encanta.
‘—Estoy seguro por tu silencio que entiendes que esto es una sorpresa’
No digo nada más, aferro mi mano a su pelaje, estrujo un poco, es mi respuesta.
‘—Espera un poco y lo verás, Cadenza’
Sonrío, incluso si no me dijera sus planes confío en él.
Después de que el campo de flores desaparece decido relajarme y esperar, disfruto de todo lo que sucede a mi alrededor hasta que siento entumecer mis piernas. No estoy segura de cuánto tiempo llevo en su lomo ni que tanta distancia ha recorrido este lobo enigmático pero comienzo a sentir cansancio y no puedo evitar cabecear a ratos hasta que finalmente él se detiene.
En medio de mi somnolencia escucho un gran SHAAAA~ SHAAA~ y percibo el olor salado en mi nariz. De inmediato mis ojos se abren de par en par admirando lo que hay frente a mí. Ery ha parado cerca de un acantilado y su color no es tan puro pero puedo verlo todo desde aquí.
— ¡Es el mar!
Mi voz resuena con la alegría de una niña pequeña sin bajarme de su lomo. Mi corazón late emocionado mientras el aroma salado del mar inunda cada uno de mis sentidos y cierro los ojos para recibir su brisa.
Él responde con un gran aullido, su voz no solo se funde con el del sonido de las olas repiqueteando con fuerza en el mar, también esas olas golpean en mi interior una tras otra mientras pienso en que si fuera humano en este momento, lo besaría con gran fervor.
Terrence Gian Avery…
¿Qué eres?
Comienzo a preguntarme como si fuera un enigma nuevo que acabo de descubrir.
Abrazo su cuello de lobo, huelo en su pelaje su olor a cítricos, madera y mar, aspiro su aroma y lo comparo al del verdadero mar, salvaje, violento, en calma claro y cristalino, bello pero igual de letal, poco a poco descubro que su olor me gusta mucho más que antes.
También que, a pesar del ansiado mar que he deseado ver por tanto tiempo, es aún más precioso porque él está aquí… Existe algo más hermoso que todos los paisajes llenos de flores y todo el mar del mundo.
Sus ojos al mirarme atentamente al igual que su sonrisa que me arrastran como espuma hacia el fin del mundo.
Mi respiración se alenta y los latidos me resultan pesados siento su pelaje caliente, respiro hondo, su suave olor aumenta una sensación que no puedo describir pero que estoy segura de lo que es, estoy consciente de que es algo que acabará por cambiarme para siempre.Y eso me aterra.
Porque ahora sé que él no solo me gusta... Lo quiero.
¡Lo quiero demasiado!
Frente al anhelado mar, Cady finalmente nota ese sentimiento aterrador que no ha querido aceptar nunca, las olas se han multiplicado sin dejarle un solo momento para respirar y pensar con la cabeza fría. Ve uno de sus sueños cumplirse a manos de él y, por primera vez en su vida, se deja llevar por esa sensación cálida tan inocente y bella sin pensar en el pasado, la razón ni en un después. En el siguiente acto, El joven Alfa ve al mismo tiempo, por primera vez, ese lado de Cady. Esa parte libre cuando se deja llevar por las emociones del momento y simplemente disfruta sin miramientos.







