ADRIEL MATTIAS
Aunque Caietta aún no ha recuperado la conciencia, no me he apartado de su lado. Este ya es su segundo día en el hospital y, hasta ahora, sigue inconsciente. El médico dijo que es normal debido al shock.
Tampoco he ido a la oficina en dos días porque he estado cuidándola. No tengo de qué preocuparme, ya que Alistair ya se ha presentado a trabajar. Tampoco informé a la familia de Caietta sobre lo ocurrido para que no se preocuparan por ella.
—Adriel, Aron quiere hablar contigo —dijo Neville, apartando mi atención. Me entregó su teléfono cuando se colocó a mi lado.
Neville es mi reemplazo cada vez que necesito salir de la habitación. En la medida de lo posible, no quiero dejar a Caietta sin vigilancia. También tengo a dos hombres apostados fuera de la habitación. Cualquiera que quiera entrar debe pasar primero por ellos. Quiero garantizar la seguridad de Caietta.
—¿Qué ocurre? —le pregunté a Aron en cuanto atendí la llamada.
—Jefe, lo hemos encontrado.
Apreté el puño. Mi