XENIA
Jugueteaba con mis dedos mientras esperaba a que Adriel llegara. Neville ya lo había llamado para decirle que había despertado. No podía explicar lo que sentía en ese momento. Estaba emocionada por verlo, pero al mismo tiempo estaba preocupada. Después de lo que ocurrió en el yate, me invadía la ansiedad de que pudiera estar herido, aunque Neville dijo que Adriel estaba en buen estado. A juzgar por la apariencia de Neville cuando abrí los ojos, tenía rasguños en el rostro y en los brazos,