XENIA
Las cejas de Adriel se fruncieron mientras yo permanecía en silencio durante unos minutos sin responderle.
—Y-Yosef —respondí con cautela.
Adriel simplemente asintió y se puso de pie. Parecía no tener intención de seguir cuestionándome, pues me dio la espalda. Salí de la cocina y vi a Marcelline ocupada viendo algo en el teléfono que sostenía, con Neville a su lado. Parecía que mi hija estaba usando el teléfono de Adriel. Busqué a Elle con la mirada, pero no la vi por ningún lado; debía d