ADRIEL MATTIAS
Seis años después…
—Ahora dime, ¿quién te ordenó matarme? —pregunté con calma al hombre que gemía de dolor, con las manos atadas a la rama de un árbol y los pies colgando en el aire.
Le había dado varios puñetazos en la cara y en el estómago. Ni siquiera sus costados se salvaron. Cuando se le abrió una herida en el rostro por uno de mis golpes, recogí tierra y la presioné dentro de la herida, haciéndolo gritar de agonía. Era solo uno de los hombres que atrapamos y que querían aca