XENIA
Me desperté con golpes continuos en la puerta de mi habitación. Entrecerrando los ojos, miré el reloj de pared para ver la hora. Fruncí el ceño; apenas era la una de la madrugada.
—¡Xenia, abre esta puerta! ¡Rápido! —gritó el tío Hayden desde fuera de mi habitación. De inmediato me preocupé porque me llamó por mi verdadero nombre. Eso me despertó al instante.
Rápidamente me levanté de la cama y fui a la puerta para abrirle al tío Hayden.
—Tío, ¿no le dije…? —dejé de hablar al ver a Adriel