Mundo ficciónIniciar sesiónXENIA
Retiré lentamente el teléfono de mi oído, mirándolo con incredulidad. Cuando apareció frente a mí, sentí como si hubiera visto un fantasma. Supongamos que ya sabía mi dirección porque es mi jefe, y que pudo averiguar dónde me estaba quedando al revisar mi información de antecedentes. Y yo estaba segura de que no vendría a verme, ya que le había dicho que no iría a su lugar. Pero nunca esperé que ya estuviera de camino… que viniera hacia mí. Mierda. No estaba preparada en absoluto para su visita, y ahora mi pecho latía con violencia, presa del pánico.
—¿Q-qué haces aquí, Adriel? —pregunté nerviosa.
&







