Alicia miraba atenta a la mujer frente a ella. No lograba salir de su shock. Lisa la observaba en silencio recostada desde su cama a la espera de una respuesta. Solo le sonreía con los labios cerrados mientras la miraba con curiosidad.
– Hola –dijo finalmente Alicia.
– Hola –repitió Lisa.
– ¡Estás despierta! –exclamó con mucha sorpresa. La mujer no pudo evitar soltar una pequeña risa.
– Sí –susurró.
– No sé ni por donde comenzar.
Alicia se acercó para sentarse sobre la cama jun