Su risita sugerente me hizo pensar, a la mierda con todo, me levanté de la mesa y fui corriendo tras ella, se veía tan linda concentrada en llevar las arvejas o el choclo que me dio risa, me acerqué a ella por detrás y la abracé.
-¿Sabes lo que viene aparejado a una reconciliación mi diosa de ébano?- se dio la media vuelta y me miró con esos ojos verdes que ahora parecían dos lucesitas incandescentes.
-¿Nos hemos reconciliado?- me pregunta en tono sugerente a lo que respondo con otra pregunta