[PUNTO DE VISTA DE IRIS]
No dormí.
Mi cuerpo permaneció acurrucado en un rincón de la habitación, con las rodillas pegadas al pecho y los brazos fuertemente abrazados, como si fueran lo único que me sostenía. El suelo estaba frío. El frío traspasaba mi ropa, entumeciendo mis muslos, mi espalda, mis dedos, pero no me moví. Moverme me parecía peligroso, como si la habitación me estuviera observando.
La luz no cambió. No había ventana. No había reloj. Solo el leve zumbido de la electricidad en las