[PUNTO DE VISTA DE IRIS]
El olor a antiséptico y almidón impregnaba la habitación, pero mi atención estaba completamente centrada en Salvatore. Estaba de pie junto a la cama, agarrando la fina tela de la bata nueva como si fuera un enemigo con el que se viera obligado a negociar. Tras diez minutos de protestas en voz baja y miradas penetrantes, finalmente cedí. Porque cuanto antes accediera, antes saldría del hospital para ver a Sofía.
Sentí que se me ruborizaba el rostro al verlo moverse. Bajé