capitulo 35

Cuando entramos a su habitación, el recuerdo me golpeó como una bofetada.

La primera vez que estuve ahí… fue todo menos tranquila.

Y por alguna razón, mi mente eligió exactamente ese momento para proyectar aquella escena como si fuera una película.

Tragué saliva.

Y lo peor: mis mejillas ardieron en un tono tan escandaloso que sentí que podía iluminar el cuarto sin necesidad de lámparas.

Theron me miró con curiosidad.

Yo hice lo primero que se me ocurrió: me agaché y me metí bajo la cama.

"¿Qué.
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