Mundo ficciónIniciar sesiónMis hermanastros se veían tan tristes, tan carentes de luz en sus rostros. Aquella chispa que había comenzado a crecer entre nosotros, esa tibieza que apenas nos atrevimos a compartir, se apagó de nuevo con la misma facilidad con la que una brisa extingue una vela. Sus miradas estaban perdidas, sus voces apagadas, y el silencio entre nosotros se hacía más pesado con cada hora.
El día pasó lento, denso, como si el tiempo mismo se rehusara a avanzar. Nadie fue a la academia. Aunque nue






