Capítulo 66 —No puedo perderla
Narrador:
La bodega olía a óxido, sudor y muerte inminente. La única luz provenía de una bombilla desnuda colgando del techo, proyectando sombras alargadas en las paredes de ladrillo húmedo. El silencio era denso, pesado, como si el aire mismo se hubiera detenido en anticipación a lo que estaba por suceder. Franco entró con paso firme, su rostro era una máscara de pura oscuridad. Luigi lo siguió de cerca, manteniendo la distancia justa, porque sabía que en ese est