Emma sintió que el corazón le daba un vuelco. En ese momento, rodeada de enemigos disfrazados de familia y de aliados movidos por la ambición, la mirada de Benedict fue lo único que la hizo sentir que, a pesar de las miradas nada contentas de Noah y Mariana, estaba exactamente donde quería estar. El gris de los ojos de él se veía tormentoso, cargado de una promesa de lo que vendría después de que las puertas se cerraran y las formalidades terminaran.
La ceremonia comenzó, pero para ellos, el mu