Respiró hondo y siguió caminando hacia el hombre que tenía delante.
Iba del brazo de su primo, y su tacto le repugnaba, pero, por desgracia, no podía alejarse de él como quería.
Cada paso por aquel pasillo le resultaba tortuoso, pero cuando por fin llegó hasta su futuro compañero, el tacto de sus manos alejándola de Julien fue como un bálsamo.
No sabía por qué.
Levantó la mirada hacia Axel Villin y vio en su expresión que, de algún modo, las cosas irían bien.
Al menos en aquel momento, cuando h