Capítulo 118

¿No podía tener hijos?

Eso no podía ser cierto. Samanta miró a Vlad a la cara y vio en sus ojos que se divertía diciendo esas tonterías.

- Estás mintiendo. - dijo la loba.

Vlad sonrió malignamente y redujo la distancia que los separaba.

Samanta no retrocedió esta vez y lo miró fijamente a los ojos.

Un terrible sentimiento amenazaba con apoderarse de ella, la hembra odiaba lo fuerte que latía su corazón y cómo eso podía ser interpretado por aquel despreciable macho.

Sabía que no era por su cerca
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