Samanta no pudo soportar más mirar a Axel a los ojos y bajó la mirada hacia sus propios pies.
Unos segundos después, sintió el suave roce de sus dedos en la barbilla, levantándole lentamente la cara para que tuviera que mirarle.
-No bajes tu mirada hacia mí. - murmuró el lobo.
Se sintió como una tonta por no ser capaz de contener sus propias lágrimas, estaba fuera de control de sus propias emociones. Llorando como una niña pequeña.
Samanta levantó una de sus manos con la intención de enjugársel