La mansión se sacudía con cada impacto. Los guardias corrían en todas direcciones, siguiendo las órdenes precisas de Samer. El ataque había comenzado, y la sensación de caos reinaba en el aire. Los sonidos de pasos apresurados y el chasquido de armas cargándose llenaban el espacio, mientras Samer y Agatha se preparaban para lo inevitable.
"Debemos mantenernos juntos," dijo Samer, su voz fuerte y decidida. No había tiempo para dudas. Sabía que Al-Fayed no había venido solo; el hombre era conocid