El enfrentamiento entre Rashid y Samer tenía a Agatha con el corazón en la garganta. La pistola en manos de Rashid apuntaba directamente hacia ellos, y su sonrisa era el reflejo de su confianza en que la situación estaba a su favor.
-Creíste que podrías meterte en mi mundo y salir ileso, Samer -dijo Rashid, dando un paso hacia adelante-. Te subestimé una vez, pero no volveré a cometer el mismo error.
Samer mantuvo la calma, sus ojos fijos en el hombre que ahora representaba una amenaza mortal.