La siguiente semana estuvo marcada por un aire de expectación y temor. Agatha, Samer y sus aliados se sumergieron en la planificación de su estrategia para exponer las injusticias en la empresa. Se reunían en secreto en diferentes lugares, evitando cualquier sospecha de Al-Fayed.
Uno de esos encuentros tuvo lugar en una pequeña cafetería en el centro de la ciudad, un lugar alejado de las miradas curiosas. La conversación era animada, pero el ambiente estaba cargado de nerviosismo. Agatha miró a