El murmullo de la conversación en el rincón apartado creció en intensidad mientras los ejecutivos intercambiaban ideas y estrategias para presentar sus preocupaciones a Al-Fayed. Agatha se sintió cada vez más motivada al ver el compromiso de los hombres a su alrededor. La tensión era palpable, pero la determinación brillaba en sus ojos.
“Si vamos a hacer esto, necesitamos un mensaje claro,” dijo Samer, mirando a cada uno de los hombres. “No podemos permitir que Al-Fayed nos divida. Debemos ser