Agatha caminó por los pasillos de la mansión, su mente todavía atrapada en la conversación con Samer. Las palabras resonaban en su mente, cada una pesada con significados y emociones que no sabía cómo manejar. El aire estaba cargado de tensión y la sensación de traición se sentía más fuerte que nunca.
Se dirigió al jardín, donde la luz de la luna iluminaba el paisaje con un resplandor plateado. El aire fresco la envolvió, y por un momento, la calma del lugar le permitió respirar más libremente.