La mañana siguiente, Agatha despertó con una extraña sensación en el estómago. El cuaderno de Samer, aún descansando en su mesa de noche, parecía más pesado de lo que realmente era. El gesto de la noche anterior había sido simple, pero de alguna manera, había dejado una huella que no podía ignorar. La invitación a compartir algo tan personal con él era un recordatorio de la relación que estaban empezando a construir, una relación que comenzaba a desafiar sus expectativas y miedos.
Pero hoy no e