El día siguiente llegó con un aire fresco, diferente al de los días previos. Agatha se despertó temprano, con el corazón algo agitado, pero sin la misma incertidumbre de antes. Había algo nuevo en su vida, algo que había comenzado a tomar forma y que ya no podía ignorar: su relación con Samer, que parecía florecer en un espacio tan delicado como desafiante.
Mientras se preparaba para salir, pensaba en todo lo que había aprendido desde que llegó a su vida. La empresa, el poder, la influencia de