La mañana transcurrió con una quietud que parecía imitar la paz de las decisiones que ambos estaban tomando. Samer y Agatha habían hablado más de lo que esperaban, pero sus palabras no solo eran un puente para la comprensión, sino también una preparación para lo que estaba por venir. Mientras el sol se deslizaba por la ventana, iluminando la habitación con una luz cálida, Agatha sentía que el peso de la incertidumbre comenzaba a desvanecerse. Ya no estaba sola en su lucha.
Habían acordado que t