La luz del día comenzaba a desvanecerse lentamente, dejando paso a las sombras que se alargaban por las paredes de la mansión. Agatha se encontraba en la terraza, mirando el jardín bajo el cielo estrellado, mientras Samer permanecía dentro, aparentemente inmerso en sus pensamientos. El silencio entre ellos era cómodo, aunque cargado de una tensión silenciosa. La conversación de la noche anterior había marcado un antes y un después, y Agatha sentía la responsabilidad de entender lo que realmente