Los días que siguieron fueron tensos. Agatha sentía el peso del peligro constante que los rodeaba. Aunque la mansión era un refugio de lujo y comodidad, no podía escapar de la sensación de que alguien, en algún lugar, los vigilaba. Cada ruido, cada sombra, la hacía sobresaltarse, y Samer no ayudaba con su actitud cada vez más distante.
Samer había estado en contacto con Amir desde la conversación sobre su participación. Agatha se sentía ansiosa, esperando conocer al hombre que, según Samer, pod