El viento helado recorría las calles vacías mientras Agatha y Samer avanzaban con cautela. Sabían que no podían confiar en nadie, ni siquiera en el mismo entorno que los rodeaba. La traición interna los había dejado vulnerables, y aunque ya no había vuelta atrás, el miedo seguía siendo una sombra persistente que los acechaba a cada paso. Las luces de los edificios cercanos parpadeaban débilmente, creando sombras alargadas que parecían seguirlos a cada rincón que giraban.
Samer caminaba al frent