El silencio que siguió a la explosión fue sepulcral, roto solo por el eco de rocas deslizándose. La figura de Omar emergió entre el polvo, de pie, con su mirada fija en Samer. En sus ojos brillaba una mezcla de furia y desafío.
-¿Qué esperas, Samer? -gritó Omar con burla. ¿A qué estás jugando? ¡Acaba con esto si tienes lo que se necesita!
Samer no respondió de inmediato. Avanzó lentamente, sus pasos firmes, con la pistola en alto, apuntando directamente al hombre que tanto daño había causado. A