La noche se cernía sobre el desierto, pintando el cielo con tonos oscuros mientras el grupo se reagrupaba. La victoria era un alivio momentáneo, pero Samer y Agatha sabían que Omar no abandonaría su persecución tan fácilmente.
-¿Heridos? -preguntó Samer mientras inspeccionaba a sus hombres.
-Algunos golpes, pero nada grave respondió Khaled, limpiándose la sangre seca del brazo-. Hemos salido mejor de lo que esperaba.
Rashid se acercó, aún con la respiración agitada, pero con una chispa de orgul