Los días siguientes transcurrieron en un tenso equilibrio. Samer estaba más distante de lo habitual, sumergido en sus negocios y reuniones, mientras que Agatha intentaba ocupar su mente con los libros y las largas caminatas por la propiedad. Pero las preguntas seguían persiguiéndola, acechando en cada momento de silencio.
A pesar de su promesa de confiar en él por ahora, Agatha no podía dejar de pensar en la conversación que había escuchado. Había algo más en la historia de Samer, algo oscuro q