La madrugada se filtraba por las ventanas de la mansión mientras el ambiente continuaba tenso. Samer no había dormido ni un segundo, y su mente estaba consumida por estrategias y escenarios posibles. Khaled estaba en la sala de seguridad, coordinando los movimientos del equipo, mientras Agatha permanecía en su habitación, aún ajena a la magnitud de la amenaza que los rodeaba.
Samer entró en su estudio, cerrando la puerta detrás de él con un suave clic. Sobre la mesa descansaba su teléfono, y tr