Reina
La oí antes de verla. El eco de sus pasos en el suelo de piedra llegó primero a mis ojos. Eran agudos, furiosos y decididos. No el paso controlado de alguien sereno, sino el de alguien que busca venganza.
Me quedé donde estaba, con las manos entrelazadas a la espalda, mirando al horizonte como si no hubiera sentido ya la tormenta acercándose.
«Reina». Mi nombre resonó en la habitación vacía. Su voz estaba cargada de veneno, y lo interpreté como una señal de que este no era un reencuentro