Caine
No dije nada al despedirme. La puerta se cerró tras de mí con una silenciosa sentencia definitiva, pero no resolvió nada. Al contrario, lo empeoró.
Aaron no ocultaba nada y, cuando lo hacía, solía ser el primer paso para dejar claro que las cosas iban mal. Incluso peor.
Ese fue el primer pensamiento que me acompañó por el pasillo, firme y persistente, como una verdad que no podía borrar de mi cabeza. Había discutido, evadido la pregunta y me había desafiado veces cuando creía que estaba e