Reina
La habitación se sentía diferente después de que se fue. No más silenciosa. No, estaba quieta, y pesada de una manera que me oprimía las costillas y se negaba a soltarme. El aire no había cambiado, la luz no se había modificado, pero algo se había instalado, algo que no podía ignorar por mucho que me quedara quieta.
Sé quién lo hizo.
Su voz resonó, suave y deliberada, como si estuviera grabada en lo más profundo de mi cráneo.
Cerré los ojos, dejando que las palabras se repitieran, no el s