Reina
Si alguien me hubiera predicho este momento, sin duda lo habría tomado a broma. Además, era muy probable que se lo contara a alguien más.
Parpadeé un par de segundos, pensando que algo cambiaría, pero no fue así. En cambio, solo sentí la intensidad del beso de Caine, que crecía a cada segundo, como si estuviera perdiendo el control por completo.
El beso ya no era solo un beso, era una reivindicación. La lengua de Caine se abalanzó sobre mi boca con una desesperación voraz, como si intenta