Valeria despertó sin tener la menor idea de qué hora era.
Se incorporó en la cama y vio a Mauricio sentado en una silla cercana, ocupado con su teléfono, como si estuviera trabajando.
Al oír el movimiento, Mauricio levantó la vista.
—¿Cómo estás en mi habitación? —preguntó Valeria con sorpresa.
Dado que las habitaciones del hotel eran todas similares, al despertar y ver a Mauricio, pensó que él estaba en su habitación.
Mauricio la miró de reojo y, notando que su semblante estaba bien, respondió