Valeria parecía un robot obediente, seguía las órdenes de cualquiera que la llamara.
En ese momento, intentaba apartarse de Álvaro, deseando bajar de sus brazos. Álvaro, sujetándola de la mano, la consoló suavemente:
—Val, no te vayas a ningún lado, quédate a mi lado.
—Pero él me pidió que fuera.
Mauricio, que había estado con Valeria durante tanto tiempo, conocía bien su carácter.
Al verla con la mirada baja, mostrándose dócil y obediente, sintió que algo andaba mal. Se acercó rápidamente y sac