Tras salir del hospital, Rebeca tenía la intención de llevar a Valeria a desayunar a una cafetería, pero su padre Ignacio la llamó, pidiéndole que regresara a casa.
—Val, ¿quieres que te lleve de vuelta al hotel? —preguntó Rebeca.
—No hace falta, —rechazó Valeria con un movimiento de cabeza—. El hotel no está en la misma dirección que tu casa, tomaré un taxi.
Rebeca se quitó los guantes y se los entregó a Valeria, recordándole que, al estar embarazada, debía mantenerse abrigada.
Valeria, al lleg