Mauricio, sintiéndose culpable, se acercó a Valeria al ver su expresión y preguntó:—¿Te sientes mal?
—¡No es eso! —Valeria giró la cabeza y lo miró fijamente.
—¿Entonces qué te duele? —preguntó Mauricio, metiendo la mano bajo las sábanas, pero en un segundo, Valeria la apartó bruscamente.
Valeria, con dificultad, confesó:—Me duele el cuerpo...
Mauricio se quedó perplejo por un momento, recordando cómo había sido insistente con ella la noche anterior. Una rara sensación de culpa cruzó su rostro y